Mostrando entradas con la etiqueta pecados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pecados. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de marzo de 2012

¿Andarán dos juntos, si no están de acuerdo?

¿Andarán dos juntos, si no están de acuerdo?
Rev. Ramón L. Aponte
Si queremos ser pueblo de Dios, y andar con Dios, debemos estar de acuerdo con Él. En primer lugar debemos de estar de acuerdo con Él respecto del pecado. Dios declara en forma inequívoca, categórica, en las Sagradas Escrituras, que todos hemos pecado, que todos hemos escogido nuestro propio camino (Salmo 14:1-3).
Lo primero que nos dice Dios es que nos arrepintamos, que cambiemos de dirección. Hemos estado andando en la dirección equivocada, transitando por el camino del yo, del egoísmo. Debemos virar y abandonar ese camino equivocado, confesar y abandonar nuestros pecados, acudiendo al Señor, pidiéndole que nos perdone y nos de la libertad por amor de Jesús.
 
Ahora bien, existe un arrepentimiento que podríamos calificar de religioso y que solo busca eludir la sanción, librarse del castigo. Pero debemos dar un paso más, hasta alcanzar lo que podríamos llamar el arrepentimiento genuino, cristiano. Ese arrepentimiento abarca no solamente el temor al castigo, sino una pena genuina por haber pecado contra el amoroso Padre Celestial, un dolor piadoso porque hemos ofendido a Aquel que nos amó e hizo provisión para que alcanzásemos el perdón y la limpieza.
 
Debemos llegar a otro acuerdo si andamos con Dios, un acuerdo respecto del señorío de Cristo. Indiscutiblemente debemos considerarlo como nuestro Redentor Salvador. Con frecuencia leemos las Sagradas Escrituras que “todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13). En esta oración resaltan dos palabras. Una de ellas naturalmente es salvo, pero la otra palabra importante en este pasaje bíblico es el vocablo Señor. Debemos ponernos de acuerdo con Dios respecto del Señorío de Cristo. Si hemos sido perdonados, si hemos nacido de nuevo, no es para que vivamos esta vida a nuestro antojo. Dios nos ha redimido y renovado para que cumplamos Sus propósitos. El único descanso, paz y gozo verdaderos se sienten al encontrar nuestro verdadero lugar con relación al Señorío de Jesucristo.
 
Las Sagradas Escrituras afirman que Cristo cargó nuestros pecados en la cruz. “Quien llevó Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia…” (1 Pedro 2:24). Ahora bien, esta provisión se hizo para todos, en todas partes, pero no nos beneficiaron hasta que sepamos de ella y hagamos los ajustes morales y espirituales necesarios, es decir, la confesión y el abandono de todo pecado, recibiendo a Jesucristo como Señor y Salvador.
 
Las Sagradas Escrituras declaran a sí mismo que Cristo no solamente cargó sobre sí nuestros pecados en la cruz, sino que llevó los pecados de todos los hombres de todo el mundo, de toda la raza humana en la cruz. Pero esto tampoco nos beneficia hasta que lo sepamos y hasta que hagamos el necesario ajuste moral y espiritual, que significa una rendición a Dios total, incondicional e irrevocable, Jesús nos dice que equivale a tomar la cruz y seguirle. El apóstol Pablo, después de haber experimentado esta entrega, declara: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…” (Gálatas 2:20). Esta crucifixión también está incluida en el andar de acuerdo con Dios.
 
Efesios 5:18 nos da otro imperativo: “Sed llenos del Espíritu Santo”. El Espíritu habita en todos los creyentes que han nacido del espíritu, pero necesitamos este revestimiento del Espíritu Santo a fin de fortalecer nuestro carácter cristiano y ser como Cristo. También el bautismo en el Espíritu Santo, que es una unción de poder, y que nos da como resultado una vida fructífera.
 
Un estudio muy provechoso de la Biblia de parte de cada uno de nosotros sería la búsqueda de otras formas en virtud de las cuales es de necesidad imperativa que estemos de acuerdo con Dios, a fin de que en forma inequívoca, podamos andar con Él. Amén.

martes, 20 de marzo de 2012

Cristianos evangélicos irán al infierno, según el Vaticano

Cristianos evangélicos irán al infierno, según el Vaticano
La Ciudad del Vaticano, en Roma



























Sólo los sacerdotes católicos pueden perdonar los pecados, afirman.

 El infierno parece ser el destino inevitable de los cristianos protestantes o evangélicos, entre otros, según portavoces autorizados de la Iglesia Católica Romana (ICR).

En una nueva vuelta de tuerca para reafirmar la vigencia de doctrinas y prácticas de las más cerradas épocas del catolicismo romano  ahora se reafirma la posición de que los pecados solamente pueden ser remitidos por los sacerdotes de la propia ICR .

Eso significa que quien no pasa por el perdón de los sacerdotes consagrados por el Vaticano no se salvarán del infierno.

 Esto es lo que explica la agencia de noticias Zenit, con sede en el Vaticano, al publicar un reportaje realizado por José Antonio Varela Vidal al padre dominico Hernán Jiménez, confesor en Santa María la Mayor de Roma . María la Mayor es uno de los llamados cuatro templos papales encargados para el rito de la confesión. Según una antigua tradición se le confió a la orden dominica esa responsabilidad.

En una parte de la entrevista se produce el siguiente diálogo.

