miércoles, 4 de julio de 2012

Los Caminos Del Liderazgo

Hay buenas y malas formas de liderazgo. Usted puede tener alguien como Adolph Hitler que era un líder fuerte—pero un mal líder, él conducía la gente a la muerte.  Necesitamos buenos líderes, no es suficiente solo ser líder.


¿Cómo nos movemos hacia el buen liderazgo? ¿A qué se parece esta trayectoria?
Comenzamos el viaje de líder como discípulos entusiasmados.  Estamos entusiasmados por lo que Dios tiene reservado para nosotros.  Hay visión y entusiasmo.
Entonces nos movemos para la segunda etapa donde estamos involucrados con buena gana, y completamente comprometidos. Satisfacemos alegremente cualquier responsabilidad dada a nosotros, incluso limpiar los inodoros del Centro Ministerial.
En el camino nuestras expectativas no son alcanzadas y nuestros sueños no son realizados. Esto nos lleva a la tercera etapa: donde nos convertimos en estudiantes desilusionados.
Ésta es la coyuntura crítica. En esta bifurcación del camino, Dios probará su nivel de compromiso.  (Compromiso se puede definir como permanecer verdadero a una decisión digna mucho tiempo después de que la emoción de haber hecho esta decisión ha pasado.) Cuando usted llegue a este punto, usted se sostendrá a la verdad de que Dios lo ha llamado?  Aún cuando usted no esté tan entusiasmado como antes, puede usted sin embargo decir, “Estoy comprometido a lo que me ha llamado Dios de hacer”?  Si usted dice que no, y no puede pasar esta prueba usted irá a la Opción A.  Cuando usted dice sí, usted pasa esta etapa y usted puede moverse a la Opción B. La mayoría de los líderes (el 80%) toman la opción A, y algunos (el 20%) toman la opción B.
Miremos primero a la Opción A.
El primer paso de la opción A es comenzar a caminar con cautela. Usted todavía está involucrado, pero usted no tiene su corazón entero metido en su compromiso.  Usted camina ligeramente.  Usted está mirando siempre por la trayectoria de menos resistencia; si usted encuentra cualquier resistencia, usted retrocede. Cuando las cosas se ponen difíciles no empuja para salir de el problema, sino que cede el paso.
Eventualmente sigue al paso numero 2 de opción A, donde está centrado en lo que piensa la gente.  Usted se vuelve complaciente, o la gente le influye fácilmente, o la gente le frustra.  Usted se mueve en órbita alrededor de la gente, y es muy susceptible a lo qué dice o hace la gente.
Esto lo lleva al próximo paso, donde usted comienza a seguir las voces.  Usted desea estima de la gente, usted desea escaparse del dolor y de la frustración de la vida, así que usted comienza a justificar sus decisiones diciendo “el Señor dijo” o “Dios me está diciendo … ” para validar las decisiones que usted ha hecho de manera de salir de su dolor.
Todos necesitamos estima porque somos humanos.  Pero si usted está vacío porque le han herido y usted “gotea”, incluso el estímulo dado por Dios no será suficiente. Y si usted no tiene cuidado usted estará abierto al espíritu del engaño.  Una vez que le engañen, los pensamientos que son incorrectos comienzan a sonar razonables.  Si usted permanece aquí, las agendas silenciosas empiezan a dirigir su plataforma, dolores pasados dirigen sus filosofías, las cuestiones que no han sido resueltas dirigen sus decisiones, sus actitudes y sus perspectivas, son una trampa realmente peligrosa.
El destino final de opción A es convertirse en un líder sub-desarrollado.  Un líder que no construye  equipos, no oye a Dios correctamente, y no da la visión correcta. En un esfuerzo de satisfacer a la gente, y de salir de su dolor interno, este líder envolverá deseos personales en “Dios dijo” porque es duro refutar a alguien que utilice “El Señor me dijo … ”
Opción A es lo que llamo el grupo de la consolación.  La gente que toma esta trayectoria son los ganadores de los perdedores.  Nunca progresan más allá de la bifurcación en el camino, y permanecen como líderes subdesarrollados por la mayor parte de sus vidas.
