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miércoles, 23 de mayo de 2012

El Sr. Jim Limón

Cuando conocí al Sr. Jim Limón, era un graduando de dieciséis años en la escuela secundaria Jackson en Houston y las posibilidades de que terminase mis estudios eran mínimas.  Era un adolescente problemático con actitud negativa que vivía en un vecindario que promovía la multiplicación de adolescentes problemáticos.

El Sr. Limón enseñaba historia de los Estados Unidos y me resultó claro desde el primer día que esta clase no iba a ser perturbada.

Resultaba obvio, rápidamente, que el Sr. Limón era muy distinto del resto de los maestros que había conocido.  No era solo partidario de la disciplina sino también un gran maestro.  Nunca quedaba satisfecho con mi estándar de trabajo en clase.  El Sr. Limón presionaba y empujaba y nunca toleraba la mediocridad que se había convertido en mi norma.

En ocasión de nuestro informe de calificaciones del primer semestre, el Sr. Limón me llamó aparte y me preguntó cómo era posible que fuese un estudiante de B en su clase y uno de D y F en el resto de mis clases.

Estaba preparado para esa pregunta.

Con vehemencia le hablé de mis padres divorciados, de las bandas locales, de las drogas, las peleas y la policía—todos los males a los que había sido expuesto.  El Sr. Limón me escuchó pacientemente cuando terminé me contestó: “El problema con su lista, Sr. Phillips, es que usted no está en ella”.

Entonces el Sr. Limón me explicó que la única persona responsable por mi situación era yo mismo.  Y que la única persona con el potencial de cambiar mi situación era yo y que cuando aceptase esa personalidad de manera personal, podría hacer un cambio significativo en mi vida.
Me convenció de que yo fracasaba no porque fuese un fracasado sino porque no aceptaba la responsabilidad por mis resultados en esas otras clases.  El Sr. Limón fue mi primer maestro que me hizo creer en mí mismo.  Me inspire a convertirme en un mejor estudiante y cambió mi vida.

Diez años después, hablé con él de Nuevo.  Me preparaba para graduarme de la Universidad Chaminade en Honolulu.

Había tomado semanas de llamadas telefónicas encontrarlo pero sabía lo que tenía que decirle.

Cuando finalmente localicé al Sr. Limón por teléfono, le expliqué lo que su brutal honestidad había significado para mí, cómo me había graduado finalmente de la secundaria y cómo ahora era un orgulloso sargento en el Ejército.  Le conté que me había casado con la más hermosa y maravillosa mujer de mis sueños y que tenía una hermosa hija.

 Por sobre todo quería que supiese que estaba por graduarme “magna cum laude” tras haber asistido a la escuela cuatro horas por noche por tres años.
Quería que supiese que nunca lo habría podido lograr si no hubiese sido él parte de mi vida.

 Finalmente, le dije que había estado ahorrando dinero por dos años para poderle invitarle a él y a su esposa a venir a Hawaii por cuenta mía para participar de mi graduación.  Nunca olvidaré su respuesta; el Sr. Limón dijo: “¿Quién dice que me habla? ”

Yo era tan solo uno de cientos de estudiantes cuya vida él había cambiado y sonaba genuinamente sorprendido de su impacto.
Quizá ninguno de nosotros se dé cuenta del impacto que tenemos sobre otros u otros tengan idea alguna de su impacto sobre nosotros.  ¿Cuánto, entonces, deberíamos estar conscientes de nuestra influencia sobre los demás para asegurarnos que hagamos nuestro mejor esfuerzo?  ¿Y cuánto más deberíamos hacerles saber a aquellos que han tenido un impacto positivo en nuestras vidas?

miércoles, 9 de mayo de 2012

Firmes y adelante


Firmes y adelante

Inspirado en un pasaje de las Santas Escrituras, el himno es parte de la vida del cristianismo contemporáneo. Fue escrito por el británico Sabine Baring-Gould en 1865 y motiva a los fieles a transformarse en guerreros del Señor.
Detrás de cada melodía, cada canción, cada himno cristiano, hay una historia por descubrir. Sucede con “Firmes y Adelante”, creación del escritor inglés Sabine Baring-Gould. La pieza fue escrita hace 147 años, según su autor, de manera muy sencilla y sin pensar en su publicación. Sin embargo, su letra, como un espejo cristalino, es el reflejo de un versículo bíblico incluido en la segunda epístola a Timoteo (2:3) en el que se habla sobre la manera de convertirse en un “buen soldado de Jesucristo”.
 
Igual que su afamada inspiración, Sabine Baring-Gould, como un cometa brillante, reco­rrió un camino luminoso y fulgurante antes de convertirse en un célebre compositor evangéli­co. Todo empezó en Exeter, Inglaterra, el 28 de enero de 1834 cuando llegó al mundo en ple­no auge de la revolución industrial. Posterior­mente, luego de pasar gran parte de su infancia recorriendo Europa, ingresó en 1852 a la uni­versidad de Cambridge y se graduó en artes en 1857. Siete años más tarde tomó las órdenes sa­gradas y se convirtió en ministro de Dios y em­pezó su labor cristianizadora en el pueblo de Horbury, en el histórico condado de Yorkshire.
 
