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martes, 31 de julio de 2012

Todas las cosas ayudan a bien

Todas las cosas ayudan a bien

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8:28.


Hace muchos años, un campesino volvía a su casa a caballo luego de haber estado varios días en una fiesta en París. Mientras hacía su camino revivía en su imaginación los agradables momentos que había disfrutado. También se imaginaba el gozo que iluminaría el rostro de su esposa y de sus hijos cuando vieran los regalos que les traía, los cuales venían envueltos dentro de una gran maleta. Apenas había visto que el cielo se oscurecía rápidamente.
 
De pronto comenzó a llover, y el hombre se empapó hasta los huesos. Estaba encolerizado. ¿Por qué le sucedía esto justamente a él y en ese mismo momento? Mientras continuaba quejándose de su mala fortuna, desde unos arbustos de junto al camino saltó un ladrón con el revólver desenfundado. Pálido de terror, el campesino oyó el ¡click! del percutor cuando el bandido preparó el arma. Pero no hubo disparo. Algo sucedió. Sin perder un momento, nuestro hombre clavó las espuelas a su caballo y pronto estuvo fuera del alcance de su atacante.
 
"¡Qué necio he sido!" pensó. "Me quejé de que la lluvia estaba arruinando mi viaje a casa. Pero si la lluvia no hubiera humedecido la pólvora del arma del ladrón, yo habría sido muerto. Nunca hubiera llegado a casa para reunirme con mi familia".
 
Cuán a menudo nuestros lamentos se tornarían en alabanzas si pudiéramos ver que alguna amarga vicisitud es realmente una bendición disfrazada. Cesarían nuestras murmuraciones tontas.
 
Pero los que confían en Dios no deben preocuparse por los sinsabores que la vida le brinda. Su fe debe descansar en las promesas que Dios ha hecho para nosotros. Dios es lo suficientemente poderoso para convertir nuestros problemas y nuestras derrotas en las victorias más increíbles del mundo. Donde sólo vemos oscuridad, Dios ve el sol de mediodía. Todo lo que nos sucede ahora, es semilla del gozo eterno que tendremos en la nueva Jerusalén. Es cuestión de ser optimista y confiar que Dios hará tal como Él ha prometido y nos asegura que Él no nos va a fallar.
 
Así lo hicieron todos los grandes hombres y mujeres de la Biblia, su secreto era esperar en Dios y Él mostraría su fortaleza en sus debilidades. Así resucitaron a los muertos, predicaron el Evangelio, ganaron batallas y mucho más.

lunes, 27 de febrero de 2012

Cosas Pequeñas

Cosas Pequeñas

De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos”. (Mateo 5:19)
 
Lot había ido progresivamente acercándose a Sodoma, hasta que se quedó a vivir allí.
 
 Aunque no aprobaba la maldad del lugar en que vivía, poco a poco se fue acostumbrando a su modo de vida idólatra y mundano. Las comodidades de la impía ciudad superaban en mucho a la sacrificada vida rural que antes llevaba.
 
 Cuando los ángeles aparecieron con su mensaje, dudó en dejar su casa y sus posesiones. Su vacilación casi le cuesta su vida y la de los suyos. Los ángeles tuvieron que llevarlos arrastrando para poder salvar la vida del patriarca y su familia.
 
 “Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas. Pero Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos. He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera. He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida”. (Génesis 19:17-20)
 
 La seducción del pecado es tal que hasta nos cuesta abandonar un modo de vida que nos está destruyendo. Hipnotizados por sus encantos, miles resisten la invitación de Cristo a escapar por sus vidas de la malignidad del pecado.
 
 También como en el caso de Lot, clasificamos los mandatos de Dios en grandes y pequeños.
 
 Cuando él finalmente estuvo dispuesto a escapar de Sodoma, negoció con el Señor para ir a una ciudad más pequeña (allí los pecados ¿serían mas pequeños?).
 
 Le parecía que aún podría obtener lo mejor de dos mundos. Alcanzar la salvación sin dejar de gozar de las comodidades y placeres a los que se había acostumbrado. Este es un triste error que muchos cometen.
 
 Tendemos a clasificar las cosas en orden de importancia y eso está bien. Pero en cuanto a los mandatos de Dios no existen cosas grandes y pequeñas.
 
 Por lo general, la mayoría de los cristianos no caemos en el pecado grosero y repudiable en que caen los mundanos. Pero somos atrapados con frecuencia por las cosas pequeñas, por los pecados “chiquititos” que solemos resguardar en el ámbito privado.
¡Y cuidado que alguien diga algo respecto a ellos! Enseguida lo tildamos de fanático legalista.
 
 Los cristianos que son escrupulosos tienden a ser vistos por los demás como personas ingenuas, débiles o faltas de experiencia. Se ven estos a sí mismos como “más equilibrados” al descartar lo que consideran simples detalles sin importancia.
 