La Biblia dice que debemos de funcionar de tal manera que triunfemos.  Usted no puede ganar en  el grupo de la consolación , en  la opción A.
La trayectoria alternativa es la Opción B. Llamo esta trayectoria el camino alto, o el grupo de los ganadores.  Empieza en el mismo lugar donde empieza la opción A, después del estudiante desilusionado.
El primer paso en la opción B es la prueba de su compromiso.  Cuando usted ha contado el costo y ha elegido seguir el curso. Usted reafirma su compromiso y su llamado original. Cuando usted pasa la prueba, entonces de repente usted se traslada al segundo paso donde usted no busca satisfacer a la gente, sino que usted busca satisfacer a Dios.  Usted está centrado en lo que piensa Dios.
Y porque usted busca el placer de Dios, en vez de seguir las voces usted vuelve a su llamado.  Usted se devuelve a su llamado original y usted empieza a empujar el botón “re“, usted reinventa, recalibra, refresca, realmacéna. Usted se vuelve más sabio, y comienza a reorganizar y a resolucionar las cosas que le trajeron la desilusión, y repiensas lo que Dios lo ha llamado a hacer.  Su celo es quizá un poco diferente, pero su llamado no ha cambiado; solo la manera en que usted enfoca su llamado.
Esto entonces lo conduce a ser un líder completamente desarrollado, alguien que tiene iniciativa y es emprendedor. Solo 20% de los líderes eligen esta trayectoria, el camino alto.
Si usted busca satisfacer a la gente usted nunca será emprendedor. Una marca de un gran líder es uno quién hace trabajo para si mismo. Él ve lo qué hay que hacer y comienza a caminar por ese lado.  Puede ver el futuro, hacer recomendaciones.  No necesita esperar a que le digan lo que tiene que hacer.
El momento crucial en el camino al liderazgo es después de que nos convertimos en estudiantes desilusionados.  Estén alertos de los síntomas del estudiante desilusionado, aquí hay algunos: frustración, pérdida de visión, pérdida de motivación, y propósito. Usted todavía se presenta, pero usted no inicia nada.  Usted es vulnerable a las mentiras (las mentiras del enemigo). Tenga cuidado si usted ve cualquiera de estos síntomas en si mismo.
Aquí hay algunas maneras prácticas de aplicar esta enseñanza:
1.    Mire donde está en el camino al liderazgo.  Mientras más pronto usted reconozca el estado en el cual usted se encuentra, mejor.  Es fácil caminar imperceptiblemente por el camino incorrecto hasta que sea demasiado tarde.  El dolor está creciendo y quiere deshacerse de el dolor, no necesariamente de su llamado.
2.    Cuando usted comienza a reconocer los síntomas de la desilusión, y usted no hace nada para cambiar, usted se hace complaciente y la complacencia se hace su compañero. No tolere la compañía de estos síntomas. Consiga ayuda. Consiga consejos piadosos y consiga a alguien a quien tiene que dar cuentas.
3.    Anote las obligaciones que Dios le ha dado. Anote lo que es lo más importante para esta época de su vida.  Si el diablo le puede descarrilar de sus compromisos, el enemigo lo tiene en sus manos.
Cómo puede aconsejar a otro en este proceso?
Primero, anime a la persona para que tome el camino alto, puede que lo salve del engaño y del grupo de la consolación. Dios nos dijo que debemos de ser mensajeros, no somos Mesías.  Así qué, haga lo mejor para darle el mensaje con gracia. Y segundamente, si de todos modos procede hacer decisiones imprudentes, usted debe de esperarlo con los vendajes y el ungüento para ayudarlo a la restauración después de su caída.
Las decisiones hechas durante la prueba de su compromiso son los qué definen al líder. Es una prueba del carácter. El compromiso que hacemos al llamado de Dios necesita ser establecido temprano en nuestro ministerio de modo que usted  constantemente coja el camino de un líder completamente desarrollado.

martes, 3 de julio de 2012

¿Qué dice la Biblia acerca de los hombres de las cavernas?


¿Qué dice la Biblia acerca de los hombres de las cavernas?

