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martes, 31 de julio de 2012

Prefieren traducciones de la Biblia palabra por palabra

Prefieren traducciones de la Biblia palabra por palabra

Los encuestados dicen que “lo más importante en la Biblia es la precisión total de las palabras originales, para facilitar la lectura”.

Inglaterra.- Los cristianos prefieren una lectura de la Biblia para su vida cotidiana palabra por palabra, según un nuevo estudio publicado por LifeWayResearch.
En el estudio realizado a 2.000 lectores de la Biblia, se les preguntó si prefieren “palabra por palabra, las traducciones, de los escritos originales para mayor exactitud posible” o “traducciones donde los traductores intentan reproducir la intención del pensamiento original en lugar de traducir las palabras exactas”.
Sesenta y uno por ciento, escogió que prefieren palabra por palabra, de acuerdo con la investigación de LifeWay con sede en Nashville.
Los lectores de la Biblia participaron en un panel en línea demográficamente representativa. Para calificar el estudio tenían que leer la Biblia en un mes normal por sí mismos o como parte de una actividad familiar y no sólo en una iglesia o en grupo corporativo.
“Definitivamente los cristianos quieren una traducción que está cerca del texto original y las palabras que se utilizan en el texto original”, dijo el presidente de LifeWayResearch Ed Stetzer a The Christian Post. “La gente quiere la legibilidad y quieren palabra porpalabra que es una cosa difícil de combinar”.
“No creo que en realidad hay un montón de malas traducciones. Creo que la gente está tratando de averiguar es cuál es la mejor traducción”, agregó Stetzer.
Los encuestados que “lo más importante en la Biblia es la precisión total de las palabras originales, para facilitar la lectura”.
Fuente. NoticiaCristiana.com

lunes, 16 de abril de 2012

Tu Palabra es verdad

Tu Palabra es verdad
A través de la historia, muchos eruditos incrédulos han estudiado la Biblia con la intención de desacreditarla. Sin embargo, su milagrosa exactitud histórica a menudo los guió más bien a un encuentro con Cristo.
 
La Biblia fue escrita por más de 40 au­tores en el transcurso de 1.600 años, co­menzando alrededor del año 1500 A.C. Venciendo en forma increíble la ley de las pro­babilidades, todos los relatos armonizan per­fectamente porque, en realidad, la Biblia tiene un solo Autor: Dios. “La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia” (Sal­mo 119:160).
 
¿SE HAN CUMPLIDO
 
LAS PROFECÍAS DE LA BIBLIA?
 
1).- La prueba más grande del origen di­vino de la Biblia son sus numerosas profecías cumplidas, cuyo número va en aumento cada día. Ningún otro libro religioso tiene profecías cumplidas.
 
2).- Solo respecto al Señor Jesucristo, la Bi­blia tiene por lo menos 60 profecías. La Pala­bra de Dios declara que nacería de una virgen (Isaías 7:14), en Belén (Miqueas 5:2). Sería re­chazado por su propio pueblo (Isaías 53:3), y sería traspasado (Zacarías 12:10). Todas estas profecías, pronunciadas mucho tiempo antes que se cumplieran, ocurrieron exactamente como se predijo en la Biblia.
 
3).- La Biblia profetizó lo siguiente más de 700 años antes que Cristo naciera: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el princi­pado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isaías 9:6).
 
4).- Esta es una de las más grandes pro­fecías respecto a la crucifixión de Jesucristo. Salmo 22:14-18 provee un relato descriptivo y detallado de la muerte de Cristo en la cruz. Lo sorprendente es que se escribió 1.000 años an­tes que ocurriera, y en ese tiempo ni siquiera se realizaban crucifixiones.
 
5).- Durante su ministerio terrenal, Jesús declaró que Jerusalén sería completamen­te destruida (Mateo 24:2). Después de unos años, se cumplió esa profecía.
 
6).- Más de 1400 años antes del nacimiento de Cristo, la Biblia predijo que Israel se reuni­ría otra vez como nación (Deuteronomio 30:3). En 1948, más de 3.000 años después, esa pro­fecía se cumplió milagrosamente. Con razón la Biblia dice: “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5:18).
 
