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martes, 13 de noviembre de 2012

No Mirando Las Cosas Que No se Ven,Sino las cosas que se ven son temporales,pero las que no se ven son eternas.

No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. – 2 Corintios 4:18





No centre su atención en lo que puede ver en la esfera del mundo físico y natural. Todo lo que usted ve es temporal y sujeto a cambio. Por lo tanto, ponga su fe en el reino invisible y eterno. Las cosas que son eternas no están sujetas a cambio.
La Palabra de Dios es eterna. En ella hay 7000 promesas que tratan con cualquier situación que usted pueda enfrentar en la vida. Esas promesas nunca cambiarán no importa lo que suceda en este mundo en constante cambio.
No importa lo mal que su cuerpo se sienta, la Palabra siempre dirá: “por cuya herida fuisteis sanados” (1 Pedro 2:24). No importa lo mal que esté económicamente, la Palabra siempre dirá: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).
Usted no tiene que resignarse a la existencia precaria que el mundo le ofrece. Eche mano de lo que la Palabra dice que usted puede tener. Centre su atención en las verdades eternas de Dios, no en las cosas que se ven, porque, después de todo, esas cosas están sujetas a cambio.

viernes, 15 de junio de 2012

Sendas Rectas

Sendas Rectas
¿No ve él (Dios) mis caminos, y cuenta todos mis pasos? – Job 31:4.
Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. – Salmo 32:8.
 
Después de un recorrido de 500 km. en una avioneta que nos permitió atravesar casi toda Francia, el piloto nos enseñó en una pantalla la grabación de la trayectoria del vuelo. La ida se había hecho de forma rectilínea, pero el regreso no fue lo mismo. Los múltiples cambios de rumbo, las curvas y los retornos revelaban las dificultades que el piloto había encontrado debido a las condiciones climáticas.
 
Si los instrumentos modernos nos permiten verificar a cada instante el camino recorrido, también sabemos que Dios ve todos nuestros pasos. “Vigiló todas mis sendas”, decía Job (Job 33:11). Y nos invita a hacer “sendas derechas” para nuestros pies (Hebreos 12:13). Bien reconocemos que a menudo las dificultades de la vida nos han obligado a hacer rodeos. Nos fuimos a la derecha o a la izquierda para esquivarlos o para buscar socorro. Además, las distracciones y los múltiples centros de interés que ofrece nuestra sociedad podrían hacernos desviar del camino por el cual Dios quiere que andemos, para su gloria y nuestra felicidad.
 
¿Cuál es ese camino? Jesús dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). ¿A dónde nos conduce? Hacia Cristo en la gloria (Hebreos 12:2). ¿Cómo distinguirlo entre tantos caminos? Leyendo la Palabra de Dios, la Biblia. “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105).
 
Fuente:Amen-amen