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viernes, 9 de marzo de 2012

Una cita semanal a solas fortalece el matrimonio


 
Una cita semanal a solas fortalece el matrimonio
 

Un estudio de la Universidad de Virginia revela que los matrimonios que conciertan una actividad conjunta semanal a solas mejoran su relación.
LOS Los matrimonios que quedan para una cita a solas una vez a la semana ven reducido su riesgo de divorcio a la mitad, según los estudios presentados por la Universidad de Virginia al respecto.  Se trata de la constatación de una de esas reglas de oro que se ofrecen en cursos matrimoniales y salen de boca de muchos consejeros.

Los datos se han recogido en Estados Unidos (1.600 parejas de 18 a 55 años, en 2010-2011, combinados con sondeos de 10.000 aultos, de 1987 a 1994). La situación es extrapolable a un país como España donde el estrés y los horarios extremos limitan los tiempos de comunicación en la pareja.

 SOLO CON TU PAREJA
La pregunta del estudio era “¿Cada cuanto pasa usted tiempo solo con su pareja, charlando o compartiendo una actividad?”, tal y como puede verse en el documento de resumen del trabajo publicado en la página web de la universidad de Virginia ( disponible en inglés ).

 Las palabras clave son “solo con su pareja” (no valen las salidas con amigos, parientes ni los niños) y “compartiendo”.  Brad Wilcox, co-autor del estudio, insiste en que no hace falta salir a cenas caras ni alquilar un viaje en globo. “Mientras estés tan concentrado en tu cónyuge como en tus niños, tu trabajo o tus jueguecitos del iPhone, ya vale. Se trata de que hablen cara a cara. Puede bastar con jugar a algo los dos solos después de acostar a los niños”, afirma Wilcox.

 El estudio muestra que cuanto más tiempo “de calidad” se comparta, menos riesgo de divorcio hay.  Un 15% de los que tienen una cita semanal se divorcian. Aunque pueda parecer mucho, no lo es si se compara con los resultados de aquellos que no se citan con esa regularidad, que son un 25%.

 EL PODER DE UNA CITA
Hay varios aspectos que se suelen destacar en cuanto a los beneficios de una cita con el cónyuge.  Lo principal es que mejora la comunicación, ya que ambos pueden hablar sin las distracciones del día a día y sin prisas.  Algunos manuales, como Alpha para Matrimonios, recomiendan que las citas sean agradables, y no se usen para hablar de problemas, pero en cualquier caso debe primar siempre la necesidad de compartir entre cónyuges. Además, la comunicación estable permite descubrir que el cónyuge cambia, que ya no piensa o desea o teme como 10 o 20 años antes. Una mejor comunicación es clave del éxito matrimonial.

 Por otra parte se disfruta de la novedad que supone la cita y se evita el “acomodamiento”.  Los estudios demuestran que hacer juntos cosas novedosas (desde montar a caballo a pasear por la montaña, bailar o ver puestas de sol) borra la rutina, y une a los cónyuges en un reto compartido, divertido y emocionante.

La mejora de la cita  afecta a la relación relación romántica y sexual,  porque añade creatividad y emoción, y al permitir el diálogo, puede ayudar también en este campo. Todo ello fortalece el matrimonio.

La cita semanal  ayuda también a afirmar el compromiso entre ambos.  Al fin y al cabo, una cita es un compromiso específico que puede quedar marcado con antelación, lo que refuerza la sensación de unidad. Queda claro que para cada cónyuge, el otro es una prioridad.

Por último,  salir a divertirse en pareja o simplemente pasar un buen tiempo juntos es bueno porque se aligera el estrés  al que las personas suelen estar sometidas. Permite ver al otro sin cargas de irritabilidad o cansancio o agobio, y eso ayuda a mantener el amor conyugal.

martes, 14 de febrero de 2012

Cómo se vive y evoluciona el amor a través de los años

 No al zapping amoroso! 
 
Cómo se vive y evoluciona el amor a través de los años
 
Algunos adultos se obsesionan con ser jóvenes para siempre y esta actitud la llevan al área del amor.


Todo depende de qué etapa de la vida estemos transitando pues el amor se trata de un sentimiento que se expresa de distintas maneras conforme pasan los años. El amor en los adolescentes no se siente ni se demuestra de la misma forma que en los adultos jóvenes y dista del que se da en una pareja con hijos, que está signado por la madurez y la complejidad al mismo tiempo.
 
   En la juventud el enamoramiento es muy fuerte. Se trata de una emoción fascinante que da la sensación de que el otro es perfecto, pero en realidad dura poco tiempo .“En los adolescentes el amor gira en torno a la búsqueda de pares en donde la cuestión identificatoria con el semejante es fundamental”, comenta Cristina Castillo, psicóloga especialista en terapia de parejas, quien sugiere que los jóvenes se prestan a hacer “zapping” y en general cambian de pareja con mayor facilidad que los grandes. El tema más presente en ellos es la pasión.
 
   En tanto, los problemas más complejos provienen de las relaciones entre adultos ya que tienen que lidiar con la finitud de la vida y una forma de amar que incuestionablemente crea lazos más maduros. A esto se suma la convivencia con las distintas “tentaciones” y “modelos de juventud” que priman en nuestra sociedad.
 
  “Hoy existe cierta adolentización entre los más grandes, son un tanto infantiles en relación al amor. Buscan volver a la etapa del enamoramiento que es efímera en todos nosotros. Al confundirse intentan cambiar su situación sentimental para darse cuenta que siempre, después de esta etapa, todo cambia y vuelve la rutina”, agrega la psicóloga.
 
  Frases como “ella no es la misma” ó “él no me trae flores” expresan el pedido de algo más profundo cuando en realidad la respuesta a todo lo que reclaman yace en ambos. “Los cambios en la pareja son totalmente esperados y más cuando se trata de pasar muchos años juntos. Lo importante es no tener miedo a esos cambios y a saber convivir con ellos”, comenta Castillo.
 
   Los que no resisten esta etapa de crisis empiezan a venerar la juventud y vuelven al “zapping” de la adolescencia . Forman parejas con alguien mucho menor, que en varios casos roza la edad de los propios hijos.
 
 
En la adultez los problemas amorosos pueden ser complicados, pero no todo es negativo. Esta etapa viene con un arma muy importante y es la seguridad. Saber lo que uno quiere es fundamental para ver el panorama con claridad.Por eso, luego de varios años y experiencias vividas, las crisis pueden resolverse. Sólo hay que saber escucharse a uno mismo y a su pareja.
  “ Una recomendación para comenzar a resolver los conflictos entre los dos es que primero que no se comparen con ninguna pareja.  Esto las lleva al fracaso. Cada una tiene su mundo, su pacto económico y sexual.  Segundo, aceptar con buenos ojos la rutina . Siempre hay algo rutinario y eso es normal además de ser positivo, porque contribuye a dar estabilidad a la relación.  Tercero, plantearse qué es lo que se puede hacer en pareja  y qué no. Por eso cada uno debe tener su espacio propio. Que cada uno lo tenga no quiere decir que sean individualistas. El oxígeno es fundamental.  Y por último, gratificarse en forma individual  para compartir con el otro con un mejor ánimo”, concluye Castillo.