miércoles, 1 de febrero de 2012

El cerebro humano integra el milagro religioso mejor que lo imposible no religioso

 
El cerebro humano integra el milagro religioso mejor que lo imposible no religioso
 
Investigadores llegaron a esta conclusión por el análisis de la actividad cerebral de varios grupos de personas.


 Es un hecho demostrado que la mente humana detecta rápidamente cuándo algo es irreal en el mundo que nos rodea. Pero, por alguna razón que aún se desconoce, el cerebro asimila mejor y encuentra menos sorprendente aquellas ideas imposibles o sobrenaturales cuando se relacionan con el hecho religioso, han constatado científicos españoles del Instituto de Salud Carlos III de Madrid.

Los investigadores compararon las reacciones de un grupo de personas al leer milagros religiosos y otras ideas imposibles no relacionadas con el mundo teológico. “El cerebro humano ve más aceptable que se muevan montañas a que se muevan edificios", según uno de los autores del estudio.

Las conclusiones de este estudio se han publicado en la versión digital de la revista científica Social Neuroscience y está dirigido por Manuel Martín-Loeches, investigador del Instituto de Salud Carlos III y profesor de la Universidad Complutense de Madrid.

 BASES CIENTÍFICAS
El experto Martín-Loeches ha explicado que  el cerebro detecta con mucha rapidez cuándo algo es imposible en el mundo real:  "existen unas leyes físicas, biológicas y psíquicas que son sistemáticas, se descubren con apenas meses de edad y conocerlas es, precisamente, una de las razones clave para nuestra supervivencia".

En este sentido, asegura que está comprobado que para que un mito o un relato religioso tenga impacto se deben mezclar hechos posibles e imposibles, pues éstos últimos llaman la atención, elevan el interés, sorprenden, y la historia se recuerda más fácilmente. "Unas gotas de irrealidad, la dosis justa, garantizan el éxito de un relato", según este investigador.

Partiendo de esto,  el equipo que dirige Martín-Loeches, quiso constatar si las ideas imposibles de los relatos religiosos tenían una naturaleza especial, algo que las haga distintas en el cerebro distintas (o a la inversa, que el cerebro está estructurado de tal manera que “funciona” de forma que es capaz de asimilar la idea de lo sobrenatural en relación a lo religioso, pero no lo irreal que no entra en ese campo).

 ANALIZANDO LA RESPUESTA A LO SOBRENATURAL
Para explorar esta idea,  los investigadores analizaron la actividad cerebral de un grupo de 30 personas mientras leían milagros e ideas imposibles extraídos de textos religiosos reales y compararon dicha actividad del cerebro con la obtenida mientras leían ideas imposibles pero no incluidas en textos religiosos .

Para estar seguros de que las ideas o hechos imposibles religiosos no eran conocidos ni resultaban familiares a los voluntarios del estudio, se extrajeron de diversos relatos ajenos a la religión cristiana, imperante en la sociedad occidental. Así, de un total de 180 oraciones, los participantes tenían que decir si éstas eran o no posibles.

 De cada oración, tres versiones: la religiosa ("de su mente surgió la luna" (en este caso extraída de textos védicos)); una similar pero ajena a los textos religiosos ("de su mente surgió la casa"); y una equivalente y posible ("de su mente surgió la idea"). El equipo de Martín-Loeches, para llegar a las conclusiones del estudio, lo que hizo fue analizar y medir la actividad cerebral de cada individuo ante la exposición y lectura de estas tres frases.

Para ello utilizó una medida de actividad cerebral que expresa la cantidad de incongruencia o irrealidad que el cerebro humano encuentra cuando lee o escucha una oración y que se conoce como "onda cerebral N400".

Se llama así porque se activa a las 400 milésimas de segundo tras escuchar una palabra que no encaja y su origen está en las redes cerebrales que conforman el conocimiento semántico, donde está almacenado el conocimiento del mundo y cómo funcionan las cosas.

Según Martín-Loeches,  por alguna razón que aún permanece en la incógnita, los cerebros de los voluntarios encontraron menos sorprendentes las ideas imposibles religiosas que las imposibles no religiosas .

"El cerebro humano ve más aceptable, asimila mejor, que se muevan montañas a que se muevan edificios", según este psicólogo. Según este experto, ahora queda por determinar qué es lo que hace que unas ideas sean apropiadas para un mito religioso y cuáles no.

Lamentable: Un templo para ateos en el corazón de Londres

La idea de construir un gran templo al ateísmo en el corazón financiero de la capital del Reino Unido ya ha generado una disputa entre prominentes ateos.El proyecto lo propuso el filósofo y escritor suizo Alain de Botton, que acaba de publicar el libro “Religión para Ateos” y quien asegura que ya cuenta con casi la mitad del equivalente a millón y medio de dólares para levantar el edificio.
El templo está concebido como una estructura de más de 45 metros de altura, entre bancos internacionales y torres medievales en la City, el centro financiero de Londres, que evocará los más de 300 millones de años de vida en la Tierra.
Basados en la idea de magnificencia de las catedrales, los diseñadores del edificio decidieron que cada centímetro del interior de una torre cónica represente un millón de años y una estrecha banda de oro, de no más de un milímetro, ilustre la relativamente pequeña presencia del hombre en el planeta.
En el exterior se inscribe un código binario que indica la secuencia del genoma humano y las paredes incorporan fósiles y elementos de interés geológico.