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martes, 11 de septiembre de 2012

Río más largo de China se tiñe de rojo por lo que es asociado con mensajes apocalípticos


El río Yangtsé, el más largo y emblemático de China, se han vuelto de un tono escarlata en su curso mediano. Fuentes chinas reportan que la intensidad de la coloración supera los niveles habituales, sin explicar las causas de lo sucedido.
El Yangtsé suele cambiar de color casi cada año, pero siempre con menor intensidad. Y también es insólito el color rojizo en el tramo fluvial que atraviesa la ciudad de Chongqing, donde se conecta con el río Jialing y cerca de la presa de las Tres Gargantas.
Para las autoridades, lo ocurrido no es más que arena, pero los habitantes de la ciudad de Chongqin denuncian contaminación debido a la gran actividad industrial de la región. Sin embargo algunos ciudadanos asociaron el cambio de color del tramo del río con un reciente terremoto en Yunan que causó cerca de 100 muertos, mientras que otros asociaron el episodio con mensajes apocalípticos.
Pero los informes oficiales aseguran que el fenómeno responde a los efectos causados por las recientes inundaciones de varios tramos del río, que han removido un exceso de arena y cambiado el color a un rojo brillante.
A pesar de que el reporte destaca que no se encontró ninguna evidencia de vertidos tóxicos, distintos grupos de ciudadanos han puesto en duda la veracidad de la investigación.
La insólita situación hizo que los propios residentes de Chongqing se pusieran a recoger el agua en botellas para guardarla como recuerdo. Con el mismo fin empiezan a concurrir a la ciudad los primeros turistas. Los pescadores y otros trabajadores que dependen del río continúan sus labores con normalidad, pese al peligro de una intoxicación, no solo en caso de una procedencia química de la sustancia colorante, sino también de su origen orgánico.

jueves, 5 de julio de 2012

El Esperar vale la pena

Quizá tu estés pasando por uno de esos procesos en donde la visión esta tardando mas de lo planeado

Habacuc 2:3 “Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará”.
 
Todos hemos pasado momentos de espera en el Señor, de una u otra manera hemos pedido algo a Dios y esa respuesta en muchas ocasiones ha tardado, no porque Dios tarde para responder, sino porque el sabe el tiempo indicado o mejor dicho perfecto para contestar.


Posiblemente en algún momento de tu vida cristiana has sentido como Dios te dio una amplia visión de lo que haría contigo o lo que haría en tu vida. Quizá ya paso un buen lapso de tiempo y aun no vez como esa visión se hace realidad.

A mi me gusta ser soñador, de hecho soy un soñador de primera, paso mucho tiempo pensando en realizar muchas cosas que anhelo en el Señor, ha habido momento en donde esos sueños parecieran que son ya una realidad de tantas veces que los he soñado, pero en medio de todo eso he aprendido a saber esperar en Dios.

Dios puede hacer cualquier cosa que nos halla prometido o que nosotros le hallamos pedido, pero también tiene una forma única de contestar o de cumplir lo prometido. En el antiguo tiempo vemos a un Abraham que tuvo que esperar décadas para ver cumplida su promesa. No es por desalentarte, pero si Abraham que era considerado amigo de Dios tuvo que esperar muchos años para ver concretado su sueño, ¿Cuánto tiempo tendremos que esperar aquellos que muchas veces no estamos siendo amigos de Dios?

Pero Dios es tan lindo que aunque muchas veces no estamos en nuestro mejor momento espiritual, El viene y responde aquello que tanto habíamos anhelado, quizá no porque te lo merezcas, ni porque seas un súper cristiano, sino para mostrarte que pese a tus errores el quiere bendecirte en gran manera, para que de esa forma propongas mantener una vida santa delante de El y una verdadera relación personal.
Quizá tu estés pasando por uno de esos procesos en donde la visión esta tardando mas de lo planeado, de esos momento en donde dan ganas de gritar al cielo y preguntar: “¿Qué paso?”, de esos momentos que he vivido en muchas ocasiones y que en momento determinado me han llevado a casi desalentarme en ver cumplida esa visión o sueño.

Amado, solo quiero decirte que aunque la visión tardare, no te desanimes, espérala porque sin duda vendrá, no tires la toalla antes de tiempo, no quieras colgar los guantes antes de intentarlo, no te canses antes de haber luchado, esperarlo, mantente firme, busca del Señor, deléitate en El, busca primeramente su justicia, alábalo, exáltalo, sírvele y sobre todo que sea de animo voluntario.
Dios observara todas tus acciones y examinara tu corazón para saber si son acciones que son producidas por un corazón sincero y transparente en el cual no hay un interés de por medio, sino que mas bien esta cumpliendo con su parte como dice la Palabra: “deléitate así mismo en Jehová”, y cuando eso pase, entonces Dios hará su parte que es: “y El concederá todas las peticiones de tu corazón”.

