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viernes, 9 de marzo de 2012

Historia de nuestros Himnos (2)


Historia de nuestros Himnos (2)

El penúltimo hijo de una familia de 19 hijos, Charles fue uno de los instrumentos humanos, junto con su hermano, John, que Dios usó para impulsar el Gran Avivamiento que transformó Inglaterra. Su primer intento de evangelizar a una tribu de indígenas en Norteamérica fracasó, pues los hermanos Wesley predicaban, pero realmente no conocían a Dios personalmente. De regreso a su país, se dieron cuenta de su necesidad espiritual durante una reunión de oración y se convirtieron al Señor. De allí en adelante predicaron con fervor, usando la música también para comunicar el mensaje bíblico.
Bellas melodías compuestas por hombres y mujeres de Dios. Se nota en su música y letra la inspiración divina de nuestro Creador. CHARLES WESLEY (1707–1788)

Charles fue el autor de más de 6.500 himnos, algunos de los cuales cantamos hoy, tales como: "Oh que tuviera", "Maravilloso es el gran amor", "Oíd un son en alta esfera", "Cariñoso Salvador" y "Con las nubes viene Cristo".

WILLIAM COWPER (1731-1800)

Hace más de 250 años William Cowper nació en Inglaterra. Su padre fue el capellán del Rey Jorge II y su madre era de la familia real. A pesar de esto, la vida del joven Cowper no fue feliz. A la edad de seis años su delicada salud se empeoró con la muerte de su madre. Su padre le obligó a estudiar leyes, pero al enfrentar los exámenes finales sufrió una crisis nerviosa. Intentó suicidarse varias veces: tomó una sobredosis de droga, quiso tirarse de un puente y se abalanzó sobre un cuchillo. Por fin trató de ahorcarse, pero lo rescataron a tiempo y fue internado en un sanatorio. Allí, William descubrió el capítulo 3 de Romanos, y las palabras, "siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención… que es en Cristo Jesús… por medio de la fe en su sangre". Entendió que Cristo fue crucificado por él, y recibió el perdón de sus pecados.

Llegó a ser amigo y colaborador del ilustre John Newton y se destacó como uno de los mejores poetas de su época. Hoy se le recuerda por sus grandes himnos entre los que se encuentra: "Hay un Precioso Manantial".

WILLIAM B. BRADBURY (1816-1868)

Este compositor es especialmente conocido por su amor a los niños. A través de su vida se dedicó a formar coros infantiles, hasta de 1.000 voces para alabar a Dios.

Siempre muy activo, William fabricaba pianos y logró que se incluyera la música en el programa de las escuelas públicas de su ciudad. Escribió 59 colecciones de cánticos, introduciendo un nuevo estilo sencillo y alegre que él había conocido en un viaje a Suiza. La música de "Cristo me ama, me ama a mí" es obra de Bradbury. Los niños de todo el mundo lo cantan en diversos idiomas.

Entre los músicos es conocido con el título de "China" porque usa solo 5 notas (Escala Pentatónica), y por lo tanto, el coro ha sido muy apreciado por la niñez de Asia. Escribió la música para los himnos "Santo, Santo, Grande Eterno Dios", "Cristo cual pastor", "Tal como soy", "Me guía Él, con cuanto amor", "No te dé temor hablar por Cristo", "Dulce oración", entre otros.

WILLIAM ROBERT ADELL (1883-1975)

El joven agricultor laboraba de muy buena voluntad para sostener a su madre. Con el tiempo, llegó a ser maestro albañil y tuvo la oportunidad de servir como misionero en Guatemala, junto con su señora.