¿SON EXACTOS LOS DATOS
 
CIENTÍFICOS DE LA BIBLIA?
 
1).- En 1615, William Harvey hizo un des­cubrimiento que todos consideraron brillante: que la vida de toda carne está en la sangre. Pero, 3.000 años antes, la Biblia ya había afir­mado: “Porque la vida de la carne en la sangre está” (Levítico 17:11).
 
2).- En 1475, Copérnico descubrió que la tierra era redonda y que se sostenía en el es­pacio. Sin embargo, 2.000 años antes, la Biblia había proclamado: “Él está sentado sobre el cír­culo de la tierra” (Isaías 40:22). Respecto a Dios, la Biblia también dice: “Él... cuelga la tierra sobre nada” (Job 26:7).
 
3).- En el 1840, cuando Lord Rosse cons­truyó lo que para entonces era el telescopio más grande del mundo, el hombre aprendió acerca del gran espacio vacío en el norte. Pero, mucho tiempo antes, la Biblia había anuncia­do: “Él extiende el norte sobre vacío” (Job 26:7).
 
Aunque la Biblia no es un libro de ciencia, científicamente es 100 por ciento exacta.
 
¿SON EXACTOS LOS HECHOS REGISTRADOS EN LA BIBLIA?
 
Sin duda usted ha escuchado a personas que se burlan de las famosas historias bíblicas. Quizá el relato del que más se han reído sea el de Jonás cuando fue tragado por un gran pez.
 
Tome en cuenta lo siguiente. En la edición de diciembre de 1992 de la revista National Geographic, el biólogo marino de la Univer­sidad de Maryland, Eugenie Clark -que rea­lizó extensos estudios acerca de los tiburones rhiniodon- confirmó en forma detallada casi todos los aspectos de la historia de Jonás. El profesor Clark escribió: “El singular sistema digestivo del tiburón rhiniodon ayuda a con­firmar la historia de Jonás. Es fácil imaginar que alguien pueda ser tragado repentinamen­te por uno de estos tiburones…”
 
La historia de Jonás y el gran pez termi­na cuando éste “vomitó a Jonás en tierra” (Jonás 2:10). El profesor Clark dice: “Los tiburones tienen una forma no violenta de deshacerse de objetos grandes de dudosa digestibilidad que tragan accidentalmente. En un proceso conocido como eversión gástrica, el tiburón puede vaciar lentamente el orificio esofágico del estómago, volteándolo de adentro para afuera y empujándolo hacia la boca”.
 
J. Sidlow Baxter, en su libro Explore the Book (Explore el Libro), relata lo que sucedió en un barco ballenero cerca de las islas Malvi­nas en febrero de 1891. Mientras dos peque­ños botes auxiliares intentaban arponear a un enorme cachalote, uno de esos balleneros se volcó. Un pescador se ahogó y el otro, James Bartley, desapareció. Finalmente mataron a la ballena y la subieron al barco. Los marineros trabajaron todo el día y hasta el anochecer qui­tando la grasa de la ballena. Al día siguiente, quedaron desconcertados al observar señales de vida. Abrieron el estómago del gran cacha­lote y allí encontraron a James Bartley, encogi­do e inconsciente. Lo reavivaron con un baño de agua de mar, y a las tres semanas volvió a sus deberes cotidianos.
 
EL DILUVIO Y EL ARCA DE NOÉ
 
Por años los “expertos” se reían de aquellos que creían en el relato del arca de Noé y el di­luvio mundial. Pero, los más inteligentes ya no se ríen. En 1959, un capitán del ejército tur­co examinaba unas fotos aéreas de su conda­do, cuando notó algo que tenía la forma de un barco, más o menos de 152 metros de longitud (el tamaño del arca de la Biblia), en la misma área donde la Biblia dice que reposó el arca. Muchas expediciones han llegado a ese lugar y las numerosas evidencias han convencido a un sinnúmero de testigos de que en realidad es el arca de Noé.
 