Allí, en el norte de Inglaterra, Baring-Gould inició un viaje sostenido a la notoriedad. Fue justo para las celebraciones de las fiestas de Pentecostés de 1865. Y es que de acuerdo a datos históricos, incluidos en diversas publi­caciones especializadas, el reverendo Sabine compuso “Firmes y Adelante” en apenas quin­ce minutos y con el único propósito de que los niños de su Escuela Dominical se presentaran con un himno novedoso y original en las con­memoraciones dedicadas al Espíritu Santo. La melodía no pasó inadvertida y se instaló de in­mediato en el gusto popular inglés. Después, con los años, su celebridad se extendería a ni­vel mundial.
 
La canción marcó un quiebre definitivo en la vida creadora de Baring-Gould. Por un lado, dio inicio a una extensa, prolífica y ecléctica producción bibliográfica que superó las mil doscientas cuarenta publicaciones entre las que se destacaron su vasta edición de canciones po­pulares. Asimismo, llegó a ser el décimo nove­lista más popular de su época y en determina­do momento colocó más libros en la biblioteca del Museo Británico que cualquier otro escritor Inglés. Por otro lado, su fe en Cristo lo llevó a ser uno de los pastores más respetados de la época victoriana y, además, su vida personal floreció al unirse en matrimonio a Grace Taylor con quien tuvo quince hijos.
 
A mediados de los años veinte, concreta­mente el 2 de enero de 1924, Sabine Baring Gould partió al encuentro con el Señor a solo doce meses de ser nonagenario. Así, mientras el planeta vivía los “años locos”, período de gran prosperidad económica en Norteaméri­ca, culminó en Inglaterra la biografía de este personaje vital para la música cristiana. Una personalidad que se hizo imperecedera gracias a una obra eterna y perpetua dedica a fortale­cer y robustecer las características del “buen soldado” de Dios. Un ideal, transformado en música, que aun hoy en día resuena en miles de templos alrededor del mundo entero.
 
Un clásico tema
 
Firmes y Adelante” está impregnada en la cultura popular mundial por muchas razones. Una de ellas se produjo cuando Winston Churchill y Franklin Roosevelt se reunieron, el 14 de agosto de 1941, para acordar la Carta del Atlántico -declaración conjunta de Estados Unidos e Inglaterra, y Churchill la eligió para incluirla en los servicios religiosos que se realizaron en alta mar. También el himno fue cantado en el funeral del presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower.
 
Igualmente, la obra de Sabine Baring-Gould tuvo sendos espacios en una serie de películas y programas de televisión a nivel internacional. El más destacado, sin dudas, fue el incluido dentro del filme Stanley y Livingstone, de 1939, en el que el protagonista entona la melodía junto a un coro de africanos. Además, formó parte de las películas: la comandante Bárbara; la señora Miniver; un cuento de Canterbury; vienen los rusos; los rusos están llegando y grifos. Fue incluida en la serie americana “La Casa de la Pradera”, protagonizada por Michael Landon (conocida en algunos países como la Familia Ingalls).
 

Firmes y Adelante
 
Firmes y adelante, huestes de la fe.
Sin temor alguno, que Jesús nos ve.
Jefe soberano, Cristo al frente va,
y la regia enseña tremolando está.
 
CORO:
 
Firmes y adelante, huestes de la fe,
sin temor alguno, que Jesús nos ve.
 
Al Sagrado nombre de nuestra Adalid,
tiembla el enemigo, y huye de la lid.
Nuestra es la victoria, Dad a Dios loor,
y óigalo el averno lleno de pavor.
 
Muévese potente la Iglesia de Dios,
de los ya gloriosos marchamos en pos;
somos solo un cuerpo, y uno es el Señor,
una la esperanza, uno nuestro amor.
 
Tronos y coronas pueden perecer;
de Jesús la Iglesia fiel habrá de ser;
nada en contra suya prevalecerá,
porque la promesa nunca faltará.

miércoles, 18 de enero de 2012

La Tierra está en riesgo por los efectos de una tormenta solar(Video)

La Tierra está en riesgo por los efectos de una tormenta solar

CIENTÍFICOS ADVIERTEN QUE LA TIERRA ESTÁ EN RIESGO POR LOS EFECTOS DE UNA TORMENTA SOLAR
Este 2012 el sol se convertirá en el "peor enemigo de la Tierra" ya que puede hacer mucho daño a las personas y al planeta debido a la actividad solar catastróficamente aumentada.
La Comisión Europea dio a conocer un informe sobre la actividad solar y sus impactos en la Tierra para este 2012. Los científicos dicen que las posibles influencias de la tormenta solar para el equipamiento y el funcionamiento de los dispositivos electrónicos pueden ser "catastróficos". Según las estimaciones, la infraestructura terrestre es la que va a sufrir. Las redes eléctricas, la transmisión de datos por medios convencionales, así como el funcionamiento del transporte aéreo y marítimo pueden correr el riesgo de averías y fallas.
La Comisión Europea no es la única que advierte sobre los niveles de riesgo de la tormenta solar. La agencia espacial de EE. UU publicó su propio informe que coincide con el de la Comisión Europea. El gobierno de Gran Bretaña también se une a estas advertencias.

El análisis de la agencia europea sostiene que su meta principal en el transcurso del año 2012 será informar sobre los impactos de la tormenta para las redes de comunicación a las agencias espaciales y de transporte aéreo.

Los expertos indican que el riesgo de un apagón eléctrico a corto plazo es alto y que en su mayoría la población no está preparada para esos casos.

A parte de la técnica y de los aparatos eléctricos, la salud de las personas también puede sufrir algunos trastornos. Sobre todo, los ancianos y las personas que sensibles a los cambios climáticos pueden sentirse mal, sufrir hipertensión o problemas en el sistema cardiovascular.