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martes, 11 de septiembre de 2012

Campaña alemana ecuménica quiere volver unir católicos y protestantes


Figuras conocidas de Alemania, en las áreas de política, cultura, deportes y entretenimiento, presentaron una declaración en Berlín, haciendo un “llamado urgente” a la unidad entre las iglesias católicas y protestantes.
“Hoy en día, el rompimiento de la iglesia no se requiere o se justifica políticamente”, dijo la declaración titulada: “El ecumenismo ahora, un solo Dios, una sola fe, una sola Iglesia”.

“¿Será que los factores teológicos, hábitos y tradiciones eclesiásticas y costumbres de apoyo institucional y cultural del son la causa entre la división de las iglesias? No lo creo”, cita el documento.
Esta declaración está instando a los católicos y protestantes después de casi 500 años de ruptura entre las Iglesias. Fue firmado por los políticos, incluido el jefe del parlamento alemán Norbert Lammert, el ministro de Defensa, Thomas de Maizière, y el líder del Partido Social Demócrata, Frank-Walter Steinmeier.
Entre los 23 firmantes (católicos y protestantes) está el presentador de televisión Günther Jauch, titular de la Federación Alemana de Deportes Olímpicos, Thomas Bach, y el escritor Arnold Stadler, así como artistas y académicos.
El comunicado recordó que tanto el Concilio del Vaticano II, que cumplirá 50 años el próximo mes tras la Reforma, celebrará su 500 º aniversario en el 2017, y esto tendrá un gran impacto en la sociedad global. Algo que sigue haciéndose sentir en diferentes denominaciones.
La iniciativa insta a los miembros laicos de iglesias que tienen un papel activo, al ver este cumpleaños como una oportunidad para el cambio.
El tema de la interdenominacional Santa Comunión, es un tema controvertido en Alemania, que representa cerca de 50 millones de cristianos, divididos casi en partes iguales entre católicos y protestantes. A menudo, los matrimonios entre personas que profesan otra fe. Los miembros de ambas denominaciones han pedido reiteradamente que las normas que deben disminuirse para los católicos y los protestantes puedan celebrar la Santa Comunión juntos.
En una declaración en respuesta al documento “Ahora ecumenismo”, el arzobispo Robert Zollitsch, presidente de la Conferencia Alemana de Obispos Católicos cree que este tema es como “una herida que sigue apareciendo, y pone de relieve la falta de entendimiento común en la fe”.
“La iniciativa del documento” El ecumenismo Ahora “tuvo una acogida muy positiva”, dijo Thies Gundlach, vicepresidente de la Iglesia Protestante en Alemania. “Es un esfuerzo de ver que el futuro del ecumenismo no es sólo responsabilidad de los líderes de la iglesia, sino también recordar que la unidad es la responsabilidad de todos los cristianos. Estamos muy agradecidos de ver que los cristianos evangélicos y los católicos alemanes de hoy están más unidos que nunca”.
El teólogo Luiz Carlos Fernandes, dijo que todo esto es parte de un proceso irreversible escatológico por lo que dijo: “La profecía bíblica sobre los últimos días se cumple. La historia se repite. Al igual que en la época de Carlomagno, Alemania está creando el mismo tipo de imperio que gobernaron los papas en la Edad Media. Alemania, a través de su Grupo de Berlín secreto, ya está planeando resucitar una dictadura de nuevo con una persona a cargo de la totalidad de Europa, que recibe gran poder y autoridad, pero también tienen una fuerte lealtad al Papa”.
“Alemania, tiene el control de la Unión Europea. Y al igual que Carlomagno tuvo que pasar por un mar de sangre con el fin de establecerse como gobernante de Europa y establecer la religión católica como la fe en Europa, por lo que en un futuro próximo, estad atentos, porque habrá más derrames de sangre para restaurar el Sacro Imperio Romano que existe sólo para revivir la religión en el imperio de Roma”, dice Fenandes. 

jueves, 23 de febrero de 2012

¿Qué dice la Biblia acerca de la Trinidad?

¿Qué dice la Biblia acerca de la Trinidad?

“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.” 2 Co 13:14.
La Trinidad es uno de los grandes misterios teológicos. Algunos piensan que como somos monoteístas y creemos en un solo Dios, no podemos aceptar el concepto de la Trinidad. Pero la Biblia enseña que la divinidad consiste en tres personas —el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo—, cada una de ellas plenamente Dios y manifestación plena de la naturaleza divina (Lucas 3:21, 22).
 
El Padre es la persona central de la Trinidad, el Creador, la causa primera, la idea original, el concepto de todo lo que ha sido y será creado. Jesús dijo: «Mi padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo» (Juan 5:17).
 
El Hijo es el «Logos» o expresión de Dios —el «Unigénito» del Padre— Él mismo es Dios. Aun más, como Dios encarnado nos revela al Padre (Juan 14:9). El Hijo de Dios es tanto el agente de la creación como el único Redentor de la humanidad.
 
El Espíritu Santo, la tercera Persona de la Trinidad, procede del Padre y es adorado y glorificado junto al Padre y el Hijo. Inspiró las Escrituras, derrama su poder sobre el pueblo de Dios, y «convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio» (Juan 16:8).
 
Las tres Personas de la Deidad son eternas. El Padre existe y ha existido desde la eternidad. Junto a Él siempre existió su expresión, el Hijo. Siempre el Padre amó al Hijo y el Hijo amó y sirvió al Padre. En esta relación de amor está el Espíritu de Dios, quien ha existido desde la eternidad. No es que el Padre existiera primero, el Hijo después y por último el Espíritu. Los tres han sido desde siempre, antes que nada existiese; tres Personas distintas en un solo Dios. En la ocasión del bautismo de Jesús, las tres personas de la Trinidad estaban presentes y actuantes. El Padre habló desde el cielo, el Hijo cumplía toda justicia, y el Espíritu descendió sobre el Hijo como una paloma (Mateo 3:16, 17).
 
