miércoles, 25 de enero de 2012

Girolamo o Jerónimo Savonarola

Girolamo o Jerónimo Savonarola


Predicador y reformista italiano que predicó contra el lujo, el lucro, la depravación de los poderosos y la Iglesia, contra la búsqueda de la gloria y contra la homosexualidad.
Nació el 21 de septiembre de 1452, tercero de siete hijos de una familia noble en Ferrara, sus padres eran personas cultas y mundanas, y gozaban de mucha influencia. Su abuelo paterno era un famoso médico de la corte del Duque de Ferrara, y los padres de Jerónimo deseaban que su hijo llegase a ocupar el lugar de su abuelo. En el colegio fue un alumno que se distinguió por su aplicación.
 
De muy pequeño tenía costumbre de pasar muchas horas en oración; y a medida que fue creciendo su fervor a la oración y el ayuno fue en aumento, pasaba largas horas; de igual manera las Sagradas Escrituras influyeron para que el dedicase su vida enteramente a Dios.
 
Es muy probable que tuviera una desilusión con una joven florentina, por la oposición de la familia Strozzi. Además resentido por el mundo, desilusionado de sus propios anhelos, sin encontrar a nadie que le pudiere aconsejar; resolvió abrazar la vida monástica, y en 1474 ingresó en los dominicos en Bolonia.
 
Después de pasar siete años en Bolonia, Fray Jerónimo fue para el convento de San Marcos, en Florencia. En este lugar vio, con desilusión, que el pueblo florentino era tan depravado como cualquier otro lugar.
 
Hizo su primera aparición como predicador en 1482 en el priorato de San Marcos, la casa dominica de Florencia. Sus sermones se centraron cada vez más sobre el pecado de la sociedad, y atacó de forma abierta la corrupción y a los partidarios aristocráticos de los Medici.
 
En 1493 el Papa Alejandro VI, le nombró su primer vicario general, aprobó su propuesta de reformar la orden dominica en Toscana. Entonces sus sermones se hicieron políticos. En uno de sus discursos, señaló con claridad la próxima llegada de los franceses dirigidos por el rey Carlos VIII. Cuando esta predicción se cumplió con la aparición de las fuerzas francesas invasoras en 1494, ayudó a recibir a Carlos en Florencia. Cuando los franceses abandonaron la ciudad, se había creado una república de la que fueron excluidos los Medici, y él se convirtió, aunque sin funciones políticas, en su guía y espíritu animador.
 
Ni siquiera el papa Alejandro VI se vio libre de sus denuncias. Éstas, junto con la atribución de un don sobrenatural de profecía y su interpretación de las Sagradas Escrituras, disgustaron a Roma; y en 1495 fue acusado de herejía. Al no presentarse en Roma, se le prohibió predicar, y se revocó el expediente mediante el cual la rama florentina de su orden (dominica) obtuvo la independencia. Rechazó los intentos de conciliación del Papa con indignación, y de nuevo se le prohibió predicar, aunque ignoró esta orden.
 
Mientras tanto, las dificultades comenzaron a intensificarse en su patria. Las medidas de la nueva república resultaron impracticables. El partido de los Medici, llamado de los arrabbiati (en italiano, 'enfurecido'), comenzó a recuperar terreno, y se formó una conspiración para apoyarles. Se ejecutó a cinco de los conspiradores, lo que sólo sirvió para acelerar la reacción contra Savonarola, ya que más tarde fue acusado de ello. En el punto crítico de la lucha, en 1497, llegó una condena de excomunión de Roma. La declaró nula públicamente y se negó a someterse a ella. Durante la epidemia de peste, a pesar de no poder administrar los santos óleos por estar excomulgado, se dedicó con entusiasmo a atender a los monjes enfermos.
 
Durante su corta influencia, el predicador fue amenazado; excomulgado y en 1498, fue declarado culpable de herejía y enseñanza sediciosa, y condenado a muerte. El 23 de mayo de 1498, fue ejecutado (ahorcado) y luego su cuerpo fue quemado en la plaza pública.
 
