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viernes, 24 de febrero de 2012

Por Fe andamos...

Por Fe andamos...

Rev. Luis M. Ortiz
El pueblo de Israel estaba en cautiverio en Egipto, pero Dios les lanzó el reto a seguirle para conducirles a una “tierra que fluye leche y miel”.
Cuando partieron, querían llegar enseguida sin ningún contratiempo. Ellos no estaban preparados para pelear contra los gigantes, moradores de aquellos lugares. Su fe no estaba edificada como para conquistar ciudades. Dios optó por conducirlos cruzando el Mar Rojo, a través de desiertos inhóspitos donde no había agua ni alimentos, de manera que tuviera la oportunidad de mostrar Su amor, Su poder, cuidándolos y ayudándoles en todas las cosas.
 
Dios quería que aprendieran a confiar y a depender enteramente de Él. Por eso, cuando tenían de frente al Mar Rojo, a sus lados inexpugnables montañas, y detrás el ejército del Faraón que les perseguía, Dios mostró Su amor y poder, y dividió el mar, y el pueblo cruzó a salvo.
 
Por eso, no habiendo agua en el desierto, Dios hacía que de la roca brotara agua. No habiendo alimento, les mandaba cada mañana el maná del cielo. No habiendo sombra en el desierto, les hacía sombra en el calor del día con la nube. No habiendo luz, les alumbraba en la noche con la columna de fuego. No habiendo ley en el desierto, les dio Ley. No habiendo templo, les proveyó de un tabernáculo desmontable. Dios quería que ellos ejercieran su fe en Él para cada necesidad.
 
Pero de muchos de ellos, no se agradó. No querían vivir dependiendo por fe en las promesas de Dios, y puesto que “sin fe es imposible agradar a Dios”, cayeron postrados en el desierto.
 
Y el Espíritu nos dice que estas cosas fueron escritas para nuestra advertencia, para que no caigamos en las mismas dudas, incredulidad y desobediencia.
 
Hay los que piensan que vivir por fe es vivir en necesidad y en penurias. Si su fe está puesta en hombres y en recursos humanos, éstos siempre fallan. Pero si está puesta en la inmutable fidelidad de la Palabra de Dios y en los inagotables recursos de la gracia y el poder de Dios, usted vivirá una vida victoriosa, de contentamiento tanto en la abundancia como en la escasez, porque sabe que todo lo puede en Cristo que le fortalece... que Dios suplirá todo lo que le falta conforme a sus riquezas en gloria; porque sabe que no hay muro que resista al impacto de la fe, no hay boca de león que se abra ante el testimonio de la fe, que no hay gloria mayor que la gloria de la fe.
 
La Biblia dice: “La justicia de Dios se revela por fe y para fe... Mas el justo por la fe vivirá”.

viernes, 3 de febrero de 2012

reflexion:La oscura caverna

La oscura caverna


Hace mucho tiempo hubo una tribu que vivía en una oscura y fría caverna. La caverna era pequeña y la tribu vivía hacinada dentro de ella temblando de frío. Durante mucho tiempo, la tribu gritaba y se lamentaba.
Era todo lo que ellos hacían. Era todo lo que ellos sabían hacer. Los sonidos que emitía la tribu en la caverna eran fúnebres; pero la tribu desconocía esto pues ellos jamás habían conocido la alegría. El espíritu de la cueva era un espíritu de muerte; pero la tribu tampoco lo sabía pues ellos nunca conocieron lo que era en verdad la vida.
 
Un día ellos escucharon una voz diferente que les dijo: “He escuchado sus lamentos. He sentido su frío y he visto su oscuridad. Es por eso que he venido a ayudarlos”.
 
La tribu permaneció en silencio. Ellos nunca habían escuchado esa voz: la esperanza, y parecía extraño a sus oídos. ¿Cómo podemos saber nosotros que usted ha venido a ayudar?, le preguntaron al hombre.
 
- Confíen en mí, contestó el hombre. Yo tengo lo que ustedes necesitan.
 
Las personas de la cueva se acercaron a través de la oscuridad para observar la figura del extraño. Él estaba apilando algo, inclinándose de un lado a otro para recoger y volverlo a apilar.
 
