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miércoles, 27 de junio de 2012

¿Qué dice la Biblia sobre el Aborto?

¿Qué dice la Biblia sobre el Aborto?

Importante que el hijo de Dios sepa qué dice la Biblia sobre cada tema, para que, más allá de su viabilidad a través del permiso legal, si la ley de Dios se opone, eso sea suficiente para nosotros.
El aborto es una realidad escalofriante alrededor de todo el mundo: una estadística de la década pasada da cuenta de una cifra mundial que rondaría los 55 millones de abortos anuales, lo que significaría, increíblemente, más muertes que las que produce una guerra…

Así y todo, cada vez son más los países que luchan por la legalización de esta práctica.

Como cristianos, debemos adoptar una posición al respecto, no porque sea necesario oponernos al establecimiento de una ley de este tipo, ya que sabemos que las leyes no están confeccionadas por hombres espirituales, y rara vez atiendan a lo que dice la Palabra de Dios sobre ellas. Lo importante es que el hijo de Dios sepa qué dice la Biblia sobre cada tema, para que, más allá de su viabilidad a través del permiso legal, si la ley de Dios se opone, eso sea suficiente para nosotros. El mundo seguirá marchando por sus carriles, y nada nos permite suponer, desde el punto de vista escritural, que el mismo marche hacia su mejoramiento absoluto o hacia su moralización o perfeccionamiento. Todo lo contrario. Mientras tanto, los creyentes que seguimos en el mundo, debemos apartarnos del mal.

Desde el punto de vista de la clase, podemos encontrar tres tipos de abortos: el espontáneo, esto es, el que se produce sin intervención humana de ningún tipo, deviniendo en la pérdida del bebé, a pesar de cualquier esfuerzo en contrario, y el provocado. A su vez, este puede ser de dos tipos: terapéutico y eugenésico. El primero se practica por orden médica en los casos de embarazo detenido, huevo muerto o embarazo fuera de lugar, los cuales no tienen ninguna posibilidad de subsistencia.

El segundo es el que nos interesa, porque es el aborto practicado deliberadamente, sea por la razón de un embarazo no deseado, o por la sospecha de una malformación o alguna especie de tara en el bebé, u otra causa. En este caso, y sólo en este, hablaremos de aborto propiamente dicho, a los efectos del tema que nos ocupa.

Para empezar diremos que en la Biblia nunca el aborto es un bien, sino una desgracia. Aquellos que defienden el aborto provocado como un bien, invocando razones de derechos humanos, derechos a la elección, etc., deberían saber que esta no es una opción contemplada en las Sagradas Escrituras. El aborto, en los ejemplos bíblicos, nunca es una elección, sino una fatalidad: Génesis 31:38, Éxodo 21:22-24, Job 3:16, Salmos 58:8, Eclesiastés 6:3.

Como contrapartida, siempre y en todos los casos independientemente de la elección de los padres, los hijos son considerados como una bendición, y como herencia divina: Salmos 127:3.

Todo esto podría probar, sin lugar a dudas, que la Palabra de Dios desconoce la práctica del aborto voluntario, y por ello no hay en sus páginas normas expresas que prohíban este recurso.

Este argumento, aunque parece válido, podría resultar insuficiente, toda vez que expresamente no dice la Biblia “No abortarás”. Sin embargo, podríamos remitirnos a la ley dada a Moisés, en la cual encontramos sí, “No matarás” (Éxodo 20:13). Para quien considerara incompleto el consejo del Antiguo Testamento, o pasado de moda, o ya superado en la nueva dispensación, tenemos un texto muy claro del apóstol Pablo, en 1 Corintios 3:16 y 17, en el cual se considera al cuerpo como templo del Espíritu Santo, y se exhorta muy seriamente acerca de la prohibición de destruirlo.

Ahora bien, cualquiera está de acuerdo con esto, en términos generales, y nadie se quisiera hacer cargo de la muerte de un ser humano, ni siquiera aquellos que están a favor del aborto. En efecto, el punto medular de la discusión se centra en la interrogante: desde cuándo el embrión puede considerarse una persona, esto es, cuál es el instante, ínfimo, pero bien definido, en que el feto deja de ser una masa de tejidos y comienza a ser un ser humano particular, con cuerpo alma y espíritu.

Y decimos que esta es la cuestión medular, porque los abortistas se apoyan en el “hecho”, para ellos, obvio de que lo que está en el útero materno no es efectivamente un ser humano, sino una mezcla de células que llegará a su condición de pleno ser en un tiempo futuro.

¿En qué momento, en qué minuto puede uno considerar que una vida no tiene ningún significado y al minuto siguiente pensar que esta misma vida ya es algo maravilloso?