 Aunque todos repudien la conducta de un violador, son pocos los que tienen reparos en mirar las mismas obscenidades en la la pantalla del televisor.
 
 Razonamos que está mal cometer un robo seguido de asesinato y condenamos al que los comete; pero participamos de chismes, robando el honor y matando la reputación de nuestros hermanos.
 
 ¿Ha escuchado alguna vez?:
  • ¿Qué tiene de malo hacer …?
  • ¿Por qué no se puede…?
  • No hay que ser tan fanático en algo sin importancia…
  • Lo hice solamente una vez…
 Estos argumentos son los argumentos de Lot.
 
Demuestran que estamos tan familiarizados con el pecado que despreciamos las órdenes directas de Dios. Le dicen a los demás (y al universo entero), que no estamos en verdad dispuestos a dejarlo todo por Jesús.
 
 Lo peor es que nos engañamos a nosotros mismos con ellos. Quedamos satisfechos con obedecer parcialmente los mandatos divinos, y nos hacemos pequeños en el reino de los cielos.
 
 Cuando alguien sin experiencia se pierde en la selva, su temor principal es ser atacado por grandes fieras como los tigres. Pero en realidad corre más peligro -mucho más real y concreto- de ser atacado por pequeños animales (mosquitos, moscas, arañas, hormigas, etc.) que pueden acabar con su vida tan ciertamente como los grandes felinos.
 
 Deberíamos temer las cosas pequeñas.
 
 Los pecados “menores”, las pequeñas transgresiones, ceder a un pequeño defecto de carácter, a los vicios pequeños, o las pequeñas concesiones que hacemos al mal.

Apartarnos en lo más mínimo de la voluntad divina es muy peligroso. No nos toca a nosotros seleccionar que hemos de obedecer y que no.

Sigamos el ejemplo de Samuel, de quién la Biblia dice:
 
“Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras” (1 Samuel 3:19)

lunes, 20 de febrero de 2012

«Las pequeñas zorras»

«Las pequeñas zorras»
“Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en ciernes”, Cant. 2:15. Las zorras pequeñas son muy comunes en Palestina. Estas zorras son muy aficionadas a las uvas; cavan hoyos en los jardines y desarraigan las viñas.
Si no se les vigila estrictamente pueden destruir viñedos enteros,Las zorras representan cualquier cosa que puede dañar, a hurtadillas y con astucia, nuestras vidas.
La mayoría de nosotros da mucha importancia al tamaño de las cosas; en el mundo se enfatiza la condición física, una casa grande, autos grandes, grandes ciudades, grandes negocios, dinero a lo grande. Las pequeñas necesidades, las pequeñas consideraciones, no cuentan.
 
En algunas ciudades ocurren ciclones que arrasan con las cosechas causando grandes pérdidas; sin embargo, las plagas de langostas ocasionan más daño que los ciclones. LAS COSAS PEQUEÑAS SIGNIFICAN MUCHO. Más gente se pierde por las pequeñas cosas que hacemos los cristianos, que por los grandes pecados que cometemos. En Palestina, la belleza y productividad de una viña se veía reducida por la invasión de zorras pequeñas. Las pequeñas cosas pueden acabar con nuestra vida.
 
Debemos cazar esas pequeñas zorras, PERO tomando en cuenta lo siguiente:
1- No pasemos por alto las cosas pequeñas: generalmente las tratamos como si no importaran. Esto no significa que debemos ser quisquillosos con todo. Significa que las pequeñas molestias de la vida pueden estorbarnos para gozar de cosas más grandes.
2- Las cosas pequeñas tienen la capacidad de crecer: si dejamos que crezcan, sin hacer nada al respecto, pueden causar grandes daños.
El Sermón del Monte: Jesús cazó las zorras pequeñas en Mateo, capítulos 5 a 7; la gente a la que Jesús hablaba estaba preocupada por las zorras grandes. Eran estrictos respecto al asesinato, pero al Señor le preocupaban más la ira y el odio que llevaban al hombre al asesinato.
 
A esta gente les molestaba el adulterio; al Señor, la manera en que la gente miraba a los del sexo opuesto, las miradas lujuriosas y el codiciar el cuerpo ajeno. Ellos estaban enojados con los ladrones, mientras que a Él le preocupaba más la codicia del hombre por las posesiones del otro, pensando que la vida vale por la abundancia de bienes.

jueves, 2 de febrero de 2012

Las 5 cosas de las que más nos arrepentimos antes de morir

 
Las 5 cosas de las que más nos arrepentimos antes de morir
 
 
 
              
B. Ware reunió en su libro “Los cinco arrepentimientos de los moribundos” confesiones honestas en el lecho de muerte.


 Edith Piaf decía en su famosa canción que ella no se arrepentía de nada, pero mucha gente parece terminar su vida con un gran arrepentimiento.Eso es lo que afirma Bonnie Ware, experta en cuidados paliativos y enfermos terminales, quien acaba de compilar en un libro la lista de las cinco principales cosas de las que las personas se arrepiente antes de morir.

