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lunes, 26 de marzo de 2012

Comunicación entre madre y recién nacido

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Desde el mismo momento en que un bebé llega al mundo comienza a comunicarse. ¿Cómo? Profiriendo ese llanto primero que tanto alivio causa en su madre al nacer. Así pues, debemos tener presentes siempre que somos seres sociales por naturaleza y vamos a dar señales con los recursos que tengamos a mano. Claro está, un recién nacido no tiene todo el sistema lingüístico que luego alcanzamos, él solo podrá llorar y tú, su mamá, tendrás que aprender ese tan extraño lenguaje para satisfacer sus necesidades básicas. ¿Cómo es la comunicación entre madre y recién nacido?

¿Cómo se comunica un bebé?

Llanto

Los recién nacidos nacen con una habilidad muy especial que por momentos puede llegar a ser abrumadora: el llanto. Cuando un bebé llora no hay lugar a dudas: algo está mal o tiene alguna necesidad elemental (panza vacía, pañal húmedo, pies fríos, cansancio, o simplemente necesidad de ser cargado y mimado).
No hay necesidad de alarmarse si en los inicios no logras identificar al instante qué necesita el niño. Muy pronto, casi sin darte cuenta, irás aprendiendo las señales y reconocerás por el tono y volumen del llanto, y otros aspectos externos como el horario, qué está expresando tu bebé; también aprenderás a responder acorde a ello.
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Los bebés también lloran porque se sienten apabullados por los ruidos del ambiente. Pensemos: debe ser agotador, luego de 9 meses de paz y silencio en las profundidades de la tierna panza materna, enfrentarse a sonidos desconocidos en un medio completamente nuevo.
Ellos incluso pueden llorar sin razón aparente, pues los sistemas nerviosos se están formando y las conexiones neuronales se van ajustando poco a poco. Mucha calma por acá; solo brindarle calor y ternura en momentos como esos. Cargarlo y arrullarlo, hacerle sentir tu presencia, es la manera mejor de comunicarte y darle seguridad.

Otros formas de comunicación en los bebés

Aunque llorar es el método por excelencia de todo recién nacido, estos también son capaces de apelar a otras señales más sutiles. Debes aprender a reconocerlas, pues son muy individuales. Ello es reconfortante y ayuda a estrechar los lazos entre madre e hijo.
Por increíble que nos parezca, un bebé es capaz de distinguir los ruidos habituales de las voces humanas. Intenta prestar atención a cómo reacciona tu pequeño cuando le hablas. Si tu voz es amorosa, seguramente la expresión de su rostro y los movimientos de su cuerpo cambiarán.
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Recuerda que no hay todavía coordinación entre el oído y la vista, pero, incluso si estás lejos, ese chiquilín va a diferenciar tu voz entre otras voces. Sutilmente adoptará posiciones o gesticulará de alguna manera con manos y pies mientras hablas.
Algunas veces en el primer mes se pueden producir destellos de sonrisa, una nueva habilidad que los recién nacidos poco a poco van adquiriendo y que se suma al arsenal de estrategias comunicativas entre un bebé y su madre en los primeros meses de nacido.

Estrategias maternas para comunicarse con el recién nacido

Una vez tomes a tu bebé en brazos por vez primera, comenzarás a comunicarte con él mediante abrazos, sonrisas, sonidos, frases mimosas. Inmediatamente el recién nacido comienza a comunicarse contigo a través de sus sentidos y se convierte en el receptor de estos agradables mensajes.
En la medida que pasan los días, el bebé se acostumbra a ti y tu lenguaje gestual y sonoro, lo que hará que siempre se centre en tu rostro. Los sentidos más importantes que debes explorar y desarrollar son el tacto y el oído. Conversa mucho con él y acarícialo, tócalo, enséñale las nuevas sensaciones con amabilidad.
La curiosidad del bebé ante los ruidos no es mayor que ante las voces. He ahí tu punto fuerte. No importa que no entienda el contenido de tus palabras, lo importante es el lenguaje extraverbal, emocional, que estás transmitiéndole. Así pues, la voz debe ser muy calmada, que exprese amor y protección. Ello le brinda mucha seguridad y confort a esa pequeña criatura.
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Otro punto esencial: trata siempre de responder a las necesidades del bebé. La comunicación en esta etapa está basada fundamentalmente en entender qué quiere tu hijo y cómo solucionarlo. No temas, en esta edad no se malcría a los niños, por el contrario, las respuestas rápidas le indican al menor que son importantes y queridos.
En casos en que el recién nacido llore sin razón, tendrás que ir implementando estrategias sensibles, como hablarle en tu tono de voz más cálido, más suave, mecerlo, acercarlo a tu pecho y que sienta los latidos de tu corazón, o simplemente cantarle una canción infantil arrulladora y rítmica, algo que parece gustarle mucho a los bebés de este etapa. Busca tus propios modos de expresarle confianza y paz, y verás como lentamente el niño se calma y el clima se torna agradable.
La comunicación entre madre y recién nacido es un pilar imprescindible para el bienestar y el buen desarrollo mental de los niños. Además de ser una etapa hermosa, prepara las bases para la interacción futura, no solo con los padres y familia, sino con la sociedad en general. No desaproveches ese momento tan especial, crea tu propia relación con tu bebé y ese lazo durará toda la vida.

viernes, 9 de marzo de 2012

Una cita semanal a solas fortalece el matrimonio


 
Una cita semanal a solas fortalece el matrimonio
 

Un estudio de la Universidad de Virginia revela que los matrimonios que conciertan una actividad conjunta semanal a solas mejoran su relación.
LOS Los matrimonios que quedan para una cita a solas una vez a la semana ven reducido su riesgo de divorcio a la mitad, según los estudios presentados por la Universidad de Virginia al respecto.  Se trata de la constatación de una de esas reglas de oro que se ofrecen en cursos matrimoniales y salen de boca de muchos consejeros.