El Predicador y reformista italiano, cuyo intento entusiasta de eliminar la corrupción terminó en martirio se le recuerda como uno que dejó en los márgenes de las páginas de su Biblia notas escritas mientras meditaba en las Escrituras. Conocía de memoria una gran parte de la Biblia y podía abrir el libro y hallar al instante cualquier texto bíblico. Pasaba noches enteras en oración; dentro de sus libros se encuentran: "La Humildad", "La Oración", "El Amor", etc.

Júntense Conmigo

Júntense Conmigo
Rev. Jorge Álvarez
“Se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví.” Éxodo 32:26.
Cuando hablamos de “júntense”, esta se define como la reunión de varias personas, vendría a ser la unión de dos o más personas. La palabra juntarse viene de unir, reunir, enlazar, acercar, o sea no quedarnos en la distancia, sino dar unos pasos y acercarnos; viene de acoplar, de agrupar, de amontonar, es decir vamos a hablar de la unidad, vamos de hablar de estar juntos.
 
La Biblia dice que en el cielo, Luzbel no quiso estar unido. A Luzbel la luz del Señor le daba en sus vestidos y creía que tenía luz propia, que podía brillar solo y se separó. Nuestro Dios le dijo: “Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra…” (Ezequiel 28:17); y fue arrojado de un puntapié.
 
Abraham fue llamado por Dios y tuvo que renunciar a su tierra y a su parentela. Dios llamó a Abraham para que se juntase; pero primero para que renunciase a sus seres queridos. Después Dios trató con Isaac, después con Jacob. José fue quien traslado toda su familia a Egipto. Luego al pasar el tiempo el pueblo de Israel fue esclavo por unos 430 años, pero el pueblo de Israel se junto para pedir libertad, y para ser libre lo único que hay que hacer es clamar a Dios; y para esto Dios llamó a Moisés, quien empezó a juntarlos, para llevarlos a la tierra que fluye leche y miel.
 
Este pueblo por no permanecer juntos, porque tuvo dudas, surgiendo la incredulidad; y esto los llevó a la idolatría. Dios le había dado a este pueblo una fuerza especial, juntos soportaron las diez  plagas, juntos disfrutaron de la pascua y juntos cruzaron el Mar Rojo. Dios los alimentó, aun la ropa y los calzados ni se desgastaron, porque cuando estaban juntos Dios los cuidó. Juntos vieron la gloria de Dios y conocieron a Jehová su proveedor, y juntos llegaron al monte Sinaí.
 
Moisés subió a la cima del monte Sinaí, Josué se quedó cerca, y abajo en la llanura estaba Aarón con el pueblo; y “viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.” (Éxodo 32:1). En medio de todas las bendiciones, entonces surgió la separación, ya no estaban juntos. Aarón estaba abajo, no había subido al monte; ese es el peligro de los que no suben y se quedan siempre abajo, que toman malas decisiones, por eso nosotros debemos estar buscando las alturas, debemos estar escalando peldaños, tenemos que estar siempre subiendo, aquí no se puede bajar, aquí no se puede estar en la llanura, aquí Dios nos ha llamado a subir el monte y veremos como Dios nos respaldará.
 
Llegó entonces el momento que Aarón se separó e hizo el becerro de oro que el pueblo le pidió. Los que están arriba, mientras están haciendo la obra de Dios, mientras están yendo para otros países, no faltarán los que están abajo que quieran dividirse o crear división a la obra. Entonces el pueblo se volvió a la Idolatría y vino la murmuración. “¡Ay de ellos! porque se apartaron de mí; destrucción vendrá sobre ellos, porque contra mí se rebelaron; yo los redimí, y ellos hablaron mentiras contra mí.” Oseas 7:13. ¡Ay de ellos! Porque se han apartado y están lazando lodo y todo mal, hablando mentira, ellos estaban hablando mal de uno de los Siervos de Dios, de la obra de Dios, están hablando mal del Señor, lo están haciendo contra el Dios Todopoderoso.
 
Moisés estaba en las alturas, ellos estaban en las faldas del monte Sinaí. Los Israelitas al ver que Moisés demoraba, le pidieron a Aarón que le hicieran dioses que les pudieran guiar, creyeron que Moisés se había olvidado del pueblo. Aarón aceptó y pidió a este pueblo sus ornamentos para hacer el becerro de fundición. Mientras Moisés estaba en la cima ellos tenían fiesta, tenían orgia, había idolatría. “Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.” Éxodo 32:7-8.
 