Aun cuando la visión tardare, espérala, porque sin duda VENDRÁ.

martes, 8 de mayo de 2012

El Árbitro Divino

El Árbitro Divino
Rev. Sinaí Santiago
“No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre nosotros dos”, Job. 9:33.
El libro de Job narra la historia de un hombre poderoso en Dios que vivió lleno de abundancia y con una familia numerosa. Su hacienda era enorme y sus ganados sobrepasaban los de cualquiera de su época. Cuenta la historia bíblica que un día Job fue probado y Dios permitió que perdiera todo esto, pero Job siguió siendo fiel a Dios.
 
Luego de esto Dios le permite una sarna maligna y aunque afligido y necesitado, en todo momento se mantuvo firme y esperando en Dios y decía: “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito” (Job 1:21).
 
Ante esta terrible prueba, aunque su piel se deshacía encima de sus huesos, su condición le llevó a refugiarse en las cenizas, con firmeza y confianza dice la escritura que este se sentaba en cenizas humillándose delante de Dios en ruegos y suplicas. A todo esto, su mujer le reprochó su integridad a Dios. “Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete. Y él le dijo: “Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios” (Job 2: 9-10).
 
Cierto es que no nos gusta recibir nada malo, nada que vaya en contra de aquello que nos gusta; así nos enseña este relato. Job entendió que aunque aquello que estaba pasando era malo, él lo tomaba por bien, pues venía de parte de Dios. Es claro que hay muchas cosas que nos pasan, que aunque son malas, negativas, adversas, vienen de parte de Dios. La Escritura dice: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza” (Santiago 1:17); de modo que aunque lo sucedido a Job era malo para él, redundo en beneficios espirituales y materiales. Esta experiencia sirvió para bien a Job, pues supo discernir que aquello podía obrar en bien. La Escritura dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).
 
Podemos decir que Job supo que Dios estaba en el asunto y es por eso que se mantuvo sin pronunciar palabras ofensivas. Tampoco lo vemos alterado, sabemos que las virtudes de este hombre lo hacían merecedor de ser llamado justo, temeroso de Dios y apartado del mal. De allí que la Escritura dice: “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios” (Santiago 1:19-20). De modo que Job pudo mantenerse confiado en Dios y así recibir todo como de Dios estaba obrando en su vida.
 
En el verso de instrucción (Job 9:33) encontramos una expresión de un hombre que está en necesidad, un hombre que está pasando por momentos difíciles en su vida que hasta maldijo el día en que nació y el momento en que varón fue concebido (Job 3:1-3). Era un hombre con  gran necesidad, Job estaba necesitado de salud, este hombre en un momento dado de su vida, cuando se llegó a ver en una condición de extreme necesidad física, cuando una sarna maligna forró su cuerpo a tal grado que tomaba un pedazo de barro para rascarse, clamó a gran voz pidiendo un árbitro, alguien que pudiese mediar las cosas entre Dios y su persona.
 
La Escritura dice que Job era “recto, temeroso de Dios y apartado del mal” (Job 1:1) en su condición de salud tan deprimente pensó cómo llegar a Dios y hablar con Él, cómo dirigirse a Él, o de qué manera podía el pasar su queja a Dios (Cap. 6:1-2); su petición no era fácil, Job quería que Dios apareciera y escuchara su queja. Él continuaba tratando que Dios atendiera su queja, sabía también que el hombre no podía  justificarse ante Dios, así que pensó que si Dios quitaba su vara de encima de él, entonces no le temería y podría hablar cara a cara con Dios. Mientras Job estaba pasando este quebranto es visitado de tres amigos que oyendo que estaba enfermo habían concertado en venir juntos a consolarle.
 
Se dice que cuando sus amigos le vieron de lejos, no le conocieron y lloraron a voz en cuello y cada uno de ellos rasgó su manto, y esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo. Estos amigos de Job estuvieron sentados con él siete días con sus noches y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande (Job 2:11-13).
 
Después de este periodo de tiempo Job abrió su boca y es allí donde le vemos dar su queja más pujante de toda su situación; es allí donde Job dejó salir su gran queja, que seguramente salía de un corazón dolido, enfermo y abatido por la experiencia vivida.
 
Sus amigos toman la palabra, y como era costumbre, el más entrado en años comenzó dando su opinión. Este es llamado ELIFAZ, al dar su opinión dice que no tenía ningún conocimiento de lo acontecido, que tomó de imaginaciones nocturnas algunas visiones y que oyó palabras dadas por un espíritu que le causa miedo. De modo que podemos decir que estas palabras degradan el sacrificio de Cristo haciendo a Dios como uno más en su lista de espíritus (Job 4:12-21). Elifaz también dice que el hombre nace para la aflicción (Job 5:8).
 