Los datos se han recogido en Estados Unidos (1.600 parejas de 18 a 55 años, en 2010-2011, combinados con sondeos de 10.000 aultos, de 1987 a 1994). La situación es extrapolable a un país como España donde el estrés y los horarios extremos limitan los tiempos de comunicación en la pareja.

 SOLO CON TU PAREJA
La pregunta del estudio era “¿Cada cuanto pasa usted tiempo solo con su pareja, charlando o compartiendo una actividad?”, tal y como puede verse en el documento de resumen del trabajo publicado en la página web de la universidad de Virginia ( disponible en inglés ).

 Las palabras clave son “solo con su pareja” (no valen las salidas con amigos, parientes ni los niños) y “compartiendo”.  Brad Wilcox, co-autor del estudio, insiste en que no hace falta salir a cenas caras ni alquilar un viaje en globo. “Mientras estés tan concentrado en tu cónyuge como en tus niños, tu trabajo o tus jueguecitos del iPhone, ya vale. Se trata de que hablen cara a cara. Puede bastar con jugar a algo los dos solos después de acostar a los niños”, afirma Wilcox.

 El estudio muestra que cuanto más tiempo “de calidad” se comparta, menos riesgo de divorcio hay.  Un 15% de los que tienen una cita semanal se divorcian. Aunque pueda parecer mucho, no lo es si se compara con los resultados de aquellos que no se citan con esa regularidad, que son un 25%.

 EL PODER DE UNA CITA
Hay varios aspectos que se suelen destacar en cuanto a los beneficios de una cita con el cónyuge.  Lo principal es que mejora la comunicación, ya que ambos pueden hablar sin las distracciones del día a día y sin prisas.  Algunos manuales, como Alpha para Matrimonios, recomiendan que las citas sean agradables, y no se usen para hablar de problemas, pero en cualquier caso debe primar siempre la necesidad de compartir entre cónyuges. Además, la comunicación estable permite descubrir que el cónyuge cambia, que ya no piensa o desea o teme como 10 o 20 años antes. Una mejor comunicación es clave del éxito matrimonial.

 Por otra parte se disfruta de la novedad que supone la cita y se evita el “acomodamiento”.  Los estudios demuestran que hacer juntos cosas novedosas (desde montar a caballo a pasear por la montaña, bailar o ver puestas de sol) borra la rutina, y une a los cónyuges en un reto compartido, divertido y emocionante.

La mejora de la cita  afecta a la relación relación romántica y sexual,  porque añade creatividad y emoción, y al permitir el diálogo, puede ayudar también en este campo. Todo ello fortalece el matrimonio.

La cita semanal  ayuda también a afirmar el compromiso entre ambos.  Al fin y al cabo, una cita es un compromiso específico que puede quedar marcado con antelación, lo que refuerza la sensación de unidad. Queda claro que para cada cónyuge, el otro es una prioridad.

Por último,  salir a divertirse en pareja o simplemente pasar un buen tiempo juntos es bueno porque se aligera el estrés  al que las personas suelen estar sometidas. Permite ver al otro sin cargas de irritabilidad o cansancio o agobio, y eso ayuda a mantener el amor conyugal.

lunes, 5 de marzo de 2012

Controlar Nuestros Pensamientos

Controlar Nuestros Pensamientos
Cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él. – Proverbios 23:7. La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús…
Todo lo que es verdadero… todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad… y el Dios de paz estará con vosotros. – Filipenses 4:7-9.
 
¿Su mente está acosada por pensamientos negativos, malsanos o violentos? ¿Quiere realmente salir de ese callejón sin salida? En la Biblia Dios declara que la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud (Génesis 8:21) y que Dios conoce todo intento de los pensamientos (1 Crónicas 28:9). Pero si reconocemos nuestra condición de pecador y aceptamos el perdón de Dios, podemos dejar en sus manos nuestra forma de pensar, pues por medio del Espíritu Santo la transformará. Sin embargo esto sólo funcionará si juzgamos y disciplinamos nuestros pensamientos.
 
El hombre va formándose por lo que domina sus pensamientos. Desechemos de nuestra mente los pensamientos negativos, por ejemplo la autocompasión, la amargura, la envidia, los pensamientos malsanos, y llenemos nuestra mente de todo lo que es verdadero, justo, puro, de buen nombre… Luego, tengamos cuidado de no alimentar nuestros pensamientos con ideas e imágenes malsanas, violentas, perversas, transmitidas por los libros, la televisión e Internet, ¡Medios de comunicación que a veces difunden lo peor! También velemos sobre lo que leen, escuchan y ven nuestros hijos.