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jueves, 21 de junio de 2012

Antes que el día decline

Antes que el día decline

Rev. Luis M. Ortiz
La misión de la iglesia son las misiones. Su tarea suprema es la evangelización.
Únicamente para esto ha sido dejada en el mundo, empero no significa convertir al mundo, pues esto no se logrará en esta dispensación. No se nos ha ordenado a traer el mundo a Cristo, sino más bien a traer a Cristo al mundo. Puesto que esta es nuestra encomienda, jamás deberíamos desviarnos hacia menores metas y proyectos secundarios.
 
Permitamos que la Iglesia utilice todos sus hombres y sus miedos en la tarea para la cual ha sido comisionada, esto es, “que el arrepentimiento y el perdón de pecados sea predicado en Su nombre en todas las naciones” (Marcos 16:15).
 
Jesús dijo: “Me seréis testigos” (Hechos 1:8). Esa es la responsabilidad de cada creyente. ¡Cada creyente es un testigo! Cada cristiano tiene la responsabilidad de hacer trabajo evangelístico y esa responsabilidad no tiene límites. Todo cristiano debe estar siempre listo para dar su testimonio en cualquier tiempo y en cualquier lugar. Cada cristiano tiene la responsabilidad de hacer llegar el Evangelio a todo el mundo. Quien no pueda ir personalmente, tiene que enviar a otro en su lugar. Y es aquí donde el creyente ha fallado: que al no ir tampoco ha enviado a otro en su lugar, y por eso, más de la mitad de la población del mundo, jamás ha oído el Evangelio.
 
Es evidente que estamos en el final del tiempo señalado a la Iglesia por el Señor para el cumplimiento de su tarea, y el trabajo que debió haber sido hecho a través de los siglos, ahora hay que acelerarlo antes que el día decline del todo.
 
Este espíritu de urgencia es el que nos anima a ir por todo el vasto mundo llevando el mensaje de salvación, y es el que nos mueve a llamar al corazón del pueblo de Dios, para que todos nos percatemos de las sombras de la noche que ya se avecinan, y aprovecharemos el breve tiempo que nos resta para realizar la más grandiosa labor de la historia en el más corto tiempo posible. “La noche viene, cuando nadie puede trabajar” (Juan 9:4).
 
Si su corazón late con más intensidad al pensar en los centenares de millones de vidas en el mundo que aún no han conocido camino de paz, que sus veredas son torcidas, que han esperado luz y no tienen luz, que palpan la pared como ciegos, que tropiezan al mediodía como de noche, que gimen lastimeramente como palomas, que han esperado salvación y aún está lejos (tan lejos como esté usted); y si el Espíritu Santo le impele a usar el máximo de sus recursos en un esfuerzo misionero, entonces yo le exhorto a cooperar en estos modestos esfuerzos del Movimiento Misionero Mundial, y participe en este avance final para ganar almas para Cristo antes que el día decline.

jueves, 2 de febrero de 2012

Las 5 cosas de las que más nos arrepentimos antes de morir

 
Las 5 cosas de las que más nos arrepentimos antes de morir
 
 
 
              
B. Ware reunió en su libro “Los cinco arrepentimientos de los moribundos” confesiones honestas en el lecho de muerte.


 Edith Piaf decía en su famosa canción que ella no se arrepentía de nada, pero mucha gente parece terminar su vida con un gran arrepentimiento.Eso es lo que afirma Bonnie Ware, experta en cuidados paliativos y enfermos terminales, quien acaba de compilar en un libro la lista de las cinco principales cosas de las que las personas se arrepiente antes de morir.

La enfermera australiana reunió en su libro “Los cinco arrepentimientos de los moribundos” las "confesiones honestas y francas de personas en sus lechos de muerte", en cuanto a lo que hubieran querido o debido hacer o no haber hecho.

 Fueron confesiones, dice, que le ayudaron a transformar su propia vida. Porque según Bronnie Ware, es realmente triste llegar a la tumba pensando "ojalá lo hubiera hecho...".