Se imaginan criaturas peludas mitad hombres, mitad monos, en cuclillas dentro de una cueva y dibujando las paredes con sus recién desarrolladas herramientas de piedra.
¿Qué dice la Biblia acerca de los hombres de las cavernas, los hombres prehistóricos, los neandertales?
 
Realmente la Biblia no usa el término “cavernícolas” o “Neandertales”, y de acuerdo a la Biblia, no hay tal cosa como el hombre “prehistórico”. El término “prehistórico” significa “perteneciente a la era anterior a la historia registrada”. Propone que el relato bíblico es meramente una falsedad, porque el Libro del Génesis registra eventos que preceden a la creación del hombre (llamados, los primeros cinco días de la creación – el hombre fue creado en el día sexto). La Biblia es clara en que Adán y Eva fueron humanos perfectos desde el momento en que fueron creados y en ningún sentido evolucionaron de formas de vida inferiores.
 
Dicho lo anterior, la Biblia describe un período de traumáticas catástrofes sobre la tierra (el Diluvio –Génesis capítulos 6-9), tiempo durante el cual, la civilización fue totalmente destruida –con excepción de 8 personas– y los hombres fueron forzados a comenzar de nuevo. Es en este contexto histórico que algunos eruditos creen que vivió el hombre en cuevas e hizo uso de herramientas de piedra. Estos hombres no fueron primitivos; simplemente fueron indigentes. Y ciertamente no fueron mitad simios. La evidencia fósil es muy clara: los hombres de las cavernas eran humanos (de ahí, el término “hombres” de las cavernas, hombres que vivieron en cuevas).
 
Hay algunos restos de monos fosilizados, los cuales los paleoantropólogos interpretan como seres de una suerte de transición entre el mono y el hombre. La mayoría de la gente parece pensar en estas interpretaciones cuando imaginan al hombre de las cavernas.
 
Se imaginan criaturas peludas mitad hombres, mitad monos, en cuclillas dentro de una cueva y alrededor de una fogata, dibujando las paredes con sus recién desarrolladas herramientas de piedra.
 
Este es el concepto erróneo más generalizado. Y en lo concerniente a la paleo-antropología Darwiniana, favor de tomar en consideración, que estas interpretaciones reflejan una opinión peculiar y no son el resultado de la evidencia. De hecho, no solo existe una mayor oposición a estas interpretaciones dentro de la comunidad académica, sino que los mismos Darwinistas, no concuerdan enteramente entre ellos en los detalles.
 
Desafortunadamente, la opinión de la principal corriente popular, ha convertido a esta idea de que el hombre y el mono, evolucionaron del ancestro, pero ciertamente esta no es la única interpretación plausible de acuerdo a la evidencia disponible. De hecho, la evidencia a favor de esta peculiar interpretación es deficiente.
 
Cuando Dios creó a Adán y Eva, ellos fueron seres humanos totalmente desarrollados, capaces de comunicarse, socializar, y desarrollarse (Génesis 2:19-25; 3:1-20; 4:1.12). Es casi entretenido considerar lo lejos que van los científicos evolucionistas para probar la existencia del hombre prehistórico de las cavernas. Ellos encontraron un diente deformado en una cueva, y de esto crearon un ser humano deforme, que vivió en una cueva y que se encorvaba como un mono. No hay manera de que la ciencia pueda probar la existencia de hombres de las cavernas por un fósil. Los científicos evolucionistas, simplemente tienen una teoría y entonces fuerzan la evidencia para que encaje en su teoría. Adán y Eva fueron los primeros seres humanos jamás creados y estaban totalmente formados, eran inteligentes y caminaban erguidos.

jueves, 28 de junio de 2012

El Amor Es Verbo No Sustantivo

El Amor es acción, no un concepto emocional!

La mayoría de personas en el mundo entienden el amor como un concepto emocional que produce cosquillas en el estomago y una fuerte atracción hacia otra persona. También lo confunden con la pasión que es una emoción que mueve fuertemente la voluntad de las personas aun por encima de los compromisos y deberes de las personas.
La pasión es una emoción tan fuerte que puede hacer perder la razón a muchas personas. Pero la pasión no es amor.
 