La ciencia sabe que al momento de la concepción las células masculina y femenina han sufrido una transformación que reduce sus cromosomas de cuarenta y seis a veintitrés cada una, para que al unirse, entre ambas formen las cuarenta y seis necesarias para la vida humana. Esta nueva célula producto de la unión contiene ya el ADN (ácido desoxirribonucleico), que lleva en sí toda la información genética que si no es interrumpida dará lugar al nuevo ser. Este ADN contiene la información, a imagen de una complejísima computadora, aun de cómo será ese ser al llegar a la vida adulta. Quizás el Señor ya había previsto este descubrimiento tan reciente como novedoso y nos lo había anunciado en su Santa Palabra… Salmos 139:16.

Ese nuevo ser, aun antes de que su madre sepa de su existencia, a los veinticinco días de ser gestado, ya tiene su corazón latiendo. A los cuarenta y cinco días se pueden captar sus ondas encefalográficas. A las ocho semanas tiene formado el cerebro y sus huellas digitales definitivas, aunque más pequeñas. Dos semanas después tiene en funciones sus glándulas tiroides y suprarrenales, mueve los ojos, traga, mueve la lengua, tiene hormonas sexuales. En la decimosegunda semana tiene uñas, succiona el pulgar, es sensible al dolor.

Ahora bien, algún escéptico podría argumentar que esto no es suficiente prueba de si ese es un ser humano completo, con cuerpo alma y espíritu. Al respecto diremos que, a excepción de Adán, que fue creado del polvo de la tierra, y Dios mismo en un acto posterior le da aliento de vida, todas las demás criaturas humanas son formadas, en cuerpo, alma y espíritu conjuntamente, en el mismo instante de la concepción.

En el Salmo 58:3, el salmista dice que hay impíos que lo son desde el útero, lo cual confirmaría la existencia de un ser con cuerpo, alma y espíritu aun en su vida intrauterina.

Job, en su angustia, añora la posibilidad de no haber nacido, y de esta forma haber pasado a la eternidad desde su habitación prenatal (Job 3: 9-19).

Con todo esto queremos significar que, aun cuando desde la ciencia no se puede establecer el momento exacto en que ese embrión es un ser humano completo, aunque en desarrollo, desde la Palabra de Dios se puede comprender mejor esta realidad, arrancando desde el hecho ineludible, y comprendido por fe, de que Dios es el autor, creador, dador y sustentador de la vida: Hechos 3:15, 1 Samuel 2:6.

Dice la Biblia que este nuevo ser es creado a imagen y semejanza de Dios, como remarcando la intención santa y sublime que Dios tiene con cada criatura humana, por sobre toda otra criatura. Todo fue creado por la Palabra de su poder, pero del ser humano dice que Él lo formó, especialmente, y sopló en su nariz el aliento de vida.

El ser humano, además de producto de una relación entre dos personas, y por sobre ella, es:

* Creación de Dios: Salmos 139: 13.
* Proyecto de Dios: Salmos 139:16.
* Propiedad de Dios: Salmos 22: 9 y 10.

Veamos algunos otros textos ejemplificadores: Salmos 139:13–16, Isaías 49:1, Jeremías 1:5, Salmos 8:4, Gálatas 1:15, Salmos 104: 29 y 30, Job 12: 10, Isaías 44:2 y 46: 3, Mateo 25: 34, Lucas 1: 41 y 43, Lucas 1: 15. Deuteronomio 32:39, 1 Samuel 2:6, Job 10: 8 y 33:4, Salmos 71: 6, Daniel 5:23, Hechos 17:25.

Todas estos textos bíblicos que estamos analizando probarían espiritualmente (no racionalmente o científicamente) que el hombre es una creación divina: cada hombre de todas las edades, y no generalmente, sino en particular, desde el mayor hasta el más insignificante. Que cada uno estuvo en los planes del Señor desde antes de la fundación del mundo. Que este mismo creador conoce a todos por sus nombres (Isaías 49:1), tiene proyectos sobre ellos, los ha dotado de eternidad, y además que somos propiedad suya, de acuerdo con su soberanía y su amor para con cada uno.

Por todo lo que venimos exponiendo sostenemos que desde el momento exacto en que un óvulo y un espermatozoide se unen, por la voluntad soberana de Dios, eso es ya un nuevo ser, con todas las potencialidades de cualquier humano, dotado de cuerpo, alma y espíritu. Como tal, tiene derecho a la vida como cualquiera de nosotros. ¿Quién consideraría lícito matar a un niño inmediatamente después de nacer, aún invocando razones sumamente entendibles? ¿Por qué, entonces, matarlo antes de que nazca? ¿Sólo por el hecho de no verlo podemos negar su existencia? ¿Podemos olvidar para estos casos el precepto divino de no matar?

