jueves, 31 de mayo de 2012

Diez Preguntas para Matrimonios

Un Matrimonio de éxito es una relación de tomar y dar, ¡en la que cada parte da noventa por ciento y solo toma diez por ciento!


Aquí tiene diez preguntas para que se haga a fin de comprobar su capacidad de dar y recibir:
1. ¿Está dispuesto a guardar silencio cuando su cónyuge necesita un momento de quietud?
2. ¿Es capaz de aceptar un reproche y quedarse tranquilo sin protestar?
3. ¿Está dispuesto a darle el beneficio de la duda a su cónyuge?
4. ¿Está dispuesto a hacerse cargo de una tarea extra cuando su cónyuge está estresado?
5. ¿Está dispuesto a dar una palabra espontánea de ánimo?
6. ¿Está dispuesto a dedicarle tiempo a su cónyuge, a solas y sin interrupción?
7. ¿Está dispuesto a responderle a su cónyuge con cortesía por favor y gracias?
8. ¿Está dispuesto a tomarse un tiempo para que los ánimos se enfríen cuando la discusión parece caldearse?
9.  ¿Está dispuesto a dar un cumplido?
10. ¿Está dispuesto a aceptar la crítica?

Qué tanto estoy dispuesto a dar, pero cuánto puedo recibir, y no me refiere solo a lo bueno, me refiere a esas críticas, discusiones, peleas, enojos, etc… que se dan en toda relación. ¿Estoy dispuesto a escuchar y analizar si estoy en error, o solo puedo ver los “errores” de mi cónyuge?

Se necesita mucho valor y amor para con esa persona, el poder pedir perdón y tratar de arreglar las situaciones difíciles.

Cuando una pareja decide casarse, casi todo es maravilloso, como estar en las nubes, hasta que comienza la convivencia es donde se pone a prueba el verdadero amor en ambos.

Cuando usted puede responder estas preguntas, se da cuenta de sus flaquezas y fortalezas como pareja.
Entonces, qué tan dispuesto esta en mejorar esas flaquezas para poder disfrutar una vida en pareja sana y feliz.

Colosenses 3:13
Soportándose unos a otros, y perdónense si alguno tiene una queja contra otro.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Conocer al Padre.

Conocer al Padre.
Jesús le dijo…Vé a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. - Juan 20:17.
Esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna. – Juan 6:40.
Dios se dio a conocer al pueblo de Israel bajo magníficos nombres: Jehová, el Todopoderoso, el Altísimo, el Mismo. Pero a nosotros los cristianos Jesús nos habló de Dios como nuestro “Padre”. Los que creen en su nombre llegan a ser “hijos de Dios” y se benefician de los privilegios ligados a esa relación.
La voluntad del Padre: Los creyentes son dados a Jesús por la voluntad del Padre, quien desea que tengan vida eterna (Juan 6:39-40).
La mano del Padre: Jesús es el Pastor de aquellos a quienes rescató: son suyos por la eternidad. “Nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre” (Juan 10:29).
La casa del Padre: El Padre desea que sus hijos habiten en su casa en el cielo, la meta final de su vida (Juan 14:1-3).
Los cuidados del Padre: Podemos confiar sin reserva en los cuidados del Padre, porque Jesús dijo: “Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad” (Mateo 6:8).
El amor del Padre: Los que guardan las enseñanzas de Jesús son amados por el Padre con el mismo amor con el cual amó a su Hijo (Juan 17:23).
La disciplina del Padre: Mediante las variadas circunstancias de la vida el Padre nos educa para que nuestra vida produzca lo que le es agradable (Juan 15:1-2).
El Padre escucha: Él oye y responde incluso a la más débil petición (Juan 16:23).
Fuente:Amen-amen

martes, 29 de mayo de 2012

¿Qué pasó con los perros que viajaban en el Titanic?

Este fin de semana, hace 100 años atrás, 1.514 personas murieron cuando el Titanic se hundió en el Océano Atlántico norte en la mañana del 15 de abril.