Dios usó a Roberto para escribir materiales para la escuela dominical y para traducir o componer unos 200 himnos en español, entre ellos: "Maravillosa Gracia" y "Oh, amor de Dios". Al final de su vida, ya ciego, escribió el siguiente testimonio: "Considero que todo lo que he hecho es muy ordinario, excepto mi servicio para Dios. Con todo, hoy parece ser muy poco. Pero muero consciente de que 'Por la gracia de Dios soy lo que soy'. En esta transición voy con gozo a su presencia, caminando con mi Salvador a la mansión de mi Padre celestial".

jueves, 23 de febrero de 2012

¿Puedo vivir en santidad?

¿Puedo vivir en santidad?
“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” Mateo 5:8. Podemos alcanzar cierto grado de pureza en esta vida, pero ella viene de Dios.
Si fuere imposible vivir en santidad, Dios no lo hubiera ordenado. El Señor dice: «Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios» (Levítico 19:2). Ser santo significa ser separado para Dios. La santidad la define la propia naturaleza de Dios. Ser apartados para Dios nos hace santos.
Las buenas obras no nos hacen santos. Somos hechos santos por medio de la fe en Cristo, y también por fe somos salvos. Poco a poco, mientras crecemos y vivimos en el Señor, nos parecemos más y más a Él (2 Corintios 3:18).
Si ponemos nuestra vista en el Señor Jesús, pensamos en Jesús, estudiamos su vida, oramos a Jesús, y buscamos seguir su ejemplo, nos pareceremos más a Él. Comenzamos a pensar y actuar como Él. Nos asemejaremos a Él porque hemos sido apartados para Él. Esta es la verdadera santidad.
Si eres cristiano, dentro de diez años tu vida será considerablemente diferente de lo que es ahora. Tus motivos y deseos serán cada día más elevados, en la medida que te acerques a Él.
Jesús dice: «Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios» (Mateo 5:8). Podemos alcanzar cierto grado de pureza en esta vida. Pero ella viene de Dios, a medida que crecemos en la fe y nos acercamos cada día más a Él. Aunque la perfección no se alcanza completamente en esta vida, debemos buscarla y aspirar a ella en todo momento, porque la madurez cristiana y la santidad forman parte de la vida de los hijos e hijas de Dios responsables. La santidad es también práctica. La madurez en la santidad se observa en aquellos que han dejado de preocuparse por sus propias necesidades y se han identificado totalmente, dentro de la visión global de su Padre, con la tarea de transformar un mundo herido. La santidad engendra la actitud madura que nos impulsa ha convertirnos en instrumentos de Cristo, para cumplir con los anhelos de la oración del Señor (Mateo 6:10).
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” Hebreos 12:14.

martes, 14 de febrero de 2012

Instrumento escogido

Instrumento escogido


“Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo”, Hechos 9:17.
El propioSaulo de Tarso que pensaba entrar a Damasco, como el gran e invencible campeón contra los cristianos, tuvo que entrar ciego tomado de la mano, a buscar ayuda espiritual de un hombre de Dios, a Ananías, precisamente a quien iba a perseguir.

Amados, pero a la vez que el verdadero hombre de Dios, es el hombre más necesario y útil en la comunidad, es también el más sufrido, si alguien va a hacer un instrumento en las manos de Dios, el tal tiene que ser preparado en las manos de Dios de la manera que Dios cree necesario, como el alfarero que le da la forma como quiere al barro, o como las manos de Cristo partiendo el pan para alimentar a la multitud.

O como al propio Pablo que habiendo sido privado en Jerusalén e instruido a los pies de Gamaliel, circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos, en cuanto a la ley fariseo, en el judaísmo aventajaba a muchos de sus contemporáneos en su nación, siendo mucho más que otros en las tradiciones de sus padres, pero el Señor lo llevó a un retiro de varios años en Arabia para moldearlo y prepararlo, de manera que pudiera decir: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”(Filipenses 3:7-8). De modo que Pablo entendió que sus títulos y credenciales no era lo que realmente necesitaba para la labor que el Señor le había encomendado y cuando reconoció esto, fue entonces que recibió las grandes revelaciones y ministerios de la iglesia.

