miércoles, 20 de junio de 2012

El Buen Pastor Me Conforta y Me Guía

“Confortará mi alma. Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre”..

Confortará mi alma. Cuando el alma está afligida, Él la restaura; cuando peca, la santifica; cuando es débil, la corrobora.
Él lo hace. Sus ministros no podrían hacerlo si no lo hiciera Él. Su Palabra no bastaría por sí sola.
«Él conforta mi alma.» ¿Hay algunos en que la gracia haya sufrido un descenso? ¿Sentimos que nuestra espiritualidad se halla en su declive?
Él que puede transformar este bajo nivel en una inundación, puede también restaurar nuestra alma. Pídele, pues, su bendición: «¡Restáurame, Pastor de mi alma!»
Él restaura el alma a su pureza original, que había pasado a ser negra y hedionda por el pecado; porque ¿qué bien habría en pastos delicados con un alma apestosa?
Él la restaura al estado natural en los afectos, que había sido deformado por la violencia de las pasiones; porque, ¡ay! ¿qué bien habría en «aguas de reposo» para espíritus turbulentos?
Él la restaura realmente a la vida, que había pasado a ser muerte; y ¿quién puede «restaurar mi alma» a la vida sino aquel que es el Buen Pastor y que da su vida por sus ovejas?
Caminos de justicia. ¡Ay, Señor!, estos «caminos de justicia» han sido desde hace tiempo tan poco frecuentados que las huellas en ellos apenas son visibles; ahora resulta difícil hallar dónde se encuentran los caminos de justicia, y si se pueden hallar son tan estrechos y llenos de rodadas que es imposible evitar el caer o perderse.
Charles Spurgeon.
Escrito en 1861.

martes, 19 de junio de 2012

¡Nuestra Corta Existencia!

¡Nuestra Corta Existencia!
Hazme saber, Señor,… cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy. He aquí, diste a mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti. – Salmo 39:4-5.
Prepárate para venir al encuentro de tu Dios. – Amós 4:12.
 
Numerosos textos de la Biblia describen qué es la vida de un hombre. Siempre resaltan el lado efímero de su existencia terrenal y el correr inexorable del tiempo:
 
–Nuestros días son una sombra en la tierra (Job 8:9).
–Mis días pasan más rápido que un águila que se arroja sobre la presa (Job 9:26).
–El hombre es corto de días… (Job 14:1-2).
–“¿Qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Santiago 4:14).
 
Es triste ver a tantos de nuestros contemporáneos vivir sin tener conciencia de esta seria realidad del paso del tiempo. Toda la humanidad avanza hacia lo desconocido, ¡al parecer sin darse cuenta de que cada segundo la acerca más a la eternidad! Y luego, ¿qué ocurrirá? Sobre este tema se crean todo tipo de hipótesis o suposiciones, que sólo son el producto de la imaginación humana. La Biblia dice solemnemente: “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).
 
Pero hoy todavía es “día de buena nueva” (2 Reyes 7:9). Dios “ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). El tiempo apremia. Como creyentes tenemos la responsabilidad de advertir a todos los hombres (Hebreos 3:7; Marcos 1:15).
 
Fuente:Amen-amen

lunes, 18 de junio de 2012

¿Qué desató la epidemia de obesidad en el mundo?

En las últimas tres décadas las tasas de obesidad global se han duplicado y ahora viven en el mundo más de 500 millones de personas obesas.

Joven comiendo pastel
Algunos científicos creen que hay algo en la fructosa que está causando adicción.
Este exceso en el peso corporal está causando tres millones de muertes cada año, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.
Pero ¿qué fue lo que causó está epidemia?
Algunos culpan a nuestro estilo de vida, que nos ha vuelto cada vez más sedentarios, pasando horas sentados frente al computador o la televisión.

Pero otros expertos creen que los responsables son los alimentos que comemos. Y más específicamente, dicen, las enormes cantidades de azúcar que consumimos.
"Genéticamente, los seres humanos no hemos cambiado, pero nuestro ambiente y nuestro acceso a la comida sí han cambiado", explica a la BBC el profesor Jimmy Bell, especialista en obesidad del Imperial College de Londres.