Mientras que los entusiastas han ideado muchas maneras de conmemorar este evento, desde cuentas de Twitter históricas hasta películas en 3D, no se ha hablado mucho sobre los perros que acompañaban a sus amos en el fatídico viaje.

titanic_dogs_on_titanicUna exposición en la Widener University Art Gallery en Pensilvania, pone el énfasis en las increíbles historias de los perros del Titanic, con fotos de los animalitos y cuentan qué fue de sus destinos.
Sólo tres de los 12 perros confirmados a bordo sobrevivieron a la tragedia, pero el hecho de que los animales sobrevivieron a las gélidas temperaturas y al caos general de esa noche, es verdaderamente notable.

¿Cuál fue el secreto para la supervivencia de estos perros? Al parecer, el tamaño. El Dr. J. José Edgette, Ph.D. curador de la exposición, e historiador del Titanic por 20 años, dijo que los tres perros que se salvaron eran muy pequeños, lo que significa que pudieron ser fácilmente puestos en las balsas salvavidas, sin que se noten.
De acuerdo con Edgette, dos perros eran de raza Pomeranians, una de ellas se llamaba Lady y fue envuelta en una manta por su dueño, sin que otros pasajeros y miembros de la tripulación se dieran cuenta.

“Sobrevivió debido a que todos asumieron que era un bebé”, dice Edgette”.
El tercer perro era un Pekinés llamado Sun Yat-sen, que pertenecía a la familia Harper, de la firma editorial de Nueva York, Harper & Row. Curiosamente, compartió su nombre con el fundador y primer presidente de la República de China.
El capitán Smith, amante de los perros, (especialmente los de la raza borzoi), admiró tanto a estos perros, al igual que el resto de los pasajeros, que decidió organizar un desfile canino previsto para la mañana del 15 de abril
Otras versiones cuentan que durante la época, era común que los perros “falderos” acompañaran a sus dueños durante los cruceros. De hecho, se sabe que se había planeado un show de perros para los dueños justo en la mañana del día siguiente al hundimiento.
Un total de 14 perros viajaban en el Titanic iban desde un Chow Chow, un Pastor Alemán, un Pequinés, un par de Pomeranios y un Terranova hasta un Bulldog Francés campeón valuado en 750 libras, una fortuna en la época.
Los Astor, los pasajeros más ricos que viajaban en el Titanic, iban acompañados por Kitty, su Airdale.
El Titanic contaba con un área especial para los perros que era excelente, sin embargo Frou-Frou, una pequeña perrita criolla, dormía con su dueña en su camarote.
Cada día, un miembro de la tripulación del Titanic sacaba a pasear a los perros, varios a la vez y el paseo era todo un espectáculo para los pasajeros.
De todos los perros del Titanic, se cree que sólo sobrevivieron 3. El pomeriano de Miss Margaret Hays de New York quien lo escondió bajo su abrigo y subió en el bote salvavidas numero 7.

