Mostrando entradas con la etiqueta nacido. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nacido. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de agosto de 2012

Grandeza Y Brillo

 


“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria del Señor ha nacido sobre ti” (Isaías 60:1).

 “Si un hombre posee alguna grandeza en sí mismo, viene para alumbrar — no en una hora de brillo especial, pero si en todos los momentos de su trabajo diario.” (Berilio Markham)

Cuando el Señor entra en nuestros corazones, transformando nuestros pensamientos, palabras y actitudes, nos tornamos diferentes, agradables, amorosos, fieles, espirituales.Dejamos para atrás la vieja naturaleza carnal, pecadora, contraria a las cosas de Dios, y empezamos a caminar en la presencia de nuestro Señor y Salvador Jesús Cristo.
Podemos decir que existe una grandeza especial en nosotros — la presencia del Señor — y es necesario que nuestra vida brille, no apenas en horas especiales, como las reuniones en el templo, en los finales de semana, pero en todos los momentos, en todos los días, en todas las circunstancias y situaciones.
La grandeza de Jesús, en nosotros, hace nuestro rostro brillar en casa, en el trabajo, en la Universidad, en el mercado y en las charlas con amigos en la esquina. No es la ocasión que nos hace alumbrar la alegría de la salvación, pero el hecho de que ahora tenemos al Señor habitando en nuestros corazones. ¡El brillo no es nuestro, pero si de Él! ¡El honor no es nuestro, pero si De Él! ¡La gloria no es nuestra, pero si de Él!
Muchas veces nos esforzamos para “brillar” en ciertos lugares, intentando mostrar que somos merecedores de aplausos y felicitaciones. Es un brillo falso, pasajero, engañador. El brillo de Cristo es natural, contagiante, transformador.
Dejemos que la gloria del Señor sea vista en nuestras vidas, dejemos que Su brillo alumbre los ambientes, dejemos que el Señor nos use como instrumentos de alabanza y engrandecimiento de su nombre.

lunes, 26 de marzo de 2012

Comunicación entre madre y recién nacido

Comunicación entre madre y recién nacido5.jpg
Desde el mismo momento en que un bebé llega al mundo comienza a comunicarse. ¿Cómo? Profiriendo ese llanto primero que tanto alivio causa en su madre al nacer. Así pues, debemos tener presentes siempre que somos seres sociales por naturaleza y vamos a dar señales con los recursos que tengamos a mano. Claro está, un recién nacido no tiene todo el sistema lingüístico que luego alcanzamos, él solo podrá llorar y tú, su mamá, tendrás que aprender ese tan extraño lenguaje para satisfacer sus necesidades básicas. ¿Cómo es la comunicación entre madre y recién nacido?

¿Cómo se comunica un bebé?

Llanto

Los recién nacidos nacen con una habilidad muy especial que por momentos puede llegar a ser abrumadora: el llanto. Cuando un bebé llora no hay lugar a dudas: algo está mal o tiene alguna necesidad elemental (panza vacía, pañal húmedo, pies fríos, cansancio, o simplemente necesidad de ser cargado y mimado).
No hay necesidad de alarmarse si en los inicios no logras identificar al instante qué necesita el niño. Muy pronto, casi sin darte cuenta, irás aprendiendo las señales y reconocerás por el tono y volumen del llanto, y otros aspectos externos como el horario, qué está expresando tu bebé; también aprenderás a responder acorde a ello.
Comunicación entre madre y recién nacido4.jpg
Los bebés también lloran porque se sienten apabullados por los ruidos del ambiente. Pensemos: debe ser agotador, luego de 9 meses de paz y silencio en las profundidades de la tierna panza materna, enfrentarse a sonidos desconocidos en un medio completamente nuevo.
Ellos incluso pueden llorar sin razón aparente, pues los sistemas nerviosos se están formando y las conexiones neuronales se van ajustando poco a poco. Mucha calma por acá; solo brindarle calor y ternura en momentos como esos. Cargarlo y arrullarlo, hacerle sentir tu presencia, es la manera mejor de comunicarte y darle seguridad.