La enfermera australiana reunió en su libro “Los cinco arrepentimientos de los moribundos” las "confesiones honestas y francas de personas en sus lechos de muerte", en cuanto a lo que hubieran querido o debido hacer o no haber hecho.

 Fueron confesiones, dice, que le ayudaron a transformar su propia vida. Porque según Bronnie Ware, es realmente triste llegar a la tumba pensando "ojalá lo hubiera hecho...".


La idea del libro surgió después de que un artículo publicado en su blog, titulado "Arrepentimientos de los moribundos", se volvió viral en internet. Ware decidió escribir algo más completo en profundidad y amplitud acerca de esas confesiones y la forma como "transformaron su vida".

"La gente madura muchísimo cuando debe enfrentar su propia mortalidad. Cada persona experimenta una variedad de emociones, que incluyen negación, miedo, enojo, arrepentimiento, más negación y eventualmente aceptación”, explica la autora. Asimismo, afirma: “Sin embargo, cada uno de los pacientes siempre encontró su propia paz antes de partir".

 LOS MÁS COMUNES
El libro es un recuento de memorias sobre la vida de la autora y sus experiencias durante años como profesional sanitario en su trabajo en cuidados paliativos.

 "Encontré una lista grande de arrepentimientos, pero en el libro traté de centrarme en los cinco más comunes" explica la autora. "Y el principal arrepentimiento de mucha gente es 'ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera'", agrega.


La enfermera apunta que " otro arrepentimiento común es 'ojalá no hubiera trabajado tanto', porque eso, decían, los había hecho perder el equilibrio y como resultado habían perdido muchas cosas en su vida".

Bronnie Ware dice que  "otro arrepentimiento común entre los moribundos era que hubieran deseado tener el coraje de expresar sus sentimientos. Y eso se aplicaba tanto en los sentimientos positivos como negativos".

"Muchos decían: 'ojalá hubiera tenido el coraje de hablar y decir que no me gustaban esas cosas', o que hubieran tenido el coraje de hablar con personas y decirles lo que realmente sentían por ellas".

"También era muy común arrepentirse de no haber vuelto a tener contacto con viejos amigos. Mucha gente decía que le hubiera gustado volver a ver a alguien para recordar momentos de su vida, pero no habían hecho el esfuerzo de encontrarlo".

Según Ware, al final de la vida los amigos son muy importantes porque a menudo los familiares que rodean a un enfermo terminal están pasando por su propio duelo. Una persona en su lecho de muerte a menudo extraña a esos amigos, dice, pero muchas veces, cuando se les pierde el rastro, ya es demasiado tarde para encontrarlos.

 TIEMPO DE ARREPENTIMIENTO
 En resumen, los cinco grandes arrepentimientos compilados en el libro son: 1 . Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera;  2.  Ojalá no hubiera trabajado tanto;  3.  Hubiera deseado tener el coraje de expresar lo que realmente sentía;  4.  Habría querido volver a tener contacto con mis amigos;  5.  Me hubiera gustado ser más feliz.

 Algo que llama la atención es que todos estos lamentos de los moribundos se trata de cosas que no hicieron.  Según la autora, la gente no parece arrepentirse al mismo nivel de errores o actos que sí realizaron. "Todo lo que hacemos en nuestra vida, bueno o malo, nos ayuda a aprender algo" explica Ware.

"Por eso es más común arrepentirnos de algo que no hicimos", dice. "Pero pienso que como seres humanos debemos aprender a perdonarnos más a nosotros mismos y no ser tan duros por no haber hecho algo en el pasado. Y esto se aplica principalmente cuando una persona está enferma y no tiene ya libertad de hacer cosas porque no tiene salud".

 Lo que la autora espera, dice, es que su libro "ayude a la gente a actuar hoy y no dejar las cosas para mañana, para después arrepentirse", y afirma que estas confesiones le ayudaron a implementar grandes cambios en su vida . “Espero que la gente que lea el libro también pueda entender que la vida está pasando hoy y que ahora es el momento de vivirla", agrega.

"Mi principal mensaje es que todos vamos a morir, y que si en este momento nos arrepentimos de algo tratemos de solucionarlo ahora", concluye Ware. Y, en realidad, tiene razón, al menos según una antigua carta lleno de sabiduría de un hombre sabio, que escribe: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis (…) aprovechando bien el tiempo (…) no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor” (carta a los Efesios 5:16-17).