Los paseos diarios de los perros por la cubierta realmente eran un sucesoOtro pomeranio, también de Nueva York que junto con su dueña Elizabeth Barrett Rothschild, subió al bote salvavidas numero 6.
El otro fue un pequinés llamado Sun Yat Sen que abordó el bote salvavidas numero 3 con su dueño. Como estos botes salvavidas estaban casi vacíos cuando los soltaron nadie se opuso a que los perros viajaran allí.
Está documentado que un pasajero bajó al área de perros y los liberó antes de que el Titanic se hundiera para darles la oportunidad de una mejor suerte. Hay una historia que habla de un Terranova que salvo a una mujer, remolcándola hasta un bote salvavidas antes de que el mismo muriera.
Los paseos diarios de los perros por la cubierta realmente eran un suceso
Hay otra historia que habla de Rigel, un Terranova que pertenecía al primer oficial del Titanic y que cuenta que el perro nadaba de un lado a otro en un intento desesperado por encontrar a su amo.
Su heroica historia narra que salvó a los pasajeros de un bote de salvavidas que se encontraban muy débiles para ser escuchados,  acompañándolos y ladrando hasta que el Carpathia los encontró y fueron salvados.
Esta historia sugiere que en realidad fueron 4 los perros sobrevivientes ya que aparentemente Rigel fue rescatado también por el Carpathia, donde le fueron administraron auxilios médicos y comida.
El hecho de tener un perro a bordo ya demostraba el tipo de privilegio especial del viajero, dice Edgette y explica que sólo a los pasajeros de primera clase se les permitió llevar a sus mascotas. “La tripulación fue muy respetuosa y a los pasajeros de primera clase se les dio lo que querían para mantenerlos contentos”, dijo. Algunos de estos propietarios, incluso sacaron pólizas de seguro de sus queridas mascotas. Lamentablemente, la mayoría de estos reclamos no fueron pagados, ya que los nueve perros que fueron dejados en las jaulas de la nave, obviamente, perecieron.
Si usted se está entristeciendo de sólo pensar en todas las mascotas que se perdieron en el desastre, tenemos más para contarle: “Una historia particularmente triste es la de un Gran Danés, propiedad de Ann Elizabeth Isham, de 50 años, relata Edgette.
Al oír que su perro era demasiado grande para ser salvado, Isham huyó en un bote salvavidas para ir por su perro. Cuando, días más tarde, los equipos de rescate peinaban el área, testigos oculares dijeron que vieron el cuerpo de una mujer aferrada a un perro grande. ”Se supone que el cuerpo que se recuperó era el de la señorita Isham”, dice Edgette.
Aunque sea triste, Edgette dice la exposición se centra en un aspecto a menudo olvidado de la tragedia. ”Quería incluir cosas que la gente normalmente no conoce”, dice. ”Todo el mundo sabe acerca del iceberg, cómo se hundió el barco, pero no van más alla… sin embargo, hay cientos de otros aspectos a los que les tenemos que prestar atención”, concluye.

La Hormiga Y El Escarabajo

Llegado el verano, una hormiga que rondaba por el campo recogía los granos de trigo y cebada, guardándolos para alimentarse durante el invierno.

La vio un escarabajo y se asombró de verla tan ocupada en una época en que todos los animales, descuidando sus trabajos, se abandonan a la buena vida.  Nada respondió la hormiga por el momento; pero más tarde, cuando llegó el invierno y la lluvia deshacía las boñigas, el escarabajo hambriento fue a pedirle a la hormiga una limosna de comida.  Entonces sí respondió la hormiga:


“Mira escarabajo, si hubieras trabajado en la época en que yo lo hacía y tú te burlabas de mí, ahora no te faltaría el alimento”.

Cuando te queden excedentes de lo que recibes con tu trabajo, guarda una porción para cuando vengan los tiempos de escasez.
Fábula de Esopo    Fuente: www.edyd.com

Hoy les envío una de las fábulas más conocidas de todas…aunque con insectos distintos a los usualmente utilizados.  Lo cierto es que no cabe duda que al pasar por la vida, todos experimentaremos tal y como nos lo plantea el autor del libro de Eclesiastés, distintos “tiempos” en la misma.  Así , todos podemos esperar tener épocas en las que disfrutemos de abundancia relativa y otras en las que un poco de estrechez.  Eso no significa en absoluto que Dios nos haya abandonado sino todo lo contrario, que en una u otra situación jamás nos desampara… tal y como lo aprendiese el Apóstol Pablo, llevándole a contentarse en ambas circunstancias.  La fidelidad de Dios nunca falla pero, ¿y la nuestra?  De todas maneras, el guardar para momentos de estrechez (no sólo la nuestra sino es especial de la de los demás) nunca está de más.  No sólo es una buena práctica (bien expresada por el ahorro sistemático) sino que es reflejo de sabiduría al reconocer que Dios nos da más de lo que realmente necesitamos para cubrir nuestras necesidades, ayudar a los demás y un poquito más.  Seamos sabios en nuestra labor y finanzas.  Adelante y que el Señor les bendiga. Raúl Irigoyen