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lunes, 18 de junio de 2012

Tenemos Tanto, Pero….Somos Felices?

La vida… para muchos de nosotros es tan complicada.  Todos tenemos nuestra propia perspectiva de la vida.  Ella comienza con amor, demanda amor y siempre busca amor; tan hermoso, tan sencillo, aunque tan difícil de comprender para nosotros.
Arrastrándose dentro del límite de aquellas cuatro paredes, rodeado de papá, mamá y otros miembros de la familia, cuán felices éramos.  Cuán entusiasmados solíamos estar viendo las cómicas en TV, recibiendo juguetes, comiendo chocolate, etc.

Con una frontera ampliada en la vida y con más amigos a nuestros alrededor, ¡se supone que deberíamos ser aún más felices!  Pero, ¿realmente lo somos?
Antes de que desarrollásemos sistemas de educación, buenos medios de transporte y comunicación, etc., éramos felices.  Pero ahora, con todos estos avances, ¿por qué no podemos ser felices?
Tenemos la habilidad y tecnología para alcanzar el espacio exterior… y sin embargo no podemos desarrollar una tecnología para traer una sonrisa al rostro de alguien.  Las necesidades y quereres nos impulsan hacia todos estos descubrimientos y nos llevan hacia el lujo.  Estos son los mismos quereres que, en un extremo, se convierten en deseos… deseos ilimitados en los que nos ahogamos.
Nos estamos ahogando deseando más amor, más lujo, más comodidad y más éxito.
Hemos acumulado vastos conocimientos aunque fallamos en comprender la sencilla verdad de la vida: la vida es una travesía y tenemos que aceptar todo lo que nos sale al encuentro.  La única manera de sonreír es aceptar lo que somos y lo que tenemos… nunca correr y lamentarnos por lo que no tenemos.
S. G. Vaidya, copyright 2009

Fuente: www.motivateus.com
El pensamiento de hoy, casi un clamor existencialista que me recuerda la angustia de muchos en la década de los setenta en el siglo pasado (el XX), pareciera dar en el blanco para muchos en medio del Occidente.  Animados por la cultura que nos rodea, ¡nos hemos lanzado en búsqueda de un sueño colectivo que jamás lograremos alcanzar porque es irreal!  Y es que, como bien dice el autor, la vida nos brinda en medio de su evidente complejidad, la oportunidad de ser felices si la sabemos vivir con sencillez, con una actitud agradecida al Señor por quienes somos (en vez de quejarnos por quienes no somos ó por quienes nos hubiera gustado ser) y lo que tenemos (en vez de lamentarnos por lo que no tenemos ó hubiésemos querido tener).  No hay sustituto para una vida de genuino contentamiento delante de Dios.  Atrevámonos a abrazar ese estilo de vida… que no sólo nos bendecirá a nosotros sino también a todos los que nos rodean.  Adelante y que Dios les bendiga.
Raúl Irigoyen
El Pensamiento Del Capellán.

lunes, 5 de marzo de 2012

Controlar Nuestros Pensamientos

Controlar Nuestros Pensamientos
Cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él. – Proverbios 23:7. La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús…
Todo lo que es verdadero… todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad… y el Dios de paz estará con vosotros. – Filipenses 4:7-9.
 
¿Su mente está acosada por pensamientos negativos, malsanos o violentos? ¿Quiere realmente salir de ese callejón sin salida? En la Biblia Dios declara que la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud (Génesis 8:21) y que Dios conoce todo intento de los pensamientos (1 Crónicas 28:9). Pero si reconocemos nuestra condición de pecador y aceptamos el perdón de Dios, podemos dejar en sus manos nuestra forma de pensar, pues por medio del Espíritu Santo la transformará. Sin embargo esto sólo funcionará si juzgamos y disciplinamos nuestros pensamientos.
 
El hombre va formándose por lo que domina sus pensamientos. Desechemos de nuestra mente los pensamientos negativos, por ejemplo la autocompasión, la amargura, la envidia, los pensamientos malsanos, y llenemos nuestra mente de todo lo que es verdadero, justo, puro, de buen nombre… Luego, tengamos cuidado de no alimentar nuestros pensamientos con ideas e imágenes malsanas, violentas, perversas, transmitidas por los libros, la televisión e Internet, ¡Medios de comunicación que a veces difunden lo peor! También velemos sobre lo que leen, escuchan y ven nuestros hijos.