La mayoría de personas en el mundo ven el amor como un sentimiento o una emoción y por esta razón no logran disfrutar de lo que es el verdadero amor. Y como lo consideran un sentimiento o una emoción, cuando ese sentimiento ya no esté, pues simplemente se acabó el amor y es tiempo de buscar un nuevo amor!

El verdadero amor es acción. Veamos lo que nos dice la Biblia acerca del verdadero amor:
I Cor 13: 4-8: El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no se envanece,  no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, sino que se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
Aquí podemos ver claramente que lo que la Biblia enseña del verdadero amor no son sentimientos, sino decisiones. Amar es acción o acciones en favor de una persona. Amar es estar dispuesto a sufrir por el bienestar de otra persona. Amar es pensar siempre lo bueno de otras personas, amar es servir, atender, apoyar, acompañar, dar a otras personas. En el Matrimonio, amar es procurar con acciones el bienestar de tu cónyuge permanentemente.

Lo maravilloso de este amor a la manera de Dios, es que va a producir un sentimiento y una emoción de pareja y un gozo de estar juntos y compartir la vida para siempre. Esto se debe a que la decisión de amar a la manera de Dios siempre esta enfocada en el bienestar del otro.

Este amor nunca se acaba, y al sentirse atendidos mutuamente va a producir esa sensación de bienestar y gozo que les permitirá disfrutar de las cosas lindas de la vida.
 
Este amor es además incondicional. El amor por decisión debe ser incondicional, de manera que aunque el cónyuge falle, la decisión de amar esta por encima de los defectos del cónyuge. Unas veces fallará el hombre y otras fallará la mujer; pero si ambos tienen la disposición de amarse a la manera de Dios, podrán superar cualquier dificultad y mantener el gozo y la alegría de una relación saludable.

Amar como verbo, no es fácil, pero si tomamos la decisión de hacerlo y vivir con la decisión de amar por encima de los defectos del cónyuge y procurando siempre su bienestar, la probabilidad de obtener un matrimonio saludable es muy alta.
Puede que tu matrimonio haya sufrido mucho por causa de que han vivido simplemente un amor sentimental o pasional y quizás sienten que se acabó el amor o que ya no sienten casi nada el uno por el otro.

COMIENCEN DE NUEVO. Nunca es tarde para comenzar a amar con acciones que beneficien a tu cónyuge. Comiencen hoy mismo a amarse a la manera de Dios. Tomen la decisión de perdonarse y dejar atrás los errores mutuos del pasado y comiencen una nueva vida haciendo del amor un verbo y no un sustantivo.

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro mas valioso que Dios te ha dado. Cuídalo!
Luis y Hannia Fernandez
matrimonios@libresparaamar.org
www.libresparaamar.org

miércoles, 27 de junio de 2012

¿Qué dice la Biblia sobre el Aborto?

¿Qué dice la Biblia sobre el Aborto?

Importante que el hijo de Dios sepa qué dice la Biblia sobre cada tema, para que, más allá de su viabilidad a través del permiso legal, si la ley de Dios se opone, eso sea suficiente para nosotros.
El aborto es una realidad escalofriante alrededor de todo el mundo: una estadística de la década pasada da cuenta de una cifra mundial que rondaría los 55 millones de abortos anuales, lo que significaría, increíblemente, más muertes que las que produce una guerra…

Así y todo, cada vez son más los países que luchan por la legalización de esta práctica.

Como cristianos, debemos adoptar una posición al respecto, no porque sea necesario oponernos al establecimiento de una ley de este tipo, ya que sabemos que las leyes no están confeccionadas por hombres espirituales, y rara vez atiendan a lo que dice la Palabra de Dios sobre ellas. Lo importante es que el hijo de Dios sepa qué dice la Biblia sobre cada tema, para que, más allá de su viabilidad a través del permiso legal, si la ley de Dios se opone, eso sea suficiente para nosotros. El mundo seguirá marchando por sus carriles, y nada nos permite suponer, desde el punto de vista escritural, que el mismo marche hacia su mejoramiento absoluto o hacia su moralización o perfeccionamiento. Todo lo contrario. Mientras tanto, los creyentes que seguimos en el mundo, debemos apartarnos del mal.