La gloria que era de Dios se la dieron para el becerro de fundición. “Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande. Entonces Moisés oró en presencia de Jehová Dios y mire lo que dice allí, le dijo oh Jehová: Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo.” Éxodo 32:9-12.
 
Moisés trató de detener la ira de Dios. “Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel sus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre. Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.” Éxodo 32:13-14.
 
Moisés desciende del monte, con las tablas en sus manos. “Cuando oyó Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: Alarido de pelea hay en el campamento. Y él respondió: No es voz de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos de débiles; voz de cantar oigo yo.” Éxodo 32:17-18.
 
“Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte. Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio a beber a los hijos de Israel.” Éxodo 32:19-20. Cuando Moisés ya estaba bajando del monte Sinaí, entonces ve el becerro de oro y a los que están danzando, que están adorando el becerro de oro, Moisés llevaba las tablas, arrojó las tablas y viendo Moisés lo que hizo Aarón que los dividió en la idolatría, Moisés vio la división y dijo: ¡Aquí yo no me voy a poner hacer ninguna cosa, no, aquí hay que hacer un alto, aquí hay una división!
 
Él se ha dejado dañar por esto, sí como hay una división y están creando una división, lo que voy hacer es lo siguiente, dice Moisés, esto es con tranquilidad, esto es con serenidad, con sabiduría de Dios y con dirección de Dios, entonces es que Moisés habla y dice: “Se puso Moisés a la puerta del campamento…” Éxodo 32:26. El campamento tenía una puerta y allí Moisés se colocó, descendió completamente tranquilo, luego de lanzar las tablas se detuvo frente a la puerta del campamento y dijo: “¿Quién está por Jehová?” (v. 26).5 Sencillo, aquí nosotros no necesitamos a nadie que no esté por Jehová, que no quiere identificarse con nuestro Dios, lo que se identifica con el diablo, con Satanás, con Lucifer, con los demonios, a esos no los necesitamos, que se entienda.
 
“¿Quién está por Jehová?” Esa fue la pregunta. Inmediatamente les dijo: ¡Júntense los que estén por Jehová! O sea, vamos a estar juntos, vamos a volver a lo que éramos antes, a la unidad, vamos a volver a estar juntos, porque separados no podemos hacer la obra. Aquí necesitamos un cuerpo ministerial que este junto, que este unido, si nosotros estamos unidos no hay diablo que pueda contra este pueblo, juntos así amarrados, el Señor nos quiere juntos, ¿quién está por Jehová?, ¡júntese conmigo!
 
“¿Quién está por Jehová?” Basta ya de los hipócritas, basta ya de los traidores, basta ya de los dobles cara aquí tenemos que ser de una sola cara, aquí no puede haber traidores, a los de doble cara, les vamos a sacarlos fuera en el nombre del Señor. Entonces el llamado aquí es por los que están por Jehová; entonces inmediatamente dice: “Júntense conmigo”. El bando de Jesús está a un lado, el bando del diablo está al otro lado; en el bando del Señor hay dominio, hay control, en el lado del Señor hay sabiduría, en el lado del Señor hay poder.
 
Salomón vino y se postró al lado del Señor y se acercó, porque esto es asunto de acercamiento; ¡Me acerco al Señor, me defino de una vez por todas, o sigo jugando al escondite, a los disfraces, me pongo esta máscara cuando estoy aquí y me pongo la otra máscara por allá…! Aquí tenemos que tener la cara que tenemos, aquí no es ponerse ni quitarte máscaras; nosotros encontramos que en el lado del enemigo está la soberbia, están los ciegos espirituales, que no ven nada, en el lado de los enemigos está la difamación, en el lado de los enemigos está la calumnia, en el lado de los enemigos esta la murmuración, en el lado del enemigo está la mentira, en el lado del enemigo está el adulterio, en el lado del enemigo está la fornicación, en el lado del enemigo está todo clase vicios, está el homosexualismo, está el lesbianismo, en el lado del enemigo está el pecado.
 