Algunos podrán invocar razones de humanidad, para los casos de bebés con malformaciones, enfermedades o discapacidades de cualquier tipo. Así y todo, ¿puede un ser humano decidir sobre la vida de otro que singularmente es una criatura de Dios, pensada, formada, creada y sustentada por él? ¿No es, acaso, negar la eficacia de la soberanía divina sobre el tal ser, sobre su entorno familiar o sobre las circunstancias que los rodean? Veamos algunos textos: Éxodo 4:11, Eclesiastés 7:14, Isaías 45:9-13, Daniel 4:35, Proverbios 16:4.

El aborto es, desde el punto de vista escritural, la muerte de un ser humano como cualquier otro que, aunque aún no ha llegado a desarrollarse en toda su potencialidad, de igual modo ya están escritas de él todas las cosas que habrá de alcanzar, en el decreto de predestinación. Asimismo, desde el primer instante de gestación el Señor ha impreso en su código genético toda la información referente a sus características humanas que lo acompañarán por el resto de su vida: su talla, color de ojos, contextura física, pero también sus rasgos de carácter, inclinaciones, personalidad, etc.

Como criatura de Dios que es, única e irrepetible, merece la vida, que en todo caso no es nuestra, sino de aquel que se la dio.

Matarlo, es cometer un grave pecado, el cual estaba contemplado aun antes de que la ley se formalizara a través de los diez mandamientos: Génesis 4:15, 9:6. A través de estas leyes y estos pactos de Dios con el hombre, lo que el Señor enfatizaba era el carácter santo de la vida humana, que le pertenece doblemente, por creación y por redención.

Como cristianos, entonces, debemos rechazar de plano al aborto como opción, y ni siquiera como opción extrema, exceptuando el caso terapéutico de muerte del feto o de peligro de vida para la madre, el cual es ya casi nulo debido a los avances científicos modernos. En todo caso, estas serán situaciones particulares que deberán conllevar tratos particulares y conclusiones específicas, adaptadas a cada circunstancia, y en ningún caso se podrá generalizar.

Un punto aparte merecen las consecuencias indeseadas de un aborto, que rara vez se explican a quien ha tomado una determinación en este sentido. Más allá de las posibles consecuencias físicas y médicas, que no es el caso tratar aquí, pero que pueden llevar a la esterilidad permanente o a la muerte, más abundantes y factibles de aparecer son las secuelas emocionales, a veces transitorias, las más, permanentes. La naturaleza triple del ser humano hace que este sea mucho más que sólo un cuerpo, que puede no recibir el impacto de un hecho tan grave. El alma y el espíritu humano pueden ser atormentados por serias derivaciones: la ley moral escrita en nuestros corazones por el Creador, más tarde o más temprano, dará cuenta del pecado cometido.

Existen muchos casos, médicamente comprobados, de trastornos severos post-aborto: sentimientos de culpa, ansiedad, depresión, manías, demencia, intentos de suicidio. Muchas veces la persona ni siquiera relaciona su padecimiento con un aborto anterior, pero la realidad del problema se encuentra allí.

Es que la consecuencia del pecado siempre es nefasta. Veamos como ejemplo la historia de David y Betsabé, en 2 Samuel 11 y 12, y volvamos a comprobarlo en Gálatas 6:7.

También es cierto que todos los pecados que tienen algún tipo de relación con lo sexual acarrean efectos graves: 1 Corintios 6:18, Salmos 32: 3 y 4, Proverbios 6: 32 y 33.

Lo cierto es que, y siguiendo con el ejemplo de David, nuestro Dios es un Dios clemente y misericordioso, capaz de perdonar este y muchos otros pecados más, y asimismo presto a borrar nuestras iniquidades y las heridas que ellas hayan provocado en nuestro corazón.

Sólo hace falta acercarse a Él con arrepentimiento, como David lo expresara en el salmo 51, luego de que el profeta Natán le advirtiera de su pecado. Recién entonces llega la dicha del perdón y el ser rodeado con cánticos de liberación (Salmos 32).

En cuanto al niño que no alcanzó a nacer, y si creemos todo lo que venimos exponiendo acerca de que es una creación de Dios, dotada de cuerpo, alma y espíritu al momento de su concepción, podemos abrigar la esperanza de encontrarlo allí en su gloria, cuando todo lo pasajero haya terminado, y juntos cantemos las glorias del Cordero…

Porque, estas son “las maravillas del Perfecto en sabiduría” y “por más que el hombre razone, quedará como abismado” (Job 37:16 y 20).

martes, 6 de marzo de 2012

El Salvador: Comicios definirán matrimonio gay y aborto

El Salvador: Comicios definirán matrimonio gay y aborto
La iglesia evangélica de El Salvador espera que tras los próximos comicios parlamentarios, se pueda garantizar la reforma constitucional que garantiza el matrimonio entre el mismo sexo y evitar la despenalización del aborto.
Las elecciones legislativas y municipales se realizarán el próximo 11 de marzo. Serán elegidos 84 diputados para la Asamblea Legislativa y 262 alcaldes de todos los municipios del país.
 
Los comicios tendrán la modalidad del "voto residencial" que abarcará 185 municipios en nueve departamentos de El Salvador, con el objetivo de acercar las mesas de votación y juntas receptoras de votos.
 
“Como una medida de prevención desde el 2005, está la iniciativa de salvaguardar el matrimonio entre un hombre y una mujer así nacidos, para garantizar que la adopción de niños no se efectué entre parejas homosexuales y que las uniones entre personas del mismo sexo, efectuadas en otro país donde son legalizadas, no tengan efecto en El Salvador. Se pidió la reforma Constitucional para defender la base de la sociedad: la familia”, dijo a Mundo Cristiano el pastor Adán Mejía.
 
Según Mejía, en la ultima sesión plenaria de la legislatura 2006 – 2009, ante la presión de la iglesia evangélica y católica la fracción del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), actual partido gobernante, redactó el texto de la Reforma Constitucional a los Artículos 32,33 y 34; la cual gozó de los 84 votos para aprobar la reforma, la cual tenía que ser ratificada por la siguiente legislatura (la actual 2009-2012).
 
“Pero para la ratificación se necesitan un mínimo de 56 votos, pero en la plenaria de este pasado miércoles 29 de Febrero del 2012, el FMLN una ves mas negó sus votos, contradiciendo la palabra empeñada en el 2009, cuando afirmaron que en la próxima plenaria, ratificarían”, señaló Mejía.
 
En dicha sesión sólo se lograron 48 de los 56 votos necesarios para ratificar la reforma constitucional. La iglesia evangélica espera que con las nuevas elecciones se puedan garantizar los votos necesarios para dicho proyecto.
 
“Los diputados del FMLN no honraron su palabra para ratificar la reforma constitucional, por lo cual esperamos que para las próximas elecciones de este 11 de marzo, logremos por lo menos tener los 56 legisladores, que den sus votos para defender la familia, votando a favor a la ratificación y evitar la despenalizacion del aborto, y así mantener nuestros principios y libertades cristianas”, concluye Mejía.
 
El gobierno presidente Mauricio Funes, en el año 2011 a través de la Secretaria de Inclusión Social de la Presidencia, encabezada por la Primera Dama, Vanda Pignato, crearon por decreto Ejecutivo "La Secretaria de la Diversidad Sexual" para promover los derechos de educación pública sobre la comunidad lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT).
 
Fuente: mundicristiano

lunes, 20 de febrero de 2012

Evangélicos organizan eventos contra el carnaval de Brasil


BRASIL.- Las iglesias evangélicas brasileñas, con más de 25 millones de seguidores, organizan eventos paralelos a los festejos del carnaval, a los que consideran "profanos", al tiempo que congresistas redoblan su prédica contra el aborto.

Los pastores evangélicos, con amplia base social en las favelas de Río de Janeiro y San Pablo, dijeron que según los principios cristianos el carnaval es una fiesta "profana" que invita al "vicio" y choca con los "valores sagrados".

Grupos neopentecostales se lanzan en forma paralela a las calles para contraponerse a los "bloques carnavalescos" como el "Sobaco de Cristo", que reunió miles de personas el fin de semana en el barrio Jardín Botánico, y "Camelitas", de la zona de Santa Teresa, ambos en Río de Janeiro.

Así, el bloque "Cara de León", creado en 1993, recorre las calles con el fin de "salvar vidas" y rescatar a jóvenes de la droga, sostuvo el pastor Israel Teixeira, que trabaja en el Proyecto Vida Nova.

En esta semana previa al carnaval cobró fuerza, además, la ofensiva de la poderosa bancada evangélica que el martes lanzó una carta abierta a la presidenta, Dilma Rousseff, a quien cuestionan por su posición sobre el aborto.

Esta semana Roussef puso en funciones a Eleonora Menicucci de Oliveira como ministra de Políticas Para las Mujeres, una socióloga que considera que la interrupción del embarazo es un "asunto de salud pública" que no puede ser tratado como un tema religioso.
AcontecerCristiano.net

lunes, 13 de febrero de 2012

Aborto real (Video)

 

Video sobre el aborto, con imágenes del acto. La explicación corre a cargo del Dr. Bernard Nathanson+ (R.I.P.), que fue durante años el "Rey del aborto" en Estados Unidos (duración 27'), tras arrepentirse ,dedico el resto de su vida y fortuna a la causa antiaborto.
Si es sensible o fácilmente impresionable
no vea este video. este video muestra la ecografía color de un aborto real.