Desde el punto de vista de la clase, podemos encontrar tres tipos de abortos: el espontáneo, esto es, el que se produce sin intervención humana de ningún tipo, deviniendo en la pérdida del bebé, a pesar de cualquier esfuerzo en contrario, y el provocado. A su vez, este puede ser de dos tipos: terapéutico y eugenésico. El primero se practica por orden médica en los casos de embarazo detenido, huevo muerto o embarazo fuera de lugar, los cuales no tienen ninguna posibilidad de subsistencia.

El segundo es el que nos interesa, porque es el aborto practicado deliberadamente, sea por la razón de un embarazo no deseado, o por la sospecha de una malformación o alguna especie de tara en el bebé, u otra causa. En este caso, y sólo en este, hablaremos de aborto propiamente dicho, a los efectos del tema que nos ocupa.

Para empezar diremos que en la Biblia nunca el aborto es un bien, sino una desgracia. Aquellos que defienden el aborto provocado como un bien, invocando razones de derechos humanos, derechos a la elección, etc., deberían saber que esta no es una opción contemplada en las Sagradas Escrituras. El aborto, en los ejemplos bíblicos, nunca es una elección, sino una fatalidad: Génesis 31:38, Éxodo 21:22-24, Job 3:16, Salmos 58:8, Eclesiastés 6:3.

Como contrapartida, siempre y en todos los casos independientemente de la elección de los padres, los hijos son considerados como una bendición, y como herencia divina: Salmos 127:3.

Todo esto podría probar, sin lugar a dudas, que la Palabra de Dios desconoce la práctica del aborto voluntario, y por ello no hay en sus páginas normas expresas que prohíban este recurso.

Este argumento, aunque parece válido, podría resultar insuficiente, toda vez que expresamente no dice la Biblia “No abortarás”. Sin embargo, podríamos remitirnos a la ley dada a Moisés, en la cual encontramos sí, “No matarás” (Éxodo 20:13). Para quien considerara incompleto el consejo del Antiguo Testamento, o pasado de moda, o ya superado en la nueva dispensación, tenemos un texto muy claro del apóstol Pablo, en 1 Corintios 3:16 y 17, en el cual se considera al cuerpo como templo del Espíritu Santo, y se exhorta muy seriamente acerca de la prohibición de destruirlo.

Ahora bien, cualquiera está de acuerdo con esto, en términos generales, y nadie se quisiera hacer cargo de la muerte de un ser humano, ni siquiera aquellos que están a favor del aborto. En efecto, el punto medular de la discusión se centra en la interrogante: desde cuándo el embrión puede considerarse una persona, esto es, cuál es el instante, ínfimo, pero bien definido, en que el feto deja de ser una masa de tejidos y comienza a ser un ser humano particular, con cuerpo alma y espíritu.

Y decimos que esta es la cuestión medular, porque los abortistas se apoyan en el “hecho”, para ellos, obvio de que lo que está en el útero materno no es efectivamente un ser humano, sino una mezcla de células que llegará a su condición de pleno ser en un tiempo futuro.

¿En qué momento, en qué minuto puede uno considerar que una vida no tiene ningún significado y al minuto siguiente pensar que esta misma vida ya es algo maravilloso?

La ciencia sabe que al momento de la concepción las células masculina y femenina han sufrido una transformación que reduce sus cromosomas de cuarenta y seis a veintitrés cada una, para que al unirse, entre ambas formen las cuarenta y seis necesarias para la vida humana. Esta nueva célula producto de la unión contiene ya el ADN (ácido desoxirribonucleico), que lleva en sí toda la información genética que si no es interrumpida dará lugar al nuevo ser. Este ADN contiene la información, a imagen de una complejísima computadora, aun de cómo será ese ser al llegar a la vida adulta. Quizás el Señor ya había previsto este descubrimiento tan reciente como novedoso y nos lo había anunciado en su Santa Palabra… Salmos 139:16.