El Señor le dijo a Ananías refiriéndose a Saulo: “Porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre”, y el apóstol en plena labor escribió: “Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, más no desesperados; perseguidos, más no desamparados; derribados, pero no destruidos… en tribulaciones, en necesidades, en angustias; en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos; en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero, en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra; por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero veraces; como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, más he aquí vivimos; como castigados, más no muertos; como entristecidos, más siempre gozosos; como pobres, más enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo… en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias”(2 Corintios 4:8-9; 6:4-10; 11:23-28).

Desde temprano los enemigos del apóstol, le acusaban de ser voluble, carnal, que se enseñoreaba, que era duro e insensible, que no perdonaba, que falsificaba la Palabra, que no daba cartas de recomendación, que era incompetente, mediocre, que adulteraba la Palabra, que se predicaba asimismo, que se desalentaba, que se enseñoreaba, que estaba loco, que no tenía ministerio, que era un tropezadero, que agraviaba, que era un dictador, que solicitaba ofrendas, que era muy exigente, que andaba según la carne, que amedrentaba a los hermanos, que era corto en la palabra, que despojaba a las iglesias, que era una carga, que no se preocupaba de los hermanos, que no era apóstol, que era engañador, que era débil. El apóstol resume todo lo que él había pasado por el nombre de Cristo en una sola frase: “yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús”(Gálatas 6:17).

Amados, esta es la medida de que Dios puede usar una vida, la medida del padecimiento por el nombre del Señor y de la Obra de Dios. En el año 1978 el Señor me habló y me dijo: “que los años más fructíferos de mi ministerio estaban por delante”, a los dos meses me habló sobre lo mismo, me reafirmó lo mismo y añadió: “que el precio sería más y mayores padecimientos”. Y así fue, después de esas palabras del Señor, comenzamos a sufrir como nunca antes habíamos sufrido por el nombre y la Obra del Señor, pero a la vez jamás el Señor se había glorificado tanto, pues la Obra había crecido y desarrollado tanto.

Dios mantiene a sus verdaderos hombres alternando entre la tormenta y la bonanza, entre la mirra y la miel, entre el desprecio y el reconocimiento. Al apóstol Pablo le fue dado un aguijón en su carne, un mensajero de Satanás que le abofeteara para que no se enalteciera sobremanera (2 Corintios 121:7-9). Esto Dios lo permite para que su instrumento no olvide que tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de los hombres, por esto puede que el hombre de Dios ascienda hoy a las alturas del monte de la transfiguración, y mañana puede que esté en el valle de la aflicción.

El verdadero hombre de Dios puede hoy levantar su voz y su predicación y mañana puede estar tembloroso, siendo acusado como falso apóstol. Hoy puede estar jubiloso por el éxito, mañana puede estar frustrado por la adversidad. Hoy todos le buscan, mañana todos lo dejan. El verdadero hombre de Dios está siempre en el yunque en el cual Dios lo está formando conforme la voluntad divina y a la necesidad y condición del pueblo, aunque otros quieran hacer lo que quieran, el verdadero hombre de Dios no puede. Pablo dijo: “todo me es lícito, pero no todo conviene”(1 Corintios 10:23), otros podrán buscar sus propios intereses, el verdadero hombre de Dios no; otros podrán tratar de perseguir sus propias metas, el verdadero hombre de Dios no; otros podrán vanagloriarse, el verdadero hombre de Dios no lo hará; otros podrán darse mucha promoción y publicidad, el verdadero instrumento de Dios no lo hará; otros podrán ser reconocidos y homenajeados, pero a los instrumentos escogidos de Dios, Dios prefiere mantenerlos en el fragor de la batalla y otras veces bajo la sombra del Omnipotente.