Como ve, no importa cuán increíble parez­ca ser una historia de la Biblia; si la Palabra de Dios dice que es verdad, entonces es verdad. “Tu palabra es verdad” (Juan 17:17).
 

viernes, 23 de marzo de 2012

Echa tu Pan a las Aguas

“Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás. Reparte a siete, y aún a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra.”
Mayordomía, a veces la palabra cansa y a veces no reflexionamos en ella, a veces evadimos el tema de tantas veces que lo hemos oído y otras simplemente debemos reconocer que no la ponemos en práctica como se debe. Usualmente la asociamos a los diezmos y ofrendas, al tiempo dedicado a Dios y a la obra… pero más allá de ello, hay una mayordomía que posiblemente no hayas escuchado mucho.
“Echa tu pan sobre las aguas…” Que te parece si lo ves como si Dios te pidiera que usemos los talentos que él nos ha dado, que echemos nuestro “pan” en las aguas, que lo multipliquemos y perfeccionemos de manera tal que una vez nuestros talentos hayan llegado a su máximo esplendor (“después de muchos días lo hallarás…”) sean usados para bendecir, para impactar las vidas de otros y disfrutar de ellos con todo lo bueno que podamos hacer. (“Reparte a siete, y aun a ocho…”)
Una característica del pan es que al caer al agua se esponja y se vuelve más grande y si te lo comes en ese estado te sentirás mas lleno al comértelo. El agua para nuestros talentos será la práctica y el aprender a usarlos para hacer el bien, al terminar no solo nos sentiremos más plenos sino también mas preparados para utilizarlos para lo mejor.
Si utilizamos nuestros talentos para hacer bien seremos instrumentos de bendición, no solo para los demás sino para nosotros mismos. El propósito de tener un talento especial en una o más áreas no es para que lo guardemos y los escodamos sino para que logremos cosas grandes y maravillosas con ellos. Nunca permitas que nada ni nadie te impida desarrollar tus talentos al máximo y hacer el bien con ellos. ¡No hay talento que no valga la pena! Y esto es parte de nuestra buena mayordomía como cristianos y seres humanos, proteger y perfeccionar nuestros talentos.

lunes, 27 de febrero de 2012

Reflexión "Un Caso de Conciencia."

¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique?… La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. – Romanos 10:14-17.

En una feria un hombre de unos cincuenta años se acercó vacilando a nuestro puesto bíblico y me explicó su situación. Había nacido en una
familia cristiana, por lo tanto había tenido contacto con el Evangelio desde su más tierna infancia, pero jamás se había interesado por su salvación. Tampoco se había preocupado por enseñarles a sus hijos la Biblia y las verdades cristianas. No obstante, desde hacía algún tiempo reflexionaba en lo que había oído en su infancia, y eso le daba vueltas en la cabeza. Ahora se daba cuenta de que había cometido un grave error al no haber dado a sus hijos una enseñanza cristiana, cosa que podría serle reprochada algún día. Por ello me pedía que lo aconsejase sobre qué debía hacer ahora.

No podemos dar marcha atrás y empezar de nuevo lo que descuidamos. Sin embargo, siempre podemos volver a aquel a quien dejamos. Dios nos dice: “Vuélvete a mí” (Jeremías 4:1).

Si usted se encuentra en esta situación, no deje pasar un día más. Porque, ¿qué es nuestra vida? “Ciertamente es neblina…” (Santiago 4:14). El mañana no está en nuestras manos. No tome a la ligera la gran salvación ofrecida por Dios. Arrepiéntase y crea en el Evangelio hoy mismo. Abra el Libro de Dios, léalo y ore por cada uno de los suyos. Entonces podrá ofrecer una Biblia a cada uno de sus hijos y decirles a quién ha encontrado en ella, pedirles perdón por su negligencia y mostrarles qué valor tiene para usted la bondad de Dios.

martes, 7 de febrero de 2012

Demos a conocer la Palabra de Dios

Demos a conocer la Palabra de Dios


Rev. Rodolfo González Cruz
En las Escrituras, Dios nos dejó unas leyes perfectas que permiten vivir en paz con Él primero y luego con nuestro prójimo, por este motivo Jesucristo ordenó que escudriñemos las Escrituras.
En el principio Dios tenía una comunión especial con el hombre. El plan inicial de Dios era que el hombre -una criatura perfecta en todos los sentidos y creada para su gloria y alabanza fuera feliz.
 