Ahora dice: “¡Júntense conmigo!” Y se juntaron toda la tribu de Leví. O sea hay que juntarse, pero quiénes empezaron a juntarse: los que empezaron a juntarse fueron los pastores, la tribu de Leví. ¿Dónde están los pastores que quieran juntarse?, es hora de juntarnos, si están junto con Él no importa lo que está hablando el diablo, no importa la murmuración ni la mentira, no importa, lo ponemos bajo la planta de nuestros pies, porque no tiene parte ni suerte con ninguno de nosotros, somos sus hijos, somos sus Siervos y hay que respetar los hombres y las mujeres de Dios. Lo primero era separación; la gente que está hablando mal de esta obra, no merece ser nuestros amigos, vamos a comprometernos con Dios, a cortar toda comunicación con el otro bando, ese bando de Satanás, ese bando es del enemigo y nosotros necesitamos el bando del Señor, júntense; lo primero es SEPARACIÓN y lo segundo es CONSAGRACIÓN.
 
¿Quién está del lado de Jehová? Un pueblo unido no puede ser destruido, un pueblo unido no puede desaparecer. Nada puede destruir a un pueblo que está unido, un pueblo que está unido hay una fuerza grande, hay una fuerza superior, el Señor nos quiere juntos. El diablo no puede porque este pueblo está junto, que siga hablando el diablo, que como la iglesia primitiva se multiplicará, se multiplicaban por miles, no importa la mentira del diablo, nosotros seguiremos juntos, más juntos, ¡nosotros estamos juntos, con nuestro Dios!

Juventud moderna


1st collector for Juventud moderna
Follow my videos on vodpod

El rapto


1st collector for El rapto
Follow my videos on vodpod

canciones


1st collector for canciones
Follow my videos on vodpod

Historia del Movimiento Misionero Mundial 2


1st collector for Historia del Movimiento Misionero Mundial 2
Follow my videos on vodpod

martes, 24 de enero de 2012

El desayuno en que se decidió aniquilar a 11 millones de judíos hace 70 años

Han pasado 70 años desde el inicio de uno de los capítulos más tenebrosos en la historia del mundo: el Holocausto. En este período, los nazis asesinaron sistemática y cruelmente a la población, con la intención de eliminarlos de la faz europea.
 Aquel macabro plan se hizo posible gracias a la planificación de la oscura conferencia de Wannsee, donde 15 personajes importantes del gobierno de Hitler entre civiles, policías y militares se reunieron para tratar “Solución final del problema judío”.
 
Según reseña Lainformacion.com, La reunión fue con desayuno y una sala con vistas al espejo de agua de Wannsee. Reinhard Heydrich, el segundo al mando de las SS después Heinrich Himmler convenció a sus invitados para que apoyaran el mayor genocidio de la historia.
 
La reunión duró menos de 90 minutos, y en ella “el carnicero de Praga” demostró el talento organizativo que poseía. Según él, era muy costoso ultimar a los judíos por pequeños grupos a disparos. Había tomado las notas esenciales para lograr deshacerse de los restos, rapidez, número de víctimas y tiempo estimado de la desaparición de su objetivo.
 
En una rigurosa discusión, los principales representantes de las SS, del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán y ministros del Reich debatieron el mejor sistema de organizar la “solución final de la cuestión judía”.
 
Pasados los minutos de debate, nadie titubeó en seguir las propuestas de Reinhard Heydrich, quien les comunicó que sustentándose en una autorización del Führer se iba a proceder a la deportación de todos los judíos europeos hacia el este (donde se montarían los principales campos de exterminio). Una realidad que ya había comenzado a darse en Bielorrusia, el Báltico y Ucrania. Todos los allí reunidos se mostraron dispuestos a colaborar.
 
En el mapa que se elaboró la noche de aquel 20 de enero “11 millones de judíos entraban en consideración” dentro del marco de la “solución final” junto con una relación de los territorios conquistados y por conquistar. Como broche, mediante cruces y líneas, la dirección nacionalsocialista daba por sentado la dominación de toda Europa en un futuro muy próximo.
 
A continuación, una copia de “la resolución total de la cuestión judía”, firmada por Heydrich:
 
_Berlín, 25 de enero de 1942
 
Me ha sido encomendada la tarea de ejecutar los preparativos necesarios relacionados con la organización y los aspectos prácticos y materiales para conseguir una solución global de la cuestión judía en las esferas de influencia alemana de Europa.
 
Las operaciones preparatorias han sido iniciadas.