Veamos al patriarca Abraham que después del gran conflicto en el monte Moriah en la ocasión del sacrificio de su amado hijo Isaac, por su obediencia, Dios le confirmó el pacto con relación a su descendencia y lo llamó amigo. Veamos al gran Moisés, abriendo y cerrando el Mar Rojo, y también veamos en su angustia enterrando el rostro en tierra ante la insolente rebelión de Coré y de su séquito. Veamos al poderoso profeta Elías, después de hacer bajar fuego del cielo en el monte Carmelo, lo vemos después en gran aflicción huyendo como una hoja azotada por el viento, escondido en una cueva y deseando la muerte. En toda la historia de la Iglesia no ha habido otro hombre de Dios que haya interpretado mejor a Cristo y su Evangelio, que haya recibido la revelación del misterio de la Iglesia y que haya influenciado más en la vida espiritual de la Iglesia en toda su historia como el apóstol Pablo, pero aún no ha habido otro hombre de Dios que haya padecido más por el nombre de Cristo que el apóstol Pablo.

Quién quiera el ungido manto de Elías, juntamente da, las amargas aflicciones del logro, las angustias de la huida por el odio de Jezabel, el escondite en la cueva de Horeb, la apatía y la indiferencia del pueblo. Quien quiera el éxito del ministerio de Pablo, acepte los padecimientos del ministerio de Pablo, quien quiera la gracia y la visión de Pablo, acepte el aguijón que abofeteaba a Pablo, quien quiera la posición de Pablo en la Iglesia, acepte las agonías y martirios de Pablo en el trabajo de la Iglesia.

Y desde luego tenemos el ejemplo cumbre de nuestro Señor Jesucristo, que en un solo capítulo de la Biblia, que tiene solo doce versículos, Isaías 53, que registra 39 clases de padecimientos de nuestro Señor, y que luego el Espíritu Santo usando al apóstol Pablo resume como sigue: “Haya pues en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios , no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”(Filipenses 2:5-11).

Dios mantiene a sus verdaderos hombres alternando entre la tormenta y la bonanza, entre la mirra y la miel, entre el desprecio y el reconocimiento. Al apóstol Pablo le fue dado un aguijón en su carne, un mensajero de Satanás que le abofeteara para que no se enalteciera sobremanera.

martes, 31 de enero de 2012

Dormir Tranquilo

Dormir Tranquilo

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi Palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” Juan 5:24.
Cuando los hombres crucificaron a Jesús creyeron que habían acabado con Él. Después de sepultarlo sellaron la piedra que cerraba la tumba, creyendo que así no volverían a saber más de Él. Pero Dios resucitó a su Hijo Jesucristo y lo llevó al cielo. Después de haberlo glorificado a su diestra, lo estableció como Juez de vivos y muertos (Hechos 10:42). Dejó en sus manos el juicio que ejecutará sobre aquellos que no habrán obedecido a la orden divina de arrepentirse.
 
Gracias a la gran paciencia de Dios, todavía existe esta posibilidad, pero no durará para siempre, por eso hay que aprovecharla ahora. No podemos ser salvos si no nos arrepentimos, es decir, si no nos reconocemos culpables ante Dios. Si estamos convencidos de merecer su justo juicio, lo único que nos falta es creer que el Señor Jesús sufrió ese juicio en nuestro lugar en la cruz del Calvario, y que su sangre vertida nos asegura el perdón de Dios.
 
Cristo volverá en breve para arrebatar a los suyos y se cerrará la puerta de la salvación (Mateo 25:10; 24:30). Ante una verdad tan solemne, ¿Cómo podría uno dormir tranquilo y aplazar el momento de arrepentirse y creer? Si usted no cree en Jesús como su Salvador, estará obligado a encontrarlo un día como Juez. “Dios… manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). Todavía es el tiempo de la gracia, y Jesús dice: “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).

lunes, 30 de enero de 2012

Pastor Rodolfo González destaca trayectoria del Hermano Pablo(audio)

 

El presidente del Movimiento Misionero Mundial en el Perú, reverendo Rodolfo González Cruz, mencionó que la partida del Hermano Pablo es una gran pérdida para el mundo cristiano. “Somos testigos de su ministerio y a pesar de los años trabajó para Dios con todo su corazón”, mencionó.
El pastor también resaltó que el pueblo de Dios debe orar por quienes continúan transmitiendo la Palabra del Todopoderoso. “Nos unimos a todos los medios de comunicación que reconocen la labor de nuestro hermano”, añadió.
Además, recordó un encuentro que tuvo con el Hermano Pablo en Lima, con quien logró compartir el altar en una ocasión. “Un santo de Dios partió a Su presencia”.
Escuche el audio aquí.

**Para escuchar el audio entre a este link  

Pastor Rodolfo Gonzales destaca trayectoria del hermano Pablo (Audio) 






viernes, 27 de enero de 2012

ULTIMA HORA: Hermano Pablo muere a los 91 años



Este viernes 27 de enero Pablo Edwin Finkenbinder, conocido por toda Latinoamérica como el Hermano Pablo, falleció. Así lo informó su familia a allegados cercanos y amigos. El reconocido tele y radio evangelista pasó sus últimas horas en condición crítica en un hospital de California debido a una severa hemorragia cerebral.
Según la información divulgada por su familia, el miércoles 25 de enero Pablo celebró su 70 Aniversario de Bodas con su esposa Linda, y con amigos y familiares. Se sintió bien, rió y bromeó con todos. Al atardecer se quejó de un fuerte dolor de cabeza, y lo llevaron de emergencia al hospital. Sus hijos, nietos y amigos se reunieron allí para pasar con él sus últimas horas. Pasó en paz a la presencia del Señor a las 3:55 am (hora del Pacífico) el viernes, 27 de enero.
Pablo era muy conocido públicamente, habiendo predicado en pueblos y ciudades a lo largo y ancho de América Latina durante los últimos setenta años. Conmovía a todo el que lo escuchaba con las anécdotas que contaba, y miles de personas aceptaron a Cristo como resultado de sus mensajes. Sin embargo, quienes lo conocían personalmente sentían más que nada el amor que mostraba a cada persona. Ya fueran altos mandatarios o servidores en restaurantes y empleados en los hoteles que frecuentaba, sentían la intensidad del amor y del afecto que les manifestaba.
Pablo y Linda fueron a El Salvador como misioneros en 1942. Pablo recorría el país, a veces a lomo de mula, predicando el evangelio y animando a obreros cristianos. En 1955, Pablo comenzó su primer programa radial, y en 1960 produjo dramas bíblicos para televisión que llegaron a reconocerse como el primer programa cristiano de televisión con un horario de difusión semanal fuera de los Estados Unidos.
A Pablo se le conocía principalmente por su programa de radio y televisión, UN MENSAJE A LA CONCIENCIA, que comenzó en 1964. Su novedoso programa constaba de una anécdota seguida de una aplicación moral y espiritual, que es una fórmula que ha dado resultado hasta hoy. El programa se difunde actualmente más de 6,400 veces al día en 33 países, y todo el tiempo lo donan las estaciones de televisión, las emisoras radiales o seguidores de Cristo de las respectivas localidades. 55 mil personas suscritas reciben el programa a diario por correo electrónico.
Aunque el Hermano Pablo mismo no grabó ningún programa durante los últimos quince años, él y su junta directiva aseguraron el futuro del programa al escoger a un sucesor en 1996. El legado del Hermano Pablo perdurará mediante el programa en los años venideros. No se contempla ninguna interrupción en las difusiones. Así lo hubiera deseado el Hermano Pablo. Para su familia espiritual, incluso aquellos miles que ganó para Cristo, no se trata de decirle adiós al Hermano Pablo sino hasta luego... allá en el cielo.
No se han tomado aún las decisiones con relación a los servicios fúnebres, pero las publicaremos aquí tan pronto como se nos den a conocer.