No obstante, el pecado de desobediencia vino a romper aquella comunión íntima entre el ser humano y su Creador. Las consecuencias de este acto de desobediencia fueron terribles, pero Dios halló la forma de cómo volver a reinstaurar la comunión rota con el hombre.
 
En algunos casos Dios se reveló directamente, en otros casos uso ángeles, profetas e intermediarios que le dieron a conocer Sus designios y propósitos. El más grande de todos estos propósitos consistía en la rendición de la raza humana a través del Mesías. La venida de Cristo a esta tierra permitió, pues, restaurar definitivamente aquella comunión entre el hombre y el Dios Todopoderoso.
 
En las Escrituras, Dios nos dejó unas leyes perfectas que permiten vivir en paz con Él primero y luego con nuestro prójimo, por este motivo Jesucristo ordenó que escudriñemos las Escrituras. Estas, en efecto, nos permiten conocer a Dios en forma más profunda e íntima, y nos permite saber qué cosas le agradan y cuáles son las que abomina. “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).
 
PELIGROS DE LA IGNORANCIA
 
El pecado estriba en hacer algo en contra de todo lo bueno que Dios ha establecido para nuestra familia, nuestro prójimo y nosotros mismos. El pecado consiste también en negarnos a hacer el bien cuando podemos hacerlo. Ahora, bien existe dos tipos de pecados: los pecados a sabiendas y los pecados por ignorancia.
 
Muchas personas se escudan bajo la excusa de la ignorancia tras haber cometido malos actos, por esta excusa es válida solo a mitad. En efecto cuando no conociésemos las leyes divinas, Dios nos dejó la conciencia y el Espíritu Santo para que estos nos reprendan antes, durante y después de haber cometido mal.
 
Refiriéndose al Espíritu Santo nuestro Señor Jesucristo dijo: “Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia; por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio por cuanto el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado.” (Juan 16:8-11).
 
¿Cuántas veces, estando perdidos en el mundo, no hemos oído en nuestra mente aquella vocecita que nos dice: “no lo hagas”? ¿Cuántas personas que no conocen ni a Dios ni la Biblia, han sido reprendidas en su corazón para no cometer algún pecado? Y todo porque Él no quiere que Sus criaturas se pierdan.
 
Nuestro Creador nos dio en su infinita misericordia y amor, el libre albedrío. Esto significa que estamos capacitados para escoger entre el bien y el mal, la vida y la muerte eterna, el cielo y el infierno. Estamos libres, tanto de hacer lo que queremos como de obedecer o no a Su Palabra. Dios no quiere que le sirvamos por miedo al infierno y a la condenación eterna, sino porque le amamos con todo nuestro ser.
 
La Biblia nos dice que Dios había escogido a Saúl para ser el primer rey de Israel. A diferencia de los demás reyes de la tierra, su responsabilidad principal radicaba en mover a toda la población a conocer las leyes de Dios, para que sus súbditos no pecaran por ignorancia. Saúl conocía bien las Escrituras, como lo demuestra el hecho que eliminó a todos los hechiceros y brujos del pueblo de Israel.
 
Nuestro Señor abomina la magia negra o blanca, la nigromancia, la brujería, los sortilegios, la adivinación y todos los pecados que estén relacionados con las prácticas ocultas. Por este motivo, Dios prohibió determinantemente que su pueblo se dirigiera a estos impostores poseídos por los demonios a fin de conocer el futuro.
 
En Deuteronomio 18:10-14 leemos como sigue: “No se ha hallado en ti quien haga pasar a su hijo por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que haces estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti. Perfecto serás delante de Jehová tu Dios. Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros, y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios.”
 
El profeta Isaías a su vez declaró en profecía: “Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.” (Isaías 8:19-20).
 
