viernes, 6 de julio de 2012

“El amor nunca deja de ser”.

 

“El amor nunca deja de ser”.
(1 Corintios 13:8)

Lo primero que quiero compartir contigo el día de hoy es esta gran verdad: Dios me ama y te ama.  Tantas estructuras y conceptos tenemos en nuestra mente, pensamos o se nos ha enseñado por tantos años que creemos que Dios nos amará más o nos amará menos de acuerdo a lo que hacemos o a como logremos impresionarlo. Pero el amor de Dios hacia nosotros es muy profundo y va más allá de lo que podamos o no hacer.
Ciertamente, a Dios le agrada nuestra obediencia, ama también la humildad, observa nuestras características y la manera en que nos conducimos.  Pero su amor no se limita a lo que somos nosotros, su amor es y existe por quién es él.  Su esencia pura es el amor.  Amar es entrega incondicional y desmedida.  Muchas veces cuando leemos, citamos y compartimos los primeros 8 versículos del libro de 1 Corintios 13, pensamos en el amor de pareja.  Sin embargo, el amor más auténtico que Pablo describe y define a través de estos versículos, es el amor de Dios.
Es ese amor sufrido, benigno, que no tiene envidia, ni es jactancioso, ni se envanece.  Un amor que no hace nada indebido, que no busca lo suyo, ni se irrita, ni guarda rencor.  Esto describe un amor limpio y transparente como el de Jesús.  Que sepulta nuestros pecados y no se acuerda de ellos.  Que hace justicia y siempre espera por nosotros pacientemente.  Su amor no se goza de la injusticia, pero sí se goza en la verdad.  Dios todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta porque anhela tener amistad y comunión con nosotros.  Desea que lo hagamos parte de su vida, porque nosotros somos parte de la de él.  Estamos instalados en su corazón, pero él desea que le demos acceso al nuestro para hacernos felices.
Tal es el apasionamiento de Dios por ti y por mí que su amor nunca deja de ser.  Muchos son los que dicen amarnos, pero a la hora de la verdad, ¿quiénes están apoyándonos cuando más lo necesitamos?  ¿Quién permanece fiel cuando los demás se han ido?  ¿Quién nos levanta cuando estamos caídos y nos da las fuerzas para continuar cuando nos sentimos polvo y ceniza?  Solo Dios, porque solo él es capaz de comprender absolutamente todo de nosotros.  Solo él es capaz de escudriñar nuestro interior y ver más allá de lo que otros pueden ver.  Solo él enjuga nuestras lágrimas y nos llena de alegría.
Creo que es hora de que dejes de pelear pensando que no mereces que te amo.  Entendamos que su amor es sublime, que su forma de amarnos no es humana.  Que su amor va más allá de nuestros pensamientos, pero que es real y accesible a nosotros.  Él sabe que somos imperfectos, que muchas veces fallamos y que nos equivocamos, pero aún así nos ama porque él es superior a todo.  Solo acepta su amor, disfrútalo, gózalo en abundancia porque es un regalo gratuito y maravilloso.

Sonríe al pensar que un amor así de espléndido es totalmente accesible a ti, es tuyo, recíbelo y reciprócalo.

Autora: Brendaliz Avilés

jueves, 5 de julio de 2012

El Esperar vale la pena

Quizá tu estés pasando por uno de esos procesos en donde la visión esta tardando mas de lo planeado

Habacuc 2:3 “Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará”.
 
Todos hemos pasado momentos de espera en el Señor, de una u otra manera hemos pedido algo a Dios y esa respuesta en muchas ocasiones ha tardado, no porque Dios tarde para responder, sino porque el sabe el tiempo indicado o mejor dicho perfecto para contestar.


Posiblemente en algún momento de tu vida cristiana has sentido como Dios te dio una amplia visión de lo que haría contigo o lo que haría en tu vida. Quizá ya paso un buen lapso de tiempo y aun no vez como esa visión se hace realidad.

A mi me gusta ser soñador, de hecho soy un soñador de primera, paso mucho tiempo pensando en realizar muchas cosas que anhelo en el Señor, ha habido momento en donde esos sueños parecieran que son ya una realidad de tantas veces que los he soñado, pero en medio de todo eso he aprendido a saber esperar en Dios.

Dios puede hacer cualquier cosa que nos halla prometido o que nosotros le hallamos pedido, pero también tiene una forma única de contestar o de cumplir lo prometido. En el antiguo tiempo vemos a un Abraham que tuvo que esperar décadas para ver cumplida su promesa. No es por desalentarte, pero si Abraham que era considerado amigo de Dios tuvo que esperar muchos años para ver concretado su sueño, ¿Cuánto tiempo tendremos que esperar aquellos que muchas veces no estamos siendo amigos de Dios?

Pero Dios es tan lindo que aunque muchas veces no estamos en nuestro mejor momento espiritual, El viene y responde aquello que tanto habíamos anhelado, quizá no porque te lo merezcas, ni porque seas un súper cristiano, sino para mostrarte que pese a tus errores el quiere bendecirte en gran manera, para que de esa forma propongas mantener una vida santa delante de El y una verdadera relación personal.
Quizá tu estés pasando por uno de esos procesos en donde la visión esta tardando mas de lo planeado, de esos momento en donde dan ganas de gritar al cielo y preguntar: “¿Qué paso?”, de esos momentos que he vivido en muchas ocasiones y que en momento determinado me han llevado a casi desalentarme en ver cumplida esa visión o sueño.

Amado, solo quiero decirte que aunque la visión tardare, no te desanimes, espérala porque sin duda vendrá, no tires la toalla antes de tiempo, no quieras colgar los guantes antes de intentarlo, no te canses antes de haber luchado, esperarlo, mantente firme, busca del Señor, deléitate en El, busca primeramente su justicia, alábalo, exáltalo, sírvele y sobre todo que sea de animo voluntario.
Dios observara todas tus acciones y examinara tu corazón para saber si son acciones que son producidas por un corazón sincero y transparente en el cual no hay un interés de por medio, sino que mas bien esta cumpliendo con su parte como dice la Palabra: “deléitate así mismo en Jehová”, y cuando eso pase, entonces Dios hará su parte que es: “y El concederá todas las peticiones de tu corazón”.

Aun cuando la visión tardare, espérala, porque sin duda VENDRÁ.