Otros formas de comunicación en los bebés

Aunque llorar es el método por excelencia de todo recién nacido, estos también son capaces de apelar a otras señales más sutiles. Debes aprender a reconocerlas, pues son muy individuales. Ello es reconfortante y ayuda a estrechar los lazos entre madre e hijo.
Por increíble que nos parezca, un bebé es capaz de distinguir los ruidos habituales de las voces humanas. Intenta prestar atención a cómo reacciona tu pequeño cuando le hablas. Si tu voz es amorosa, seguramente la expresión de su rostro y los movimientos de su cuerpo cambiarán.
Comunicación entre madre y recién nacido2.jpg
Recuerda que no hay todavía coordinación entre el oído y la vista, pero, incluso si estás lejos, ese chiquilín va a diferenciar tu voz entre otras voces. Sutilmente adoptará posiciones o gesticulará de alguna manera con manos y pies mientras hablas.
Algunas veces en el primer mes se pueden producir destellos de sonrisa, una nueva habilidad que los recién nacidos poco a poco van adquiriendo y que se suma al arsenal de estrategias comunicativas entre un bebé y su madre en los primeros meses de nacido.

Estrategias maternas para comunicarse con el recién nacido

Una vez tomes a tu bebé en brazos por vez primera, comenzarás a comunicarte con él mediante abrazos, sonrisas, sonidos, frases mimosas. Inmediatamente el recién nacido comienza a comunicarse contigo a través de sus sentidos y se convierte en el receptor de estos agradables mensajes.
En la medida que pasan los días, el bebé se acostumbra a ti y tu lenguaje gestual y sonoro, lo que hará que siempre se centre en tu rostro. Los sentidos más importantes que debes explorar y desarrollar son el tacto y el oído. Conversa mucho con él y acarícialo, tócalo, enséñale las nuevas sensaciones con amabilidad.
La curiosidad del bebé ante los ruidos no es mayor que ante las voces. He ahí tu punto fuerte. No importa que no entienda el contenido de tus palabras, lo importante es el lenguaje extraverbal, emocional, que estás transmitiéndole. Así pues, la voz debe ser muy calmada, que exprese amor y protección. Ello le brinda mucha seguridad y confort a esa pequeña criatura.
Comunicación entre madre y recién nacido3.jpg
Otro punto esencial: trata siempre de responder a las necesidades del bebé. La comunicación en esta etapa está basada fundamentalmente en entender qué quiere tu hijo y cómo solucionarlo. No temas, en esta edad no se malcría a los niños, por el contrario, las respuestas rápidas le indican al menor que son importantes y queridos.
En casos en que el recién nacido llore sin razón, tendrás que ir implementando estrategias sensibles, como hablarle en tu tono de voz más cálido, más suave, mecerlo, acercarlo a tu pecho y que sienta los latidos de tu corazón, o simplemente cantarle una canción infantil arrulladora y rítmica, algo que parece gustarle mucho a los bebés de este etapa. Busca tus propios modos de expresarle confianza y paz, y verás como lentamente el niño se calma y el clima se torna agradable.
La comunicación entre madre y recién nacido es un pilar imprescindible para el bienestar y el buen desarrollo mental de los niños. Además de ser una etapa hermosa, prepara las bases para la interacción futura, no solo con los padres y familia, sino con la sociedad en general. No desaproveches ese momento tan especial, crea tu propia relación con tu bebé y ese lazo durará toda la vida.

lunes, 27 de febrero de 2012

Reflexión "Un Caso de Conciencia."

¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique?… La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. – Romanos 10:14-17.

En una feria un hombre de unos cincuenta años se acercó vacilando a nuestro puesto bíblico y me explicó su situación. Había nacido en una
familia cristiana, por lo tanto había tenido contacto con el Evangelio desde su más tierna infancia, pero jamás se había interesado por su salvación. Tampoco se había preocupado por enseñarles a sus hijos la Biblia y las verdades cristianas. No obstante, desde hacía algún tiempo reflexionaba en lo que había oído en su infancia, y eso le daba vueltas en la cabeza. Ahora se daba cuenta de que había cometido un grave error al no haber dado a sus hijos una enseñanza cristiana, cosa que podría serle reprochada algún día. Por ello me pedía que lo aconsejase sobre qué debía hacer ahora.

No podemos dar marcha atrás y empezar de nuevo lo que descuidamos. Sin embargo, siempre podemos volver a aquel a quien dejamos. Dios nos dice: “Vuélvete a mí” (Jeremías 4:1).

Si usted se encuentra en esta situación, no deje pasar un día más. Porque, ¿qué es nuestra vida? “Ciertamente es neblina…” (Santiago 4:14). El mañana no está en nuestras manos. No tome a la ligera la gran salvación ofrecida por Dios. Arrepiéntase y crea en el Evangelio hoy mismo. Abra el Libro de Dios, léalo y ore por cada uno de los suyos. Entonces podrá ofrecer una Biblia a cada uno de sus hijos y decirles a quién ha encontrado en ella, pedirles perdón por su negligencia y mostrarles qué valor tiene para usted la bondad de Dios.