La Trinidad es un misterio que un día podrá ser comprendido con claridad. Por ahora, sabemos que la Biblia habla de ella y Jesús la revela; la Iglesia cristiana desde el principio ha confesado y salvaguardado esta preciosa verdad (1 Corintios 12:4–6; 2 Corintios 13:14; Efesios 4:4–6; 2 Tesalonicenses 2:13, 14).

miércoles, 1 de febrero de 2012

El mensaje De hoy : El ministerio fructífero



La causa principal de mi pobreza e ineficacia es debido a una inexplicable negligencia en la oración. Puede escribir, leer, conversar y oír con voluntad presta pero la oración es más íntima e espiritual que estas cosas y por eso mi corazón carnal fácilmente la rehúye. La oración, la paciencia y la fe nunca quedan sin efecto. Hace tiempo que he aprendido que si llego a ser un ministro será por la oración y la fe. Cuando mi corazón está en aptitud y libertad para orar, cualquier otra tarea es comparativamente sencilla. Richard Newton
Es necesario establecercomo un axioma espiritual que en todo buen ministerio la oración es una fuerza dominante y manifiesta no sólo en la vida del predicador, sino en la espiritualidad profunda de su obra. Un ministro puede ser todo lo dedicado que se quiera sin oración, asegurar fama y popularidad sin oración; toda la maquinaria de la vida y obra del predicador puesta en movimiento sin el aceite de la oración o con un poco apenas para engrasar alguno de los dientes de las ruedas, pero ningún ministerio puede ser espiritual y lograr la santidad del predicador y de su pueblo, sin la oración como fuerza dominante y manifiesta.

El predicador que ora tiene la ayuda efectiva de Dios en su obra. Dios no muestra su presencia en la obra del predicador como cosa natural o en principios generales, sino que viene por la oración urgente y especial. Que Dios puede ser hallado el día que le busquemos con todo el corazón, es tan cierto para el predicador como para el penitente. Un ministerio donde la oración es el único medio capaz de poner al predicador en simpatía con el pueblo. La predicación le liga tanto a lo humano como a lo divino. Solo el ministerio donde hay oración es idóneo para los altos oficios y responsabilidades de la predicación. Los colegios, el saber, los libros, la teología, la predicación, no pueden hacer por el predicador lo que hace la oración. La comisión para predicar dado a los apóstoles fue una hoja en blanco hasta que no la llenó el Pentecostés pedido en oración.

Un ministro devoto ha ido más allá de las regiones de lo popular, es más que un hombre ocupado de actividad mundana, de atractivo en el púlpito. Ha ido más allá del organizador o director eclesiástico hasta alcanzar lo sublime y poderoso, lo espiritual. La santidad es el producto de su obra; los corazones y vidas transfiguradas son el blasón de la realidad de su trabajo, de su naturaleza genuina y substancial. Dios está con él. Su ministerio no se proyecta sobre principios mundanos o superficiales. Tiene grandes reservas y conocimientos profundos de los bienes de Dios. Su comunión frecuente e íntima con Dios de su pueblo y la agonía de su espíritu luchador le han coronado como un príncipe en el reino de Dios. El hielo del simple profesional se ha derretido con la intensidad de su oración.

Los resultados superficiales del ministerio de algunos, la inercia del de otros, tienen que explicarse en la falta de oración. Ningún ministerio puede alcanzar éxito sin mucha oración, y esta oración ha de ser fundamental, constante y creciente. El texto, el sermón han de ser la consecuencia de la oración. Su cuarto de estudio ha de estar bañado en oración, todos los actos impregnados de este espíritu. “Lamento haber orado muy poco”, fue la expresión de pesadumbre que tuvo en su lecho de muerte uno de los escogidos de Dios, remordimiento que nos entristece tratándose de un predicador. “Deseo una vida de muy grande, profunda y verdadera oración”, decía otro predicador notable. ¡Que esto digamos todos y para ello nos esforcemos!

Los genuinos predicadores de Dios se han distinguido por esta gran característica: han sido hombres de oración. A menudo difieren en algunos rasgos, pero han coincidido en el requisito central. Quizás han partido de diferentes puntos y atravesado distintos caminos pero están unidos en la oración. Para ellos Dios fue el centro de la atracción y la oración ha sido la ruta que los ha conducido a Él. Estos hombres no han orado ocasionalmente ni en cortas proporciones a horas regulares, sino que sus oraciones han penetrado y formado sus caracteres; han afectado sus propias vidas y las de otros, y han formado la historia de la Iglesia e influenciado la corriente de los tiempos. Han pasado mucho tiempo en oración, no porque lo marcaran en la sombra del reloj de sol o las manecillas de un reloj moderno, sino porque para ellos fue una ocupación tan importante y atractiva que difícilmente la abandonaban.

La oración para ellos ha sido como fue para Pablo, un ardiente esfuerzo del alma; lo que fue para Jacob, haber luchado y vencido; lo que fue para Cristo “gran clamor y lágrimas”. “La oración eficaz” ha sido el arma más poderosa de los soldados más denodados de Dios. “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”. Lo que se dice de Elías respecto de que “era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto”, incluye a todos los profetas y predicadores que han guiado hacia Dios la generación en que han vivido, dando a conocer el instrumento por el que han hecho maravillas.