La idea del libro surgió después de que un artículo publicado en su blog, titulado "Arrepentimientos de los moribundos", se volvió viral en internet. Ware decidió escribir algo más completo en profundidad y amplitud acerca de esas confesiones y la forma como "transformaron su vida".

"La gente madura muchísimo cuando debe enfrentar su propia mortalidad. Cada persona experimenta una variedad de emociones, que incluyen negación, miedo, enojo, arrepentimiento, más negación y eventualmente aceptación”, explica la autora. Asimismo, afirma: “Sin embargo, cada uno de los pacientes siempre encontró su propia paz antes de partir".

 LOS MÁS COMUNES
El libro es un recuento de memorias sobre la vida de la autora y sus experiencias durante años como profesional sanitario en su trabajo en cuidados paliativos.

 "Encontré una lista grande de arrepentimientos, pero en el libro traté de centrarme en los cinco más comunes" explica la autora. "Y el principal arrepentimiento de mucha gente es 'ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera'", agrega.


La enfermera apunta que " otro arrepentimiento común es 'ojalá no hubiera trabajado tanto', porque eso, decían, los había hecho perder el equilibrio y como resultado habían perdido muchas cosas en su vida".

Bronnie Ware dice que  "otro arrepentimiento común entre los moribundos era que hubieran deseado tener el coraje de expresar sus sentimientos. Y eso se aplicaba tanto en los sentimientos positivos como negativos".

"Muchos decían: 'ojalá hubiera tenido el coraje de hablar y decir que no me gustaban esas cosas', o que hubieran tenido el coraje de hablar con personas y decirles lo que realmente sentían por ellas".

"También era muy común arrepentirse de no haber vuelto a tener contacto con viejos amigos. Mucha gente decía que le hubiera gustado volver a ver a alguien para recordar momentos de su vida, pero no habían hecho el esfuerzo de encontrarlo".

Según Ware, al final de la vida los amigos son muy importantes porque a menudo los familiares que rodean a un enfermo terminal están pasando por su propio duelo. Una persona en su lecho de muerte a menudo extraña a esos amigos, dice, pero muchas veces, cuando se les pierde el rastro, ya es demasiado tarde para encontrarlos.

 TIEMPO DE ARREPENTIMIENTO
 En resumen, los cinco grandes arrepentimientos compilados en el libro son: 1 . Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera;  2.  Ojalá no hubiera trabajado tanto;  3.  Hubiera deseado tener el coraje de expresar lo que realmente sentía;  4.  Habría querido volver a tener contacto con mis amigos;  5.  Me hubiera gustado ser más feliz.

 Algo que llama la atención es que todos estos lamentos de los moribundos se trata de cosas que no hicieron.  Según la autora, la gente no parece arrepentirse al mismo nivel de errores o actos que sí realizaron. "Todo lo que hacemos en nuestra vida, bueno o malo, nos ayuda a aprender algo" explica Ware.

"Por eso es más común arrepentirnos de algo que no hicimos", dice. "Pero pienso que como seres humanos debemos aprender a perdonarnos más a nosotros mismos y no ser tan duros por no haber hecho algo en el pasado. Y esto se aplica principalmente cuando una persona está enferma y no tiene ya libertad de hacer cosas porque no tiene salud".

 Lo que la autora espera, dice, es que su libro "ayude a la gente a actuar hoy y no dejar las cosas para mañana, para después arrepentirse", y afirma que estas confesiones le ayudaron a implementar grandes cambios en su vida . “Espero que la gente que lea el libro también pueda entender que la vida está pasando hoy y que ahora es el momento de vivirla", agrega.

"Mi principal mensaje es que todos vamos a morir, y que si en este momento nos arrepentimos de algo tratemos de solucionarlo ahora", concluye Ware. Y, en realidad, tiene razón, al menos según una antigua carta lleno de sabiduría de un hombre sabio, que escribe: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis (…) aprovechando bien el tiempo (…) no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor” (carta a los Efesios 5:16-17).