Ese nuevo ser, aun antes de que su madre sepa de su existencia, a los veinticinco días de ser gestado, ya tiene su corazón latiendo. A los cuarenta y cinco días se pueden captar sus ondas encefalográficas. A las ocho semanas tiene formado el cerebro y sus huellas digitales definitivas, aunque más pequeñas. Dos semanas después tiene en funciones sus glándulas tiroides y suprarrenales, mueve los ojos, traga, mueve la lengua, tiene hormonas sexuales. En la decimosegunda semana tiene uñas, succiona el pulgar, es sensible al dolor.

Ahora bien, algún escéptico podría argumentar que esto no es suficiente prueba de si ese es un ser humano completo, con cuerpo alma y espíritu. Al respecto diremos que, a excepción de Adán, que fue creado del polvo de la tierra, y Dios mismo en un acto posterior le da aliento de vida, todas las demás criaturas humanas son formadas, en cuerpo, alma y espíritu conjuntamente, en el mismo instante de la concepción.

En el Salmo 58:3, el salmista dice que hay impíos que lo son desde el útero, lo cual confirmaría la existencia de un ser con cuerpo, alma y espíritu aun en su vida intrauterina.

Job, en su angustia, añora la posibilidad de no haber nacido, y de esta forma haber pasado a la eternidad desde su habitación prenatal (Job 3: 9-19).

Con todo esto queremos significar que, aun cuando desde la ciencia no se puede establecer el momento exacto en que ese embrión es un ser humano completo, aunque en desarrollo, desde la Palabra de Dios se puede comprender mejor esta realidad, arrancando desde el hecho ineludible, y comprendido por fe, de que Dios es el autor, creador, dador y sustentador de la vida: Hechos 3:15, 1 Samuel 2:6.

Dice la Biblia que este nuevo ser es creado a imagen y semejanza de Dios, como remarcando la intención santa y sublime que Dios tiene con cada criatura humana, por sobre toda otra criatura. Todo fue creado por la Palabra de su poder, pero del ser humano dice que Él lo formó, especialmente, y sopló en su nariz el aliento de vida.

El ser humano, además de producto de una relación entre dos personas, y por sobre ella, es:

* Creación de Dios: Salmos 139: 13.
* Proyecto de Dios: Salmos 139:16.
* Propiedad de Dios: Salmos 22: 9 y 10.

Veamos algunos otros textos ejemplificadores: Salmos 139:13–16, Isaías 49:1, Jeremías 1:5, Salmos 8:4, Gálatas 1:15, Salmos 104: 29 y 30, Job 12: 10, Isaías 44:2 y 46: 3, Mateo 25: 34, Lucas 1: 41 y 43, Lucas 1: 15. Deuteronomio 32:39, 1 Samuel 2:6, Job 10: 8 y 33:4, Salmos 71: 6, Daniel 5:23, Hechos 17:25.

Todas estos textos bíblicos que estamos analizando probarían espiritualmente (no racionalmente o científicamente) que el hombre es una creación divina: cada hombre de todas las edades, y no generalmente, sino en particular, desde el mayor hasta el más insignificante. Que cada uno estuvo en los planes del Señor desde antes de la fundación del mundo. Que este mismo creador conoce a todos por sus nombres (Isaías 49:1), tiene proyectos sobre ellos, los ha dotado de eternidad, y además que somos propiedad suya, de acuerdo con su soberanía y su amor para con cada uno.

Por todo lo que venimos exponiendo sostenemos que desde el momento exacto en que un óvulo y un espermatozoide se unen, por la voluntad soberana de Dios, eso es ya un nuevo ser, con todas las potencialidades de cualquier humano, dotado de cuerpo, alma y espíritu. Como tal, tiene derecho a la vida como cualquiera de nosotros. ¿Quién consideraría lícito matar a un niño inmediatamente después de nacer, aún invocando razones sumamente entendibles? ¿Por qué, entonces, matarlo antes de que nazca? ¿Sólo por el hecho de no verlo podemos negar su existencia? ¿Podemos olvidar para estos casos el precepto divino de no matar?

Algunos podrán invocar razones de humanidad, para los casos de bebés con malformaciones, enfermedades o discapacidades de cualquier tipo. Así y todo, ¿puede un ser humano decidir sobre la vida de otro que singularmente es una criatura de Dios, pensada, formada, creada y sustentada por él? ¿No es, acaso, negar la eficacia de la soberanía divina sobre el tal ser, sobre su entorno familiar o sobre las circunstancias que los rodean? Veamos algunos textos: Éxodo 4:11, Eclesiastés 7:14, Isaías 45:9-13, Daniel 4:35, Proverbios 16:4.