"Todos los días estamos siendo bombardeados por la industria alimentaria para que consumamos más comida".

"Es una guerra entre nuestro cuerpo y las demandas de nuestro organismo con el acceso a la comida que se tiene en una sociedad moderna. Y como científico me siento realmente deprimido, porque estamos perdiendo la batalla contra la obesidad" agrega.
Uno de los más grandes cambios en nuestra dieta se remonta a los años 70, cuando la industria agrícola de Estados Unidos se embarcó en la producción masiva del maíz y del jarabe de maíz de alta fructosa, comúnmente utilizado hoy en todo el mundo como edulcorante en alimentos procesados.
"Es una guerra entre nuestro cuerpo y las demandas de nuestro organismo con el acceso a la comida que se tiene en una sociedad moderna. Y como científico me siento realmente deprimido, porque estamos perdiendo la batalla contra la obesidad"
Jimmy Bell, Imperial College de Londres
 
Esto provocó un incremento masivo en las cantidades de alimentos baratos abastecidos a los supermercados estadounidenses: desde cereal hasta galletas de bajo precio.
Como resultado, las hamburguesas se hicieron más grandes y las papas fritas se hicieron más grasosas.
Esto, según la nutricionista Marion Nestle, preparó el terreno para la epidemia de obesidad.
"El número de calorías producidas en Estados Unidos, y disponibles a los consumidores estadounidenses, se incrementó de 3.200 por persona en los años 70 a 3.900, casi el doble de lo que un individuo necesita".

"Este incremento es enorme y pienso que es la causa de muchos problemas", señala.

¿Adictivo?

"Si la grasa fuera la causa, esto no sería tan malo. Pero si la causa es el azúcar, esto sí es algo desastroso. Y creo que con lo ocurrido en los pasados 30 años hemos respondido ya a esa pregunta"
Dr. Robert Lustig
El jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) es un subproducto de desecho del maíz, increíblemente azucarado e increíblemente barato.
Al principio se le utilizaba en casi todos los alimentos: pizza, ensaladas, carne, pasteles y pan.
Para mediados de los años 80 el JMAF ya había reemplazado al azúcar en las bebidas gaseosas, lo cual tenía sentido para la industria, ya que era un 35% más barato.
Pero según algunos científicos, además de más dulce, también es más adictivo que el azúcar.
Y esto, dicen, ha provocado que en las últimas dos décadas el consumo promedio de estas bebidas se duplique.
La industria, por su parte, afirma que este incremento no ha causado la epidemia de obesidad, sino el hecho de que la gente consume demasiadas calorías.
"Ciertamente nuestras bebidas gaseosas regulares son una fuente de calorías, pero si tú consumes muchas calorías y ves mucha televisión o no haces suficiente ejercicio, es claro que tendrás un problema", afirma Susan Neely de la Asociación Estadounidense de Bebidas Gaseosas.
Pero el doctor Jean-Marc Schwarz del Hospital General de San Francisco cree que lo peligroso es la enorme cantidad de fructosa que consumimos en todo el mundo.
En un principio, el jarabe de maíz de alta fructosa se utilizaba en pizzas, ensaladas, pasteles y toda clase de comidas.
"Ésta no tiene un efecto tóxico como el plomo o el mercurio, lo que es tóxico es la cantidad que se consume", dice.
La fructosa se convierte fácilmente en grasa en el cuerpo y los científicos han descubierto que también suprime la función de una hormona vital llamada leptina.
Se cree que esta hormona controla la regulación del hambre y apetito en el cerebro.
Cuando el hígado se ve inundado con azúcar, la leptina deja de funcionar y el organismo no sabe cuando está lleno.
"Esto provoca que tu cerebro piense que te estás muriendo de hambre aunque acabes de comer. Lo cual causa un círculo vicioso de consumo, enfermedad y adicción", dice a la BBC el doctor Robert Lustig, profesor de endocrinología de la Universidad de California, en San Francisco.
"Y esto explica lo que ha ocurrido en todo el mundo" agrega.