- ¿Qué está haciendo usted?, preguntó uno de ellos.
 
El extraño no contestó.
 
- “¿Qué está haciendo usted?” gritó otro.
 
Pero él no dijo nada.
 
“¡Díganos en este momento!” exigió un tercero.
 
El visitante estaba de pie y habló en dirección a las voces: “Yo tengo lo que ustedes necesitan”.
 
Se agachó hasta el suelo y encendió lo que había estado apilando tan cuidadosamente. La madera apilada hizo erupción y la luz llenó la caverna.
 
La tribu entró en pánico, y empezaron a gritar: ¡Apáguelo! ¡Hiere nuestros ojos!
 
- “La luz siempre hiere antes de que ayude”, contestó el extraño. Acérquense un poco más, el dolor irá pasando pronto.
 
- Yo no puedo, dijo una voz.
 
- Yo tampoco
 
- Sólo un necio se arriesgaría exponiendo sus ojos a tal luz, dijo un tercero.
 
El extraño estaba de pie al lado del fuego y les dijo: ¿Acaso prefieren la oscuridad? ¿Prefieren el frío? No tengan miedo. Tengan fe.
 
Durante mucho tiempo nadie habló. Las personas trataban de cubrir sus ojos con las manos y escondiéndose unos de tras de otros. No se animaban a acercarse. El extraño estaba al pie del fuego y les dijo para animarlos: “Está caliente aquí”.
 
De pronto una voz salió del fondo de la cueva. “Él tiene razón”, dijo. Es más caluroso…
 
El extraño volteó y vio acercarse a una mujer hacia el fuego. “Ahora puedo abrir mis ojos. Ya puedo ver” dijo la mujer.
 
- “Acércate”, le dijo el extraño.
 
Ella obedeció y caminó hacia el anillo de luz.
 
¡Es tan caluroso aquí!, dijo la mujer mientras extendía sus manos. “Ya no siento frío”. “Vengan acérquense, sientan el calor”, les dijo a sus demás compañeros.
 
¡Cállese!, gritó una voz. ¿Cómo te atreves a invitarnos a tal tontería? Déjanos, déjanos y toma tu luz. Llévatela, no la queremos.
 
¿Por qué no vienen? ¿A que le temen?, dijo la mujer al extraño.
 
Él respondió:
 
- “Ellos escogen el frío, pues aunque está frío, es lo que ellos conocen. Prefieren morir de frío antes de confiar y arriesgarse por algo nuevo, por algo diferente, que los salvará”.
 
- “¿Y vivir en la oscuridad para siempre?”
 
- Sí, y vivir siempre en la oscuridad. La mujer permaneció en silencio. Miró primero a la oscuridad y luego al extraño.
 
El extraño entonces le preguntó:
 
- “¿Dejarías tú el fuego?” Ella hizo una pausa, y entonces contestó:
 
- No podría permanecer más en el frío. Pero tampoco estaría en paz sabiendo que mi gente muere en la oscuridad de esta cueva.
 
- “Eso no será necesario”, respondió el hombre. Ten, extendiéndole un palo que ardía en fuego. Lleva esto a tu gente. Diles que la luz está aquí, que la luz es portadora de calor, de vida. Diles que la luz es para todo aquél que la desea, para todo aquél que tiene fe.
 
Ella tomó la pequeña llama y caminó entre las sombras.

martes, 24 de enero de 2012

Gobierno iraní insiste que Nadarkhani niegue su fe

 

 Una vez el Gobierno de Irán demuestra su postura radical en contra de la libertad religiosa al tratar una vez más que Yousef Nadarkhani niegue su fe.
Según ha comunicado el ministerio Christian Solidarity Worldwide, el pastor iraní volvió a rechazar la oferta de libertad si reconoce que su fe está puesta en el Islam negando así el cristianismo.
Tiffany Barrans, director internacional del Centro Americano para la Ley y la Justicia, declaró al Christian Post que este ha sido "el último intento para presionar al pastor Yousef para que reconozca a Mahoma como mensajero de Dios. Esta presión viola tanto la Constitución de Irán como algunos acuerdos internacionales que Irán está obligado a respetar".