lunes, 7 de mayo de 2012

Calentamiento global provoca adelanto mayor del previsto en ciclos vitales de las plantas


 

Los científicos se han equivocado en sus cálculos y el calentamiento global causa un adelanto mayor del previsto en los ciclos vitales de las plantas como la floración, según demuestra un estudio realizado por biólogos estadounidenses.
Un equipo de la Universidad de California (EE. UU.), encabezado por Elizabeth M. Wolkovich, estudió la influencia de los factores climáticos en los ciclos de 1.634 especies de las plantas de cuatro continentes. Para hacerlo los científicos utilizaron la observación a largo plazo, experimentos y los datos de 50 estudios previos.
Resultó que en distintos hábitats y especies las plantas adelantaban su floración de entre cinco y seis días por cada grado centígrado que aumentaba la temperatura. Los resultados anteriores apuntaban que esto se producía entre 1,9 y 3,3 días.
También el estudio reveló que las especies más vulnerables que tienden a cambiar sus ciclos son las plantas anuales y las que florecen en el principio de la primavera, mientras que las perennes y las que florecen más tarde son más resistentes.
Durante los últimos veinte años los biólogos analizaron principalmente la reacción de las plantas al aumento de las temperaturas mediante los experimentos a corto plazo. Ellos exponían diferentes especies a un calentamiento artificial y después aplicaron su respuesta al largo plazo.
Wolkovich indica que tales experimentos minimizaban la reacción de las plantas al cambio climático, dado que no tomaron en consideración los factores medioambientales que influyen en sus ciclos, como la fecha en que las nieves empiezan a derretirse. Por eso la especialista propone cambiar la metodología y realizar más observaciones a largo plazo.
Los ciclos de las plantas están en el centro de la atención de los científicos porque son determinantes para el resto del medio ambiente. Por ejemplo, el “horario de la vida” de las plantas afecta a diferentes ecosistemas, como la actividad de los insectos, los ciclos de la tierra o el régimen de lluvias.

No liberan a Y. Nadarkhani: encarcelan a su abogado

No liberan a Y. Nadarkhani: encarcelan a su abogado
Mohammed Ali Dadkhah
M. Ali Dadkhah es un reconocido defensor de los derechos humanos.

Han puesto en prisión al abogado del pastor evangélico Youcef Nadarkhani, que ha estado encarcelado desde hace años en Irán por convertirse al cristianismo y no negar a Cristo. Nadarkhani está sentenciado a muerte desde hace meses, aunque no se ha ejecutado la orden ante la presión internacional.

  El nombre del abogado es  Mohammed Ali Dadkhah , un reconocido profesional de la abogacía y defensor de los derechos humanos en Irán.
 
   Le han condenado a nueve años de cárcel y se le ha prohibido ejercer la abogacía o impartir enseñanza en las universidades del país por un periodo de unos 10 años .
 
  Esta noticia acontece en momentos en los que se intensifica la presión internacional que reclama la liberación inmediata e incondicional de Youcef, que  vive bajo la permanente amenaza de una sentencia de muerte que puede serle aplicada en cualquier momento.
 
   EL ABOGADO RELATA LOS HECHOS
  Según Dadkhah ha señalado al diario The Guardian "He sido condenado por atentar contra la seguridad nacional, por difusión de propaganda contra el régimen y conservar libros prohibidos en el país.
 
  "Fui al Tribunal Revolucionario el sábado por la mañana [28 de abril] para defender a uno de mis clientes, Arjang Davoodi. Fue allí donde el Juez me dijo que no se me permitiría defender a mi cliente. Me dijo: ‘Tú mismo tienes que ir a la cárcel. Tu sentencia ha sido dada por el tribunal de apelaciones´; y me ordenó esperar el servicio de la sentencia’”.

¿Andarán dos juntos, si no están de acuerdo?

