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lunes, 18 de junio de 2012

¿Qué desató la epidemia de obesidad en el mundo?

En las últimas tres décadas las tasas de obesidad global se han duplicado y ahora viven en el mundo más de 500 millones de personas obesas.

Joven comiendo pastel
Algunos científicos creen que hay algo en la fructosa que está causando adicción.
Este exceso en el peso corporal está causando tres millones de muertes cada año, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.
Pero ¿qué fue lo que causó está epidemia?
Algunos culpan a nuestro estilo de vida, que nos ha vuelto cada vez más sedentarios, pasando horas sentados frente al computador o la televisión.

Pero otros expertos creen que los responsables son los alimentos que comemos. Y más específicamente, dicen, las enormes cantidades de azúcar que consumimos.
"Genéticamente, los seres humanos no hemos cambiado, pero nuestro ambiente y nuestro acceso a la comida sí han cambiado", explica a la BBC el profesor Jimmy Bell, especialista en obesidad del Imperial College de Londres.

"Todos los días estamos siendo bombardeados por la industria alimentaria para que consumamos más comida".

"Es una guerra entre nuestro cuerpo y las demandas de nuestro organismo con el acceso a la comida que se tiene en una sociedad moderna. Y como científico me siento realmente deprimido, porque estamos perdiendo la batalla contra la obesidad" agrega.
Uno de los más grandes cambios en nuestra dieta se remonta a los años 70, cuando la industria agrícola de Estados Unidos se embarcó en la producción masiva del maíz y del jarabe de maíz de alta fructosa, comúnmente utilizado hoy en todo el mundo como edulcorante en alimentos procesados.
"Es una guerra entre nuestro cuerpo y las demandas de nuestro organismo con el acceso a la comida que se tiene en una sociedad moderna. Y como científico me siento realmente deprimido, porque estamos perdiendo la batalla contra la obesidad"
Jimmy Bell, Imperial College de Londres
 
Esto provocó un incremento masivo en las cantidades de alimentos baratos abastecidos a los supermercados estadounidenses: desde cereal hasta galletas de bajo precio.
Como resultado, las hamburguesas se hicieron más grandes y las papas fritas se hicieron más grasosas.
Esto, según la nutricionista Marion Nestle, preparó el terreno para la epidemia de obesidad.
"El número de calorías producidas en Estados Unidos, y disponibles a los consumidores estadounidenses, se incrementó de 3.200 por persona en los años 70 a 3.900, casi el doble de lo que un individuo necesita".

"Este incremento es enorme y pienso que es la causa de muchos problemas", señala.

¿Adictivo?

"Si la grasa fuera la causa, esto no sería tan malo. Pero si la causa es el azúcar, esto sí es algo desastroso. Y creo que con lo ocurrido en los pasados 30 años hemos respondido ya a esa pregunta"
Dr. Robert Lustig
El jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) es un subproducto de desecho del maíz, increíblemente azucarado e increíblemente barato.
Al principio se le utilizaba en casi todos los alimentos: pizza, ensaladas, carne, pasteles y pan.
Para mediados de los años 80 el JMAF ya había reemplazado al azúcar en las bebidas gaseosas, lo cual tenía sentido para la industria, ya que era un 35% más barato.
Pero según algunos científicos, además de más dulce, también es más adictivo que el azúcar.
Y esto, dicen, ha provocado que en las últimas dos décadas el consumo promedio de estas bebidas se duplique.
La industria, por su parte, afirma que este incremento no ha causado la epidemia de obesidad, sino el hecho de que la gente consume demasiadas calorías.
"Ciertamente nuestras bebidas gaseosas regulares son una fuente de calorías, pero si tú consumes muchas calorías y ves mucha televisión o no haces suficiente ejercicio, es claro que tendrás un problema", afirma Susan Neely de la Asociación Estadounidense de Bebidas Gaseosas.
Pero el doctor Jean-Marc Schwarz del Hospital General de San Francisco cree que lo peligroso es la enorme cantidad de fructosa que consumimos en todo el mundo.
En un principio, el jarabe de maíz de alta fructosa se utilizaba en pizzas, ensaladas, pasteles y toda clase de comidas.
"Ésta no tiene un efecto tóxico como el plomo o el mercurio, lo que es tóxico es la cantidad que se consume", dice.
La fructosa se convierte fácilmente en grasa en el cuerpo y los científicos han descubierto que también suprime la función de una hormona vital llamada leptina.
Se cree que esta hormona controla la regulación del hambre y apetito en el cerebro.
Cuando el hígado se ve inundado con azúcar, la leptina deja de funcionar y el organismo no sabe cuando está lleno.
"Esto provoca que tu cerebro piense que te estás muriendo de hambre aunque acabes de comer. Lo cual causa un círculo vicioso de consumo, enfermedad y adicción", dice a la BBC el doctor Robert Lustig, profesor de endocrinología de la Universidad de California, en San Francisco.
"Y esto explica lo que ha ocurrido en todo el mundo" agrega.

