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lunes, 23 de julio de 2012

Utiliza lo que tienes en tu mano

Utiliza lo que tienes en tu mano

Exodo 4:1-2 Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová. Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara.
Moisés, dice en el versículo 1 lo siguiente: “Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová”.

 
Este versículo quiere decir que el pueblo no le creerá ni oiría su voz no darían crédito a sus palabras a no ser que les muestre una señal (aparecido) entonces fue cuando Dios actuó en esa simple vara y le da poder a Moisés para hacer milagros, detallándole tres:

 
1- La vara: Es objeto del primer milagro, milagro doble, porque arrojándola de su mano se convierte en una culebra y tomándola otra vez (por la cola, no por el cuello que es por donde las toman los domadores de serpientes) se vuelve a convertir en vara. (v. 2-4) “Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. Él le dijo: Échala en la tierra. Y él la echó en la tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano”.

 
Dios le permite este milagro a Moisés sin una frase mágica ni encantamientos. El recibir el poder de lo alto demostraba que la autoridad de Dios estaba en él. Faraón había convertido el cetro de su gobierno en serpiente de opresión.

 
2- Su mano: Su mano fue objeto de otro milagro, la metió en su seno y la saco completamente leprosa; la volvió a meter en el seno y la saco ahora sana. (v.6-7) “Le dijo además Jehová. Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno; y cuando la saco, he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve. Y dijo: Vuelve a meter tu mano en tu seno. Y él volvió a meter su mano en su seno; y al sacarla de nuevo del seno, he aquí que se había vuelto como otra carne”. Esto significaba que por el poder de Dios, Moisés habría de producir graves enfermedades en los egipcios.

 
3- Es instruido: Es instruido para que cuando llegue a Egipto, convierta en sangre parte del agua del rio (v.9) “Y si aún no creyeren a estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás de las aguas de río y las derramarás en la tierra; y si cambiarán aquellas aguas que tomaras del río y se harán sangre en la tierra”.

 
Conclusión
 

Lo llamó por su nombre Moisés, ya que le conocía como nos conoce a nosotros.

 
El sabe que guardamos en nuestro corazón, sabe nuestro deseo y disposición a servirle; conoce nuestra experiencia y todo lo que poseemos, y lo utiliza llegado el momento, para que su plan en nosotros se cumpla de manera efectiva en nosotros.

 
Israel, fue liberado, defendido, instruido, capacitado, nutrido, guiado e introducido a la tierra prometida, Canaán, tierra de Dios, prometida a su pueblo escogido.

 
Moisés es una clara referencia que en su tiempo el tiempo de Dios el plan previsto para nuestras vidas se llevara a cabo, sin importar escasez de medios que poseamos, con una sola condición, que cuando oigamos su voz simplemente digamos…. “heme aquí señor”.

 
Si ponemos a disposición todo lo que poseemos para el Señor, aunque sea una vara, Él obrará en nuestras vidas.
 
Fuente:cristoesturuta.cl

miércoles, 25 de abril de 2012

En un banco japonés la palma de la mano remplazará la tarjeta de crédito


Tokio, Japón.- El banco japonés Ogaki Kyoritsu adquirió la tecnología de la compañía Fujitsu que permitirá a los clientes a retirar el dinero de su cuenta usando la palma de la mano, según informa La Voz de Rusia.

Los cajeros automáticos correspondientes serán instalados en Japón en septiembre del año en curso.

Ogaki Kyoritsu planea convertirse en el primer banco en renunciar completamente al uso de las tarjetas. Los especialistas del banco opinan que tal método de acceso a las transacciones es mucho más seguro que el uso de la tarjeta. El escáner biométrico especial leerá el dibujo único de los vasos sanguíneos de la mano del hombre. Todo lo que queda es ingresar el código PIN y confirmar la fecha de nacimiento.AcontecerCristiano.net

miércoles, 7 de marzo de 2012

El valor de las pequeñas cosas

Y Cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe. Mateo 18:5.
¡Jamás menosprecies el valor de un niño! Puede parecer frágil, insignificante, desvalido, pero encierra, dentro de sí, un potencial que el tiempo se encargará de revelar. Cuando el Señor Jesús nació en un humilde pesebre, ¿quién se atrevería a pensar que ese humilde niño dividiría la historia del mundo? ¿Cómo aquel pequeño ser haría temblar la fuerza de las tinieblas?
 Pero, así son las cosas en el Reino de Dios: parecen pequeñas, pero encierran el potencial que Dios coloca en todo lo que hace.
Pero, el texto de hoy dice más. Aquí, Jesús afirma que, si recibes a un niño en su nombre, en realidad lo recibes a él mismo. ¿Qué significa esto? Que es necesario dar oportunidades a los más débiles; que no hay que apresurarse a descartar a quienes cometen errores; que no hay que sentenciar a las perso­nas, sin darles la oportunidad de empezar de nuevo.
Cuando yo era niño, constantemente cometía errores; algunos por inca­pacidad, otros de propósito. Pero, tuve padres y maestros que creyeron en mí y me dieron una nueva oportunidad; me enseñaron, invirtieron tiempo en mostrarme el camino, y me extendieron la mano cuando lo necesitaba.
En cierta ocasión, me encontré con uno de esos maestros, en California. El tiempo lo había golpeado, inclemente: había envejecido, ya no me parecía tan grande ni tan alto, como cuando yo era un simple adolescente. Pero, todavía me impresionaba la nobleza de su espíritu, y en mi memoria renacía, vívidamente, el recuerdo del día en que tomó de mis manos el trabajo de redacción, mal realizado, que yo había preparado, me miró a los ojos y, con voz cariñosa, me dijo: “Voy a hacer de cuenta que tú nunca escribiste esto. Pero, quisiera que tú creas que eres capaz de escribir algo mejor”.
Aquel día, él no tenía la más mínima idea de que yo, un día, llegaría a escribir bastante… ¿O la tendría? No lo sé. Pero, recuerdo que la confianza que depositó en mí me hizo creer que yo podía, si me colocaba en las manos de Dios.
¿Podrías hoy dar la oportunidad a alguien más frágil que tú y que ne­cesita de tu ayuda? ¿Serías capaz de recibir al que falló, como se recibe a un niño? Sal para enfrentar tus deberes diarios, hoy, recordando las palabras del Maestro: “Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe”.

jueves, 12 de enero de 2012

Musica Cristiana - Bethel