 Varela Vidal:  ¿Existe acaso la confesión "directa con Dios", tal como argumentan algunos? ¿Cuál es la diferencia de esa práctica con el sacramento de la Reconciliación?
 P. Jiménez :  Con Dios hay una comunicación directa con la oración y la meditación interior, pero nunca la remisión de los pecados. Según el mandato del Señor, solamente los apóstoles y sus sucesores, los sacerdotes, lo hacen .
 Varela Vidal:  ¿Cuál es la base bíblica del perdón de los pecados ejercida por un sacerdote frente a un penitente? ¿Él actúa en nombre de Dios o lo hace por su propio poder de consagrado?
 P. Jiménez : La base la encontramos en los Evangelios, en Juan 20, 22-23. El sacerdote actúa en el nombre de Dios y lo hace por el mandato de la Iglesia que recibe en la ordenación sacerdotal. El sacerdote remite todo pecado con la formula: “… en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”

A esa afirmación de Jiménez debe agregarse que no la hace por cuenta propia sino que está avalada por su orden y por las autoridades de la jerarquía vaticana.

Por otro lado  la entrevista se hizo dentro del contexto de la reciente declaración del Papa quien, según el periodista Varela Vidal, “insistió en que la nueva evangelización parte también del confesionario” Una afirmación que tiene enormes connotaciones pues Benedicto XVI no habla de que la nueva evangelización parte de “la confesión” del penitente, sino del “confesionario” .

En la ICR el “confesionario” es el lugar más productivo para la sumisión de los “penitentes”, término oficial del catolicismo romano para las personas que acuden al confesionario para pedir el perdón de sus pecados. Si de ahí parte la denominada “nueva evangelización” según el papado, a todas luces, se insiste en reafirmar el pasado.

lunes, 13 de febrero de 2012

Cuando tus sueños se tornan en una pesadilla

Cuando tus sueños se tornan en una pesadilla


Rev. Alberto Ortega
Sucedió que por la mañana estaba agitado su espíritu, y envió e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y les contó Faraón sus sueños, mas no había quien los pudiese interpretar a Faraón.
No había quien pudiese interpretar los sueños de un hombre turbado, inquieto y preocupado. El rey más poderoso de su tiempo estaba agitado en su espíritu, consultó todos los medios que estaban bajo su autoridad, y no pudieron darle la respuesta. Magos y sabios quedaron enmudecidos ante la preocupación de este hombre.

Era sin embargo importante y vital que entendiera lo que había visto en aquellos dos sueños. La interpretación correcta de estos era la clave para la preservación de su vida así como la de su nación. Esta era una hora decisiva, se había rodeado de magos y sabios en previsión de eventos como este, pero, estos no podían cumplir con la función que les había sido otorgada por Faraón: «mas no había quien los pudiese interpretar a Faraón».

La humanidad se encuentra hoy frente a la encrucijada de los tiempos. Las naciones y los gobiernos están tomando y están por tomar decisiones que van cambiar el curso de la humanidad. Algunas de esas decisiones están operando ya y han mostrado sus errores e imperfecciones. Hoy, existen multitudes de consejeros, asesores, comisiones, y una lista interminable de hombres y mujeres que están ocupando posiciones claves en las más altas esferas de los países, así como en las organizaciones internacionales, pero el caos sigue creciendo en el mundo.

Hay una multitud de consejeros matrimoniales, pero la familia está alcanzando las cumbres del fracaso; hay más sociólogos, sicólogos y siquiatras que nunca, pero, los narcómanos, los sicópatas, los asesinos en serie han aumentando vertiginosamente. No estamos enfrentando un enigma, ni un sueño como Faraón, estamos viviendo una realidad alarmante y aterradora.

Satanás ya no se oculta ni se esconde, se presenta a la luz del día, es seguido y admirado por las multitudes. En estos días salía otro libro de Harry Potter (el niño brujo), se han impreso millones de ejemplares y multitudes de niños del mundo entero estaban haciendo filas interminables ante las librerías que vendían el libro. Era impresionante ver que de todas las nacionalidades del planeta, de todas las latitudes, lenguas y razas los niños y los adolescentes eran unánimes en su fascinación por ese personaje.

Esta niñez se ha rendido a un personaje que representa la brujería y el satanismo, en las escuelas de nuestros hijos estos libros son presentados en el curso de literatura como libro de texto para el estudio. Los padres y los niños cristianos que no quieran estudiar este libro de brujería serán tildados de fanáticos y de incultos. ¿Es esto un sueño? ¡No! Es una espeluznante realidad.

Faraón buscó la respuesta en su palacio, entre sus aduladores y asalariados, pero, «no había quien los pudiese interpretar a Faraón». La respuesta vino de la institución más baja de su reino, no del palacio real, sino de la cárcel. En aquella cárcel donde se encerraba la escoria del reino, a los ladrones, los sediciosos y los asesinos. Pero la respuesta se encontraba en ese lugar, en efecto, había allí un inocente detenido injustamente, un hombre de Dios fiel, justo, afable e inquebrantable en su fe y carácter, este tenía la respuesta, la revelación que nadie podía darle a Faraón.

Pablo declara enfáticamente: «Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad» (Romanos 1: 18). Los hombres han detenido injustamente la verdad, la han encarcelado, pero la palabra de Dios no puede ser encerrada ni detenida por el hombre, ella está hablando hoy con toda autoridad. Pablo de nuevo proclama: « […] la palabra de Dios no está presa» (2 Timoteo 2: 9).

¿Amado, se halla usted frente a un sueño que se ha tornado en una pesadilla? ¿está usted buscando respuestas que no tienen magos, brujos, clérigos, sicólogos o científicos? ¿Por qué no busca en Dios la respuesta que necesita? Solo Dios puede abrirle las puertas del futuro y de la esperanza. Reciba a Jesucristo como su único y suficiente Salvador, pídale perdón por haber quebrantado los mandamientos de Dios, crea que solamente por medio de la gracia que nos ha sido dada en Cristo puede ser salvo de todos sus pecados y de la ira venidera.