Grasa por azúcar

Pero hace dos décadas surgió un fuerte debate entre los expertos sobre lo que estaba causando el incremento de enfermedades cardiovasculares, que en gran parte eran provocadas por el aumento en el peso corporal.
Se dijo que el responsable quizás no era el azúcar sino las grasas.
"Si la grasa fuera la causa, esto no sería tan malo. Pero si la causa es el azúcar, esto sí es algo desastroso. "
Robert Lustig, Universidad de San Francisco
Esto condujo a un nuevo término en nuestros hábitos de consumo: los alimentos "bajos en grasas".
Estos productos no sólo prometieron enormes ganancias para la industria, sino también acabar con el potencial desastre de salud de las enfermedades del corazón.
De la noche a la mañana, todo el mundo comenzó a comprar yogur, margarinas, postres y galletas "bajos en grasas".
Pero gran parte de la grasa que se retiró a estos productos fue reemplazada con azúcar.
Para cuando los científicos se dieron cuenta de que quizás no era buena idea reemplazar grasa por azúcar, ya era demasiado tarde: el mundo estaba enfrentando una crisis de obesidad.
Hoy, cada vez más expertos están comenzando a pensar que hay algo específico en la fructosa que está acelerando la obesidad.
"Si la grasa fuera la causa, esto no sería tan malo", dice el doctor Lustig.
"Pero si la causa es el azúcar, esto sí es algo desastroso. Y creo que con lo ocurrido en los pasados 30 años hemos respondido ya a esa pregunta", agrega el científico.

martes, 14 de febrero de 2012

Científicos piden impuesto a las gaseosas para "salvar miles de vidas"


EE.UU.- Un grupo científico en Estados Unidos publicó un estudio que sugiere incluir un impuesto a las gaseosas y otras bebidas azucaradas para prevenir miles de muertes y enfermedades relacionadas al consumo de estos productos.

El estudio, publicado en la revista Health Affairsestima que gravar con US$0,01 (un centavo) cada onza de una bebida azucarada podría salvar unas 2.600 vidas al año, así como evitar 8.000 derrames cerebrales y 240.000 casos de diabetes anuales.

Pero iniciativas anteriores para imponer el gravamen han fracasado por la oposición de algunos legisladores y la multimillonaria industria de gaseosas y refrescos, y los investigadores coinciden en que cambiar los hábitos de la gente no es tan sencillo.

No obstante, la cantidad de azúcar en la dieta y su correlación con la obesidad y las enfermedades resultantes es un serio y costoso problema de salud pública, particularmente en Estados Unidos.

La directora del estudio, Kirsten Bibbins-Domingo, de la Universidad de Califormia en San Francisco, dijo a BBC Mundo que el consumo de bebidas azucaradas va en aumento al tiempo en que se practica cada vez menos una dieta saludable.

"Estas bebidas promueven la diabetes y el sobrepeso", expresó la experta en epidemiología. "Las sodas no son los únicos alimentos con azúcar excesiva, pero son particularmente problemáticas porque no tienen ningún valor nutritivo".

Bibbins-Domingo señaló que al ingerir calorías líquidas no existe la misma sensación de llenura así que la tendencia es a consumir más.

"Aparte de su efecto sobre el incremento de peso, el alto contenido de miel de fructosa y otros aditivos en las bebidas azucaradas específicamente promueven la diabetes". Este último factor fue lo que motivó la investigación.

Pamela Coxson, matemática de la misma institución, fue la que aplicó los modelos computarizados que prevén el impacto del azúcar en el riesgo de factores de enfermedades coronarias y diabetes entre varios otros cálculos.

Si la reducción prevista por el impuesto entrara en efecto inmediatamente, en un lapso de 10 años se vería una reducción de 2.400.000 casos de diabetes.

"Infartos del miocardio, derrames cerebrales y muertes también se verían sustancialmente disminuidas", aseguró a la BBC.

Proyecta, además, que US$1.700 millones serían ahorrados al sistema de salud pública durante ese mismo período de una década.

"Mucho del ahorro ocurriría por la prevención de diabetes, pues es una enfermedad muy costosa y las bebidas azucaradas están directamente asociadas con esta", afirmó la matemática de la Universidad de California.

La doctora Coxson recalcó que la medida no frenaría el consumo de los refrescos, pero un impuesto aproximado del 10% sí reduciría considerablemente la cantidad como para tener un efecto significativo.

Ambas investigadoras reconocen que no todo el mundo reacciona positivamente a la idea de un impuesto como manera de modificar los hábitos de la gente.

"En Estados Unidos no nos gusta que nos digan qué es lo que debemos comer y eso es legítimo, además de ser un obstáculo a estos impuestos", expresó la doctora Bibbins-Domingo.

Otro fuerte obstáculo viene de la multimillonaria industria de las gaseosas que moviliza todo su aparato publicitario para influir en las decisiones de los legisladores.

Eso fue precisamente lo que sucedió en Washington D.C. hace poco más de un año cuando el consejo de la capital estadounidense planteó una ley para el impuesto a las sodas con azúcar que fue derrotada.

Uno de los argumentos fue que las familias de menos ingresos sufrirían con el aumento en el precio de las bebidas. BBC
AcontecerCristiano.net