martes, 24 de enero de 2012

Carta de Dios para ti, dirigida con amor

 Hijo:
Puede que tu no me conozcas, pero Yo conozco todo sobre ti...
Salmos 139:1 Yo se cuando te sientas y cuanto te levantas…
Salmos 139:2 Todos tus caminos me son conocidos…
Salmos 139:3 Aún todos los pelos de tu cabeza están contados…
Mateo 10:29-31 Porque tu has sido hecho a mi imagen…
Génesis 1:27 En mi tu vives, te mueves, eres …
Hechos. 17:28 Porque tu eres mi descendencia…
Hechos 17:28 Te conocí aún antes de que fueras concebido…
Jeremías 1:4-5 Yo te escogí cuando planee la creación…
Efesios 1:11-12 Tu no fuiste un error, porque todos tus días están escritos en mi libro.
Salmos 139: 15-16 Yo he determinado el tiempo exacto de tu nacimiento y donde vivirías …
Hechos 17:26 Tu has sido creado de forma maravillosa…
Salmos 139:14 Yo te forme en el vientre de tu madre…
Salmos 139 Yo te saqué del vientre de tu madre el día que naciste…
Salmos 71:6 Yo he sido mal representado por aquellos que no me conocen…
Juan 8: Yo no estoy enojado y distante, Soy la manifestación perfecta del amor…Y es mi deseo gasta mi amor en ti simplemente, porque tu eres mi hijo y yo tu padre…Te ofrezco mucho mas de lo que tu padre terrenal te pudiera ofrecer Porque Yo Soy el Padre Perfecto Cada dádiva que tu recibes viene de mis manos…Porque Yo Soy tu proveedor quien suple tus necesidades…
Mateo 6:31 El plan que tengo para tu futuro está lleno de esperanzas. Porque yo te amo con amor eterno. Mis pensamientos sobre ti son incontables. Me regocijo por ti. Yo no pararé de hacerte bien, porque tú eres mi tesoro más precioso...
Éxodo 19:5 Yo deseo afirmarte dándote todo mi corazón y Yo quiero mostrarte cosas, Si me buscas con todo tu corazón, me encontrarás... Con amor... Tu Padre Celestial.



Todas las cosas ayudan a bien

Todas las cosas ayudan a bien


“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8:28.
Hace muchos años, un campesino volvía a su casa a caballo luego de haber estado varios días en una fiesta en París. Mientras hacía su camino revivía en su imaginación los agradables momentos que había disfrutado. También se imaginaba el gozo que iluminaría el rostro de su esposa y de sus hijos cuando vieran los regalos que les traía, los cuales venían envueltos dentro de una gran maleta. Apenas había visto que el cielo se oscurecía rápidamente.
 
De pronto comenzó a llover, y el hombre se empapó hasta los huesos. Estaba encolerizado. ¿Por qué le sucedía esto justamente a él y en ese mismo momento? Mientras continuaba quejándose de su mala fortuna, desde unos arbustos de junto al camino saltó un ladrón con el revólver desenfundado. Pálido de terror, el campesino oyó el ¡click! del percutor cuando el bandido preparó el arma. Pero no hubo disparo. Algo sucedió. Sin perder un momento, nuestro hombre clavó las espuelas a su caballo y pronto estuvo fuera del alcance de su atacante.
 
"¡Qué necio he sido!" pensó. "Me quejé de que la lluvia estaba arruinando mi viaje a casa. Pero si la lluvia no hubiera humedecido la pólvora del arma del ladrón, yo habría sido muerto. Nunca hubiera llegado a casa para reunirme con mi familia".
 
Cuán a menudo nuestros lamentos se tornarían en alabanzas si pudiéramos ver que alguna amarga vicisitud es realmente una bendición disfrazada. Cesarían nuestras murmuraciones tontas.
 
Pero los que confían en Dios no deben preocuparse por los sinsabores que la vida le brinda. Su fe debe descansar en las promesas que Dios ha hecho para nosotros. Dios es lo suficientemente poderoso para convertir nuestros problemas y nuestras derrotas en las victorias más increíbles del mundo. Donde sólo vemos oscuridad, Dios ve el sol de mediodía. Todo lo que nos sucede ahora, es semilla del gozo eterno que tendremos en la nueva Jerusalén. Es cuestión de ser optimista y confiar que Dios hará tal como Él ha prometido y nos asegura que Él no nos va a fallar.
 
Así lo hicieron todos los grandes hombres y mujeres de la Biblia, su secreto era esperar en Dios y Él mostraría su fortaleza en sus debilidades. Así resucitaron a los muertos, predicaron el Evangelio, ganaron batallas y mucho más.

Sometimiento 2012

Sometimiento 2012
Rev. Gustavo Martínez Garavito
Lema de trabajo del Movimiento Misionero Mundial: SOMETIMIENTO 2012, la llave que abre la puerta a las bendiciones de Dios.
“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Santiago 4:7.
La palabra sometimiento en griego, tiene dos connotaciones: una pasiva, que significa someterse a, obedecer, sujetarse a, estar bajo la autoridad de, estar sumiso; y una connotación activa, que significa someter bajo fuerza, hostigar a que se someta.
 
Someterse significa renunciar voluntariamente al control de nuestra vida.  Esta palabra se resume en Filipenses 2:6-8, donde dice: “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. Aquí se nos muestra que Cristo rindió sus derechos y prerrogativas como la segunda persona de la Trinidad a la voluntad y propósito del Padre. De esta sumisión nace el deseo de sacrificarse por el plan de Dios sin importar lo que esto significaba.
 