¿Andarán dos juntos, si no están de acuerdo?
Rev. Ramón L. Aponte
Debemos virar y abandonar ese camino equivocado, confesar y abandonar nuestros pecados, acudiendo al Señor, pidiéndole que nos perdone y nos de la libertad por amor de Jesús.
Si queremos ser pueblo de Dios, y andar con Dios, debemos estar de acuerdo con Él. En primer lugar debemos de estar de acuerdo con Él respecto del pecado. Dios declara en forma inequívoca, categórica, en las Sagradas Escrituras, que todos hemos pecado, que todos hemos escogido nuestro propio camino (Salmo 14:1-3).
 
Lo primero que nos dice Dios es que nos arrepintamos, que cambiemos de dirección. Hemos estado andando en la dirección equivocada, transitando por el camino del yo, del egoísmo. Debemos virar y abandonar ese camino equivocado, confesar y abandonar nuestros pecados, acudiendo al Señor, pidiéndole que nos perdone y nos de la libertad por amor de Jesús.
 
Ahora bien, existe un arrepentimiento que podríamos calificar de religioso y que solo busca eludir la sanción, librarse del castigo. Pero debemos dar un paso más, hasta alcanzar lo que podríamos llamar el arrepentimiento genuino, cristiano. Ese arrepentimiento abarca no solamente el temor al castigo, sino una pena genuina por haber pecado contra el amoroso Padre Celestial, un dolor piadoso porque hemos ofendido a Aquel que nos amó e hizo provisión para que alcanzásemos el perdón y la limpieza.
 
Debemos llegar a otro acuerdo si andamos con Dios, un acuerdo respecto del señorío de Cristo. Indiscutiblemente debemos considerarlo como nuestro Redentor Salvador. Con frecuencia leemos las Sagradas Escrituras que “todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13). En esta oración resaltan dos palabras. Una de ellas naturalmente es salvo, pero la otra palabra importante en este pasaje bíblico es el vocablo Señor. Debemos ponernos de acuerdo con Dios respecto del Señorío de Cristo. Si hemos sido perdonados, si hemos nacido de nuevo, no es para que vivamos esta vida a nuestro antojo. Dios nos ha redimido y renovado para que cumplamos Sus propósitos. El único descanso, paz y gozo verdaderos se sienten al encontrar nuestro verdadero lugar con relación al Señorío de Jesucristo.
 
Las Sagradas Escrituras afirman que Cristo cargó nuestros pecados en la cruz. “Quien llevó Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia…” (1 Pedro 2:24). Ahora bien, esta provisión se hizo para todos, en todas partes, pero no nos beneficiaron hasta que sepamos de ella y hagamos los ajustes morales y espirituales necesarios, es decir, la confesión y el abandono de todo pecado, recibiendo a Jesucristo como Señor y Salvador.
 
Las Sagradas Escrituras declaran a sí mismo que Cristo no solamente cargó sobre sí nuestros pecados en la cruz, sino que llevó los pecados de todos los hombres de todo el mundo, de toda la raza humana en la cruz. Pero esto tampoco nos beneficia hasta que lo sepamos y hasta que hagamos el necesario ajuste moral y espiritual, que significa una rendición a Dios total, incondicional e irrevocable, Jesús nos dice que equivale a tomar la cruz y seguirle. El apóstol Pablo, después de haber experimentado esta entrega, declara: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…” (Gálatas 2:20). Esta crucifixión también está incluida en el andar de acuerdo con Dios.
 
Efesios 5:18 nos da otro imperativo: “Sed llenos del Espíritu Santo”. El Espíritu habita en todos los creyentes que han nacido del espíritu, pero necesitamos este revestimiento del Espíritu Santo a fin de fortalecer nuestro carácter cristiano y ser como Cristo. También el bautismo en el Espíritu Santo, que es una unción de poder, y que nos da como resultado una vida fructífera.
 
Un estudio muy provechoso de la Biblia de parte de cada uno de nosotros sería la búsqueda de otras formas en virtud de las cuales es de necesidad imperativa que estemos de acuerdo con Dios, a fin de que en forma inequívoca, podamos andar con Él. Amén.