El aborto es, desde el punto de vista escritural, la muerte de un ser humano como cualquier otro que, aunque aún no ha llegado a desarrollarse en toda su potencialidad, de igual modo ya están escritas de él todas las cosas que habrá de alcanzar, en el decreto de predestinación. Asimismo, desde el primer instante de gestación el Señor ha impreso en su código genético toda la información referente a sus características humanas que lo acompañarán por el resto de su vida: su talla, color de ojos, contextura física, pero también sus rasgos de carácter, inclinaciones, personalidad, etc.

Como criatura de Dios que es, única e irrepetible, merece la vida, que en todo caso no es nuestra, sino de aquel que se la dio.

Matarlo, es cometer un grave pecado, el cual estaba contemplado aun antes de que la ley se formalizara a través de los diez mandamientos: Génesis 4:15, 9:6. A través de estas leyes y estos pactos de Dios con el hombre, lo que el Señor enfatizaba era el carácter santo de la vida humana, que le pertenece doblemente, por creación y por redención.

Como cristianos, entonces, debemos rechazar de plano al aborto como opción, y ni siquiera como opción extrema, exceptuando el caso terapéutico de muerte del feto o de peligro de vida para la madre, el cual es ya casi nulo debido a los avances científicos modernos. En todo caso, estas serán situaciones particulares que deberán conllevar tratos particulares y conclusiones específicas, adaptadas a cada circunstancia, y en ningún caso se podrá generalizar.

Un punto aparte merecen las consecuencias indeseadas de un aborto, que rara vez se explican a quien ha tomado una determinación en este sentido. Más allá de las posibles consecuencias físicas y médicas, que no es el caso tratar aquí, pero que pueden llevar a la esterilidad permanente o a la muerte, más abundantes y factibles de aparecer son las secuelas emocionales, a veces transitorias, las más, permanentes. La naturaleza triple del ser humano hace que este sea mucho más que sólo un cuerpo, que puede no recibir el impacto de un hecho tan grave. El alma y el espíritu humano pueden ser atormentados por serias derivaciones: la ley moral escrita en nuestros corazones por el Creador, más tarde o más temprano, dará cuenta del pecado cometido.

Existen muchos casos, médicamente comprobados, de trastornos severos post-aborto: sentimientos de culpa, ansiedad, depresión, manías, demencia, intentos de suicidio. Muchas veces la persona ni siquiera relaciona su padecimiento con un aborto anterior, pero la realidad del problema se encuentra allí.

Es que la consecuencia del pecado siempre es nefasta. Veamos como ejemplo la historia de David y Betsabé, en 2 Samuel 11 y 12, y volvamos a comprobarlo en Gálatas 6:7.

También es cierto que todos los pecados que tienen algún tipo de relación con lo sexual acarrean efectos graves: 1 Corintios 6:18, Salmos 32: 3 y 4, Proverbios 6: 32 y 33.

Lo cierto es que, y siguiendo con el ejemplo de David, nuestro Dios es un Dios clemente y misericordioso, capaz de perdonar este y muchos otros pecados más, y asimismo presto a borrar nuestras iniquidades y las heridas que ellas hayan provocado en nuestro corazón.

Sólo hace falta acercarse a Él con arrepentimiento, como David lo expresara en el salmo 51, luego de que el profeta Natán le advirtiera de su pecado. Recién entonces llega la dicha del perdón y el ser rodeado con cánticos de liberación (Salmos 32).

En cuanto al niño que no alcanzó a nacer, y si creemos todo lo que venimos exponiendo acerca de que es una creación de Dios, dotada de cuerpo, alma y espíritu al momento de su concepción, podemos abrigar la esperanza de encontrarlo allí en su gloria, cuando todo lo pasajero haya terminado, y juntos cantemos las glorias del Cordero…

Porque, estas son “las maravillas del Perfecto en sabiduría” y “por más que el hombre razone, quedará como abismado” (Job 37:16 y 20).