Someterse al plan de Dios requiere visión clara de los planes o metas que hemos hecho para nosotros mismos, tales como: paz, felicidad, prosperidad, seguridad, amistades, familia, buena salud, experiencias agradables y lograr el máximo de nuestro potencial. Esta lista haría que nuestra necesidad de sometimiento sea opcional, pues estos planes a menudo están en conflicto con el plan de Dios para nosotros. Cuando nuestra sumisión al plan de Dios es total, afirmamos que no vivimos por estas cosas ni éstas nos dirigen, sino que simplemente son beneficios adicionales que vienen a través de la voluntad soberana de Dios.
 
Sometimiento es una de las cosas que más nos cuesta cumplir ya que, por naturaleza, los seres humanos no nos gusta someternos a nadie. Pero en la vida cristiana y en el ámbito espiritual, es la llave que abre la puerta a las bendiciones de Dios.
 
Muchos de nosotros sabemos de memoria el versículo de Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Pero este versículo, más allá de ser una frase popular entre el pueblo cristiano, debe ser vida en nuestro diario caminar. En primer lugar, debemos someternos a Dios y de esto depende que podamos resistir al diablo para que huya de nosotros.
 
Cuando la Biblia habla acerca de someternos a Dios, está hablando de tener una verdadera relación personal con Él, es vivir cada día agradecido, es obedecer su Palabra y convertirnos en siervos fieles de Dios que anhelan y luchan cada día por vivir en santidad.
 
Es cierto que nuestra personalidad carnal jamás querrá hacer tal cosa pero ahora ya no vivimos nosotros, mas Cristo vive en cada uno de los que le hemos rendido todo nuestro ser al Señor; y por esta razón, tenemos que renunciar a todo lo oculto y vergonzoso que esté evitando nuestro sometimiento total a quien nos compró a precio de sangre.
 
Seguramente todos anhelamos mantener una vida de bendición y que el enemigo no pueda acercarse a nosotros, pero para que esto ocurra necesitamos dar el primer paso y éste es someternos a Dios.
 
Nunca olvidemos el gran beneficio para la gloria y reino de Dios, que ha venido a través de la vida de cientos de personas que se han sometido a planes que no fueron los suyos, sino de Dios. Ejemplo: irse a tierras lejanas como misioneros, sin medir las consecuencias, abandonar trabajos bien remunerados o carreras profesionales para servir a una causa noble como servirle a Dios y a su pueblo.
 
En Filipenses 2:8 se dice de Cristo que “se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. Al someterse a la voluntad del Padre, se despojó a sí mismo para que la voluntad de Dios pudiera cumplirse a través de su vida, muerte y resurrección.
 
Él asumió vivir aquí como hombre dispuesto a someterse y a estar sin riqueza, posición, estatus e incluso, sin aceptación de los suyos pues fue rechazado por ellos. Juan 1:11 dice: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”. En Mateo 8:20, Jesús dijo: “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza”. Cristo, voluntariamente, se despojó de todo lo que se interpusiera en el camino de la gloria y beneficio de su Padre a través suyo.
 
¿Y qué de nosotros? Aun cuando los derechos, privilegios, placeres, posesiones, expectativas y planes bien desarrollados pueden ser legítimos en sí mismos, ¿estaremos dispuestos a deshacernos de ellos, dejarlos de lado y sacrificarlos? El hacerlo, nos capacita para cumplir el plan de Dios en nuestra vida.
 
Someternos a los planes de Dios puede significar sacrificar a nuestros seres queridos, bienes, reputación, comodidades, conveniencias, caprichos, como también esas cosas que deseamos y por las cuales hemos hecho planes. Es una gran lista de cosas que sostenemos fuertemente en nuestras manos, pero lo que cada uno haga con su vida depende de la claridad que se tenga de lo que es verdaderamente valioso y duradero.
 
Cristo dijo en Mateo 6:19-24, que las aspiraciones, deseos y búsquedas dependen del tesoro que tienen y dónde lo tienen, y lo que se atesora depende de las perspectivas o de la visón interna que se tenga de la vida, de acuerdo a los valores bíblicos y eternos. Aferrarse a estos valores espirituales determinará los objetivos que uno tenga y lo que estemos dispuestos a sacrificar para poner en primer lugar al Señor y poder estar libres para seguirlo, libres para tomar su cruz sin considerar el costo que esto conlleva. Mateo 10:16-24, Lucas 9:23.
 
Tomar su cruz, de acuerdo a la cultura de aquellos días, era un acto de sumisión y un deseo de pagar el precio y hacer lo que fuera que Dios pidiera. Histórica y culturalmente la analogía de tomar su cruz significaba dejar de rebelarse en contra de la ordenanza del rey y someterse a sus mandatos durante toda su vida. En términos prácticos, para el cristiano significa morir a los deseos y a la voluntad personal en completa sumisión a Dios e ir a hacer lo que Él nos pida. Un ejemplo de esto lo encontramos en Génesis 22 con la vida de Abraham, sacrificando a su hijo en obediencia a Dios.
 
Hermano, ¿cuáles son las cosas que pudiera estar pidiendo el Señor para sacrificar o abandonar y así cumplir su voluntad y propósito? Que Dios nos ayude en este año a someternos plenamente a Dios y a cumplir su propósito en nuestras vidas.