El segundo de los amigos llamado BILDAD, representa a los religiosos de este mundo, lleno de conocimiento, pero escasos de misericordia, carentes de amor. Es de aquellos que piensan en Dios como algo inaccesible, no tomando en cuenta que Dios es Dios perdonador. Es tipo de aquel religioso que jamás piensan en el hombre caído que Dios puede restaurar, en su bondad le dice: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43). La enseñanza de Bildad no surgió efecto alguno en Job (Job 8). Job sabía que el hombre no podía justificarse delante de Dios.
 
El tercero de los amigos llamado ZOFAR, representa la ciencia, que en tantas ocasiones hemos visto atacar la fe. Este sabio confiesa que Dios es mudo, que si Dios hablara podía responder a aquellos que tuvieran alguna queja (Job 11:5). De los tales Pablo dice: “Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, la cual profesando algunos, se desviaron de la fe” (1 Timoteo 6:20-21). A todo esto Job le contesta muy creído que Dios habla y que seguiría esperando en Él.
 
Después de haber oído a estos tres amigos, Job sigue esperando en aquel árbitro, pues no pudieron cambiar su fe en Dios. Job vuelve a su reclamo esperando un árbitro que interceda entre Dios y él. Si consideramos el tiempo de este acontecimiento ciertamente notamos que la data de tiempos patriarcales donde no había ley, ni nada escrito que favoreciera la solicitud de Job. Podemos decir que en su quebranto llegó a la idea de que siendo Dios, uno tan grande, podía éste suplirle un mediador entre Dios y él. De esta manera podemos decir que Job sabía que este mediador no solo intercedía por él, sino que también le restauraría su cuerpo enfermo quitando su vara de sobre él.
 
Job confió que Dios podía proveerse de un mediador, retó a Dios en esta petición, pues sí había preparado para el hombre caído un mediador, Dios si había provisto para el hombre este mediador y tal como lo describió Job este podía aplacar la ira de Dios y también traería sanidad al cuerpo enfermo. El apóstol Pablo habló de este mediador diciendo: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5).
 
Amado lector, Job en su quebrantamiento de salud sacó tiempo para meditar en Dios, intensificó su búsqueda hasta poder llegar desde aquel tiempo antiguo hasta lo que conocemos como la gracia. Job en su condición buscó a Dios a tal grado que subió la cima divisoria de las edades y los tiempos y pudo ver a aquel mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo. Job levantó su mirada al calvario, allí vio al unigénito Hijo de Dios dando su vida en rescate por una humanidad perdida, dando hasta la última gota de sangre para redimir al hombre, para que así se cumpliera la Escritura que dice: “y sin derramamiento de sangre no se hacer remisión (de pecados)” (Hebreos 9:22; Levítico 17:11). Vemos a Job clamando a aquel que le podía responder, pues sabemos que la Escritura dice: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3).
 
Job estaba necesitado de ayuda y Dios siempre estuvo allí para ayudarlo y responder a su queja. Si, allí estaba el mediador respondiendo al llamado, y para que ese mediador venga a nosotros, él espera que le llamemos. El apóstol Pablo dio el nombre de aquel mediador, en ese nombre los demonios huyen, en ese nombre somos restaurados para seguir adelante venciendo obstáculos, porque a ese mediador le fue dado “un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11).
 
Job, sin conocer de aquel mediador, confió que Dios podía ayudarlo. La petición de Job era clara, alguien que estuviese entre dos. Sabía que un Dios tan grande podía usar su misericordia para con todo y para con él, pero no bastó para Job el conocer que había un Dios, le fue necesario llamar a este Dios y pedir misericordia y la gracia de Dios la que evita que en su ira seamos consumidos. “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias” (Lamentaciones 3:22).
 
Job quiso que aquel mediador se parara en el medio, quería que su carga fuera aliviada. Los amigos no habían podido hacer nada, eran sabios y entendidos en diferentes ciencias, pero lamentablemente no conocían a Dios, todo lo que hicieron fue molestarse y acusarle.
 
Amigo, hoy día tampoco encontrarás amigos que te ayuden en tu necesidad, si te enfermas es posible que pierdas a algunos de ellos y si te quedas sin trabajo quizás el resto te abandonen, pero hay un amigo que jamás te abandonará, es Jesús el mediador del nuevo pacto, y te invita a acercarte a Él para que como un buen árbitro interceda por ti en esta lucha que estás librando, ven a Él y deposita en Él tu carga, tu problema, tu enfermedad.
 
Quizás Job estuvo atento a sus amigos pensando cuál de ellos le traía palabras de parte de Dios. Esto pasa cuando nuestras amistades no lo conocen, son buenas, pues nos visitan en el día del quebranto, pero no nos pueden consolar, pues no tienen que dar.
 
La palabra que consoló a Job vino inspirada por Dios. “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios” (Job 19:25-26). Allí Job rechazó la enseñanza de sus amigos y venciendo miró “a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y la sangre rociada que habla mejor que la de Abel” (Hebreos 12:24).
 
Amigo, tú puedes hacer de la misma manera que hizo Job, rechaza la enseñanza de los amigos que te desvían cada día más de Dios