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martes, 14 de febrero de 2012

Cómo se vive y evoluciona el amor a través de los años

 No al zapping amoroso! 
 
Cómo se vive y evoluciona el amor a través de los años
 
Algunos adultos se obsesionan con ser jóvenes para siempre y esta actitud la llevan al área del amor.


Todo depende de qué etapa de la vida estemos transitando pues el amor se trata de un sentimiento que se expresa de distintas maneras conforme pasan los años. El amor en los adolescentes no se siente ni se demuestra de la misma forma que en los adultos jóvenes y dista del que se da en una pareja con hijos, que está signado por la madurez y la complejidad al mismo tiempo.
 
   En la juventud el enamoramiento es muy fuerte. Se trata de una emoción fascinante que da la sensación de que el otro es perfecto, pero en realidad dura poco tiempo .“En los adolescentes el amor gira en torno a la búsqueda de pares en donde la cuestión identificatoria con el semejante es fundamental”, comenta Cristina Castillo, psicóloga especialista en terapia de parejas, quien sugiere que los jóvenes se prestan a hacer “zapping” y en general cambian de pareja con mayor facilidad que los grandes. El tema más presente en ellos es la pasión.
 
   En tanto, los problemas más complejos provienen de las relaciones entre adultos ya que tienen que lidiar con la finitud de la vida y una forma de amar que incuestionablemente crea lazos más maduros. A esto se suma la convivencia con las distintas “tentaciones” y “modelos de juventud” que priman en nuestra sociedad.
 
  “Hoy existe cierta adolentización entre los más grandes, son un tanto infantiles en relación al amor. Buscan volver a la etapa del enamoramiento que es efímera en todos nosotros. Al confundirse intentan cambiar su situación sentimental para darse cuenta que siempre, después de esta etapa, todo cambia y vuelve la rutina”, agrega la psicóloga.
 
  Frases como “ella no es la misma” ó “él no me trae flores” expresan el pedido de algo más profundo cuando en realidad la respuesta a todo lo que reclaman yace en ambos. “Los cambios en la pareja son totalmente esperados y más cuando se trata de pasar muchos años juntos. Lo importante es no tener miedo a esos cambios y a saber convivir con ellos”, comenta Castillo.
 
   Los que no resisten esta etapa de crisis empiezan a venerar la juventud y vuelven al “zapping” de la adolescencia . Forman parejas con alguien mucho menor, que en varios casos roza la edad de los propios hijos.
 
 
En la adultez los problemas amorosos pueden ser complicados, pero no todo es negativo. Esta etapa viene con un arma muy importante y es la seguridad. Saber lo que uno quiere es fundamental para ver el panorama con claridad.Por eso, luego de varios años y experiencias vividas, las crisis pueden resolverse. Sólo hay que saber escucharse a uno mismo y a su pareja.
  “ Una recomendación para comenzar a resolver los conflictos entre los dos es que primero que no se comparen con ninguna pareja.  Esto las lleva al fracaso. Cada una tiene su mundo, su pacto económico y sexual.  Segundo, aceptar con buenos ojos la rutina . Siempre hay algo rutinario y eso es normal además de ser positivo, porque contribuye a dar estabilidad a la relación.  Tercero, plantearse qué es lo que se puede hacer en pareja  y qué no. Por eso cada uno debe tener su espacio propio. Que cada uno lo tenga no quiere decir que sean individualistas. El oxígeno es fundamental.  Y por último, gratificarse en forma individual  para compartir con el otro con un mejor ánimo”, concluye Castillo.
 
 
 
 
 

jueves, 2 de febrero de 2012

La lepra, mal bíblico que aún pervive

El día 29 de enero se celebra el Día mundial de la Lepra, una enfermedad que aparece en la Biblia pero sigue entre nosotros, aunque es una de las menos contagiosas.

Manchas en la piel con trastornos de la sensibilidad en esas zonas, hormigueo, adormecimiento, pérdida de fuerza, rinitis, sensación de obstrucción en la nariz y hemorragias nasales son los síntomas que con más frecuencia llevan a los pacientes a la consulta del especialista, señala Cecilia Medina, coordinadora de la Campaña Nacional de Lepra de la Sociedad Argentina de Dermatología.

Medina explica que esta patología “tiene un tiempo de incubación muy prolongado. Pueden pasar desde un mínimo de cinco años hasta más de dos décadas desde el momento de la infección hasta que aparecen los primeros síntomas”.
Los expertos hacen hincapié en el diagnóstico precoz como medida para evitar las secuelas que la lepra puede causar. Una de las más comunes es la pérdida de la sensibilidad. Según comenta la doctora Medina, un paciente puede quemarse o clavarse algo y no darse cuenta de ello.
La disminución o pérdida de la fuerza muscular, la alopecia de cola de cejas y el aplastamiento del tabique nasal también son secuelas frecuentes. “En casos más avanzados pueden producirse diferentes consecuencias como la mano “en garra”, el pie caído, úlceras plantares, lagoftalmos, úlceras de córnea y ceguera”, apunta la especialista.
El diagnóstico precoz permite instaurar el tratamiento específico, lo que resulta fundamental para prevenir dichas secuelas. “El tratamiento consiste en la utilización de varios antibióticos combinados”, indica Medina.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) proporciona el tratamiento de manera gratuita a todos los pacientes que lo precisen.
La doctora aclara que los afectados por la lepra “deben seguirlo durante seis meses si padecen alguna de las formas paucibacilares de la enfermedad y por lo menos durante un año si se trata de las multibacilares”.
Según afirma Medina, “los pacientes que realizan el tratamiento de forma regular se curan”. En este sentido, la dermatóloga subraya que es “muy importante” no suspenderlo. Además, en cuanto un paciente comienza el tratamiento deja de contagiar la enfermedad.
La lepra o enfermedad de Hansen se contagia de persona a persona mediante un contacto directo. “Se necesita un tiempo prolongado de contacto con el paciente bacilífero y es necesario que el huésped sea susceptible”, detalla Medina.
De hecho, el noventa por ciento de la población presenta una resistencia natural y no enferma. “Por eso se dice que la lepra es la menos contagiosa de las enfermedades infecciosas”, expone la especialista.
La lepra, pese a todo, continúa representando un importante problema de salud en varias regiones del mundo.

La OMS indica que algunas de las zonas más afectadas son Angola, la India, Madagascar, Mozambique, Nepal, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, la República Unida de Tanzania y Brasil.
De hecho, de los 47.612 nuevos casos de lepra que se registraron en Hispanoamérica en 2006, 44.436 se produjeron en Brasil, según recoge la Organización Panamericana de la Salud. Ese mismo año hubo 768 nuevos enfermos en Venezuela, 412 en Argentina, 404 en Paraguay y 398 en Colombia.
Concienciar a la comunidad y cambiar la imagen de la lepra con el fin de alentar a los propios afectados a que busquen asistencia es una de las medidas que la OMS propone para erradicar la enfermedad.

FUENTE: LA VANGUARDÍA MÉXICO