La persona que consultaba a los hechiceros era (y sigue siendo) maldita por Dios. “Y la persona que atendiere a encantadores o adivinos, para prostituirse tras de ellos, yo pondré mi rostro contra tal persona” (Levítico 20:6). En cuanto al adivino, Dios sentenció que se le matara por apedreamiento: “Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregue a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos.” (Levítico 20:27; ver también Éxodo 22:18). Dios quería que su pueblo entendiera cuán grave era cometer estos actos, y por eso condenaba a muerte a sus practicantes.
 
Las Escrituras enseñan que los espíritus de los muertos se encuentran en un lugar de reposo celestial o en un lugar de tormento. Ni los que murieron creyendo en Cristo, ni los incrédulos pueden, pues, regresar a hablar con nosotros los vivientes (Lucas 17:26-31). ¿Entonces, quién viene? Simplemente un demonio que toma posesión de las cuerdas vocales del que está llevando a cabo ese rito demoniaco.
 
Es vergonzoso señalar que hay cristianos “infiltrados entre nosotros, unos supuestos conocedores de la Biblia, pero que le echan un vistazo a los horóscopos en los periódicos o en las revistas. Se saben los doce signos del zodiaco con sus planetas ascendentes, y si alguien les pregunta cuál es su signo zodiacal, no vacilan en contestar… ¡Esto no es un juego, sino un grave pecado contra Dios! Si usted es uno de ellos arrepiéntase ahora mismo de tales prácticas.
 
LA PALABRA DE DIOS, FUENTE DE VIDA Y PAZ
 
Cuando estábamos en el mundo y en nuestra ignorancia, nos decíamos “cristianos”, pero de vez en cuando íbamos a consultar a los curanderos para recibir salud, y a los hechiceros a fin de que nos leyeran las líneas de la mano o las cartas de tarot para predecirnos el futuro.
 
Éramos religiosos sinceros con altares de dos o tres pisos en nuestras casas, pero estábamos perdidos porque no conocíamos la Palabra de Dios, ni al Dios de esta Palabra. En aquel tiempo, teníamos, pues, una religión sin conocimientos de las leyes de Dios. Por esto mismo Dios nos dejó la Biblia para que supiésemos quién y cómo es Él; para mostrarnos su inmutabilidad a pesar de los cambios que pudieran acontecer en este mundo. Al conocer la Biblia, el pueblo tiene acceso a la verdad, y así evitar incurrir en semejantes abominaciones (como postrarse ante imágenes religiosas; consultar a hechiceros; vivir vidas licenciosas, etc.).
 
Satanás ha inventado muchas religiones sin Biblia, que mantienen a la gente ilusionada pensando que es salva. No obstante, ¿cómo serán salvos sin conocer la Palabra de Dios y el único mediador entre Dios y los hombres, nuestro Señor Jesucristo?
 
Sin embargo, como estas personas no van a la Iglesia, como nadie les pone en sus manos una Biblia, se tornan hacia los hechiceros para deshacerse de lo que llaman una maldición o el mal de ojo. En realidad de forma voluntaria, se entregan ellos mismos en la mano del diablo. Dios ha puesto en nuestras manos un poderoso mensaje, para darlo a conocer al mundo entero. Su última ordenanza fue esta: “Id por todo el mundo y predicar el Evangelio a toda criatura.” (Marcos 16:15).
 
La Biblia nos habla de reyes, que al encontrar los libros de la ley, se estremecieron y cayeron postrados; porque habían cometido pecado. Sin embargo, Dios nunca menospreciaría a nadie que se le acerque pidiendo misericordia. Si usted invoca el nombre de Cristo y le acepta como su Salvador, Dios quitará la maldición que posa sobre usted y su casa en estos momentos. Hay un poder que sobrepuja al infierno con todos sus demonios. Aquel que recibe la Palabra de Dios en su corazón, ni un mal tocará su morada y recibirá paz, bendición y felicidad.
 
Esta promesa es la del Señor: “Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya.” (Salmo 91:3-6). Dios le bendiga.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Video : Rodolfo Gonzalez Cruz - Respuesta Pastoral - Venid a mi y descansad