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miércoles, 7 de marzo de 2012

El valor de las pequeñas cosas

Y Cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe. Mateo 18:5.
¡Jamás menosprecies el valor de un niño! Puede parecer frágil, insignificante, desvalido, pero encierra, dentro de sí, un potencial que el tiempo se encargará de revelar. Cuando el Señor Jesús nació en un humilde pesebre, ¿quién se atrevería a pensar que ese humilde niño dividiría la historia del mundo? ¿Cómo aquel pequeño ser haría temblar la fuerza de las tinieblas?
 Pero, así son las cosas en el Reino de Dios: parecen pequeñas, pero encierran el potencial que Dios coloca en todo lo que hace.
Pero, el texto de hoy dice más. Aquí, Jesús afirma que, si recibes a un niño en su nombre, en realidad lo recibes a él mismo. ¿Qué significa esto? Que es necesario dar oportunidades a los más débiles; que no hay que apresurarse a descartar a quienes cometen errores; que no hay que sentenciar a las perso­nas, sin darles la oportunidad de empezar de nuevo.
Cuando yo era niño, constantemente cometía errores; algunos por inca­pacidad, otros de propósito. Pero, tuve padres y maestros que creyeron en mí y me dieron una nueva oportunidad; me enseñaron, invirtieron tiempo en mostrarme el camino, y me extendieron la mano cuando lo necesitaba.
En cierta ocasión, me encontré con uno de esos maestros, en California. El tiempo lo había golpeado, inclemente: había envejecido, ya no me parecía tan grande ni tan alto, como cuando yo era un simple adolescente. Pero, todavía me impresionaba la nobleza de su espíritu, y en mi memoria renacía, vívidamente, el recuerdo del día en que tomó de mis manos el trabajo de redacción, mal realizado, que yo había preparado, me miró a los ojos y, con voz cariñosa, me dijo: “Voy a hacer de cuenta que tú nunca escribiste esto. Pero, quisiera que tú creas que eres capaz de escribir algo mejor”.
Aquel día, él no tenía la más mínima idea de que yo, un día, llegaría a escribir bastante… ¿O la tendría? No lo sé. Pero, recuerdo que la confianza que depositó en mí me hizo creer que yo podía, si me colocaba en las manos de Dios.
¿Podrías hoy dar la oportunidad a alguien más frágil que tú y que ne­cesita de tu ayuda? ¿Serías capaz de recibir al que falló, como se recibe a un niño? Sal para enfrentar tus deberes diarios, hoy, recordando las palabras del Maestro: “Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe”.

jueves, 26 de enero de 2012

Mujer ordena a un ladrón armado a salir de su tienda en el nombre de Jesús (Video)



Texas, EE.UU.- Un delincuente intentó asaltar la tienda de una mujer cristiana en Frisco Texas, el ladrón ingresó al establecimiento para robar el dinero producto de las ventas del día, pero no sabía que la dueña del negocio era cristiana.

En una entrevista, hecha por Most Daring, un show que se especializa en Gente Ordinaria en un Peligro Extraordinario, se muestra cómo la mujer hace uso del nombre de Jesús frente al ladrón; y citamos lo siguiente: "A veces usted no tiene un arma para responder al fuego (pelear), pero cuando un ladrón armado irrumpe por la puerta, Marian Chadwick solamente tenía una oración.

En el video, se ve como el delincuente le dice a Marian: “¡ESTE ES UN ROBO Y QUIERO TU DINERO!”, mientras le apunta con un arma cargada a la cabeza, Marian en un estado de calma, utiliza el poder otorgado por el Espíritu Santo a cada creyente, y le dice: “¡Tu vete fuera de mi tienda!, ¡Ahora mismo en el nombre de Jesús!” mientras le apuntaba con su arma espiritual (la fe) al cuerpo, inmediatamente el delincuente entra en estado de confusión, y sale derrotado de la tienda.

Si el delincuente hubiese jalado el gatillo, Marian Chadwick no hubiera podido contar esta historia, pero debido al poder que ha sido otorgado a cada creyente, por medio de Jesús, Marian hoy comparte su testimonio, y le recuerda a todos aquellos que no han creído en Jesús, como también a aquellos que han creído en un Jesús limitado y mediocre, que nunca es tarde para volverse completamente a él.