Grasa por azúcar

Pero hace dos décadas surgió un fuerte debate entre los expertos sobre lo que estaba causando el incremento de enfermedades cardiovasculares, que en gran parte eran provocadas por el aumento en el peso corporal.
Se dijo que el responsable quizás no era el azúcar sino las grasas.
"Si la grasa fuera la causa, esto no sería tan malo. Pero si la causa es el azúcar, esto sí es algo desastroso. "
Robert Lustig, Universidad de San Francisco
Esto condujo a un nuevo término en nuestros hábitos de consumo: los alimentos "bajos en grasas".
Estos productos no sólo prometieron enormes ganancias para la industria, sino también acabar con el potencial desastre de salud de las enfermedades del corazón.
De la noche a la mañana, todo el mundo comenzó a comprar yogur, margarinas, postres y galletas "bajos en grasas".
Pero gran parte de la grasa que se retiró a estos productos fue reemplazada con azúcar.
Para cuando los científicos se dieron cuenta de que quizás no era buena idea reemplazar grasa por azúcar, ya era demasiado tarde: el mundo estaba enfrentando una crisis de obesidad.
Hoy, cada vez más expertos están comenzando a pensar que hay algo específico en la fructosa que está acelerando la obesidad.
"Si la grasa fuera la causa, esto no sería tan malo", dice el doctor Lustig.
"Pero si la causa es el azúcar, esto sí es algo desastroso. Y creo que con lo ocurrido en los pasados 30 años hemos respondido ya a esa pregunta", agrega el científico.

Tenemos Tanto, Pero….Somos Felices?

La vida… para muchos de nosotros es tan complicada.  Todos tenemos nuestra propia perspectiva de la vida.  Ella comienza con amor, demanda amor y siempre busca amor; tan hermoso, tan sencillo, aunque tan difícil de comprender para nosotros.
Arrastrándose dentro del límite de aquellas cuatro paredes, rodeado de papá, mamá y otros miembros de la familia, cuán felices éramos.  Cuán entusiasmados solíamos estar viendo las cómicas en TV, recibiendo juguetes, comiendo chocolate, etc.

Con una frontera ampliada en la vida y con más amigos a nuestros alrededor, ¡se supone que deberíamos ser aún más felices!  Pero, ¿realmente lo somos?
Antes de que desarrollásemos sistemas de educación, buenos medios de transporte y comunicación, etc., éramos felices.  Pero ahora, con todos estos avances, ¿por qué no podemos ser felices?
Tenemos la habilidad y tecnología para alcanzar el espacio exterior… y sin embargo no podemos desarrollar una tecnología para traer una sonrisa al rostro de alguien.  Las necesidades y quereres nos impulsan hacia todos estos descubrimientos y nos llevan hacia el lujo.  Estos son los mismos quereres que, en un extremo, se convierten en deseos… deseos ilimitados en los que nos ahogamos.
Nos estamos ahogando deseando más amor, más lujo, más comodidad y más éxito.
Hemos acumulado vastos conocimientos aunque fallamos en comprender la sencilla verdad de la vida: la vida es una travesía y tenemos que aceptar todo lo que nos sale al encuentro.  La única manera de sonreír es aceptar lo que somos y lo que tenemos… nunca correr y lamentarnos por lo que no tenemos.
S. G. Vaidya, copyright 2009

Fuente: www.motivateus.com
El pensamiento de hoy, casi un clamor existencialista que me recuerda la angustia de muchos en la década de los setenta en el siglo pasado (el XX), pareciera dar en el blanco para muchos en medio del Occidente.  Animados por la cultura que nos rodea, ¡nos hemos lanzado en búsqueda de un sueño colectivo que jamás lograremos alcanzar porque es irreal!  Y es que, como bien dice el autor, la vida nos brinda en medio de su evidente complejidad, la oportunidad de ser felices si la sabemos vivir con sencillez, con una actitud agradecida al Señor por quienes somos (en vez de quejarnos por quienes no somos ó por quienes nos hubiera gustado ser) y lo que tenemos (en vez de lamentarnos por lo que no tenemos ó hubiésemos querido tener).  No hay sustituto para una vida de genuino contentamiento delante de Dios.  Atrevámonos a abrazar ese estilo de vida… que no sólo nos bendecirá a nosotros sino también a todos los que nos rodean.  Adelante y que Dios les bendiga.
Raúl Irigoyen
El Pensamiento Del Capellán.

viernes, 15 de junio de 2012

Evangélicos se niegan acatar orden para demoler 17 iglesias en Indonesia



Varios grupos cristianos se han enfrentado a las autoridades locales en la provincia indonesia de Aceh, donde rige la "sharia" o ley islámica, al negarse a acatar una orden para demoler 19 iglesias y un centro religioso, indicó hoy la prensa local.

Los cristianos del distrito de Singkil, en el norte de la isla de Sumatra, han amenazado con bloquear las carreteras con protestas si las autoridades proceden a la demolición de sus lugares de culto, según el diario "Jakarta Post".

"La administración local dice que si los parroquianos se niegan a cumplir la orden, la administración misma demolerá los edificios", afirmó Veryanto Sitohang, de la ONG de derechos humanos Alianza del Norte Unido de Sumatra.

El jefe local de Singkil, Razali, ordenó el cierre y demolición de 17 iglesias evangélicas, dos católicas y un centro de culto, a petición del grupo musulmán Frente de Defensa del Islám.

Algunos grupos incluso han continuado celebrando servicios religiosos en los edificios clausurados y amenazan con bloquear las carreteras con protestas en las aldeas de mayoría cristiana si las autoridades locales no retiran la orden.

El jefe local de Singkil alega que su decisión se basa en un acuerdo que limita el número de iglesias y lugares de culto en el distrito, aunque los líderes de las comunidades cristianas denuncian que dicho acuerdo fue firmado bajo amenazas.

Situada en el oeste de Indonesia, Aceh es un antiguo sultanato musulmán que introdujo formalmente la "sharia" en 2003 y donde el movimiento separatista islámico estuvo alzado en armas 30 años hasta la firma de paz en 2005. www.AcontecerCristiano.net

Sendas Rectas

Sendas Rectas
¿No ve él (Dios) mis caminos, y cuenta todos mis pasos? – Job 31:4.
Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. – Salmo 32:8.
 
Después de un recorrido de 500 km. en una avioneta que nos permitió atravesar casi toda Francia, el piloto nos enseñó en una pantalla la grabación de la trayectoria del vuelo. La ida se había hecho de forma rectilínea, pero el regreso no fue lo mismo. Los múltiples cambios de rumbo, las curvas y los retornos revelaban las dificultades que el piloto había encontrado debido a las condiciones climáticas.
 
Si los instrumentos modernos nos permiten verificar a cada instante el camino recorrido, también sabemos que Dios ve todos nuestros pasos. “Vigiló todas mis sendas”, decía Job (Job 33:11). Y nos invita a hacer “sendas derechas” para nuestros pies (Hebreos 12:13). Bien reconocemos que a menudo las dificultades de la vida nos han obligado a hacer rodeos. Nos fuimos a la derecha o a la izquierda para esquivarlos o para buscar socorro. Además, las distracciones y los múltiples centros de interés que ofrece nuestra sociedad podrían hacernos desviar del camino por el cual Dios quiere que andemos, para su gloria y nuestra felicidad.
 
¿Cuál es ese camino? Jesús dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). ¿A dónde nos conduce? Hacia Cristo en la gloria (Hebreos 12:2). ¿Cómo distinguirlo entre tantos caminos? Leyendo la Palabra de Dios, la Biblia. “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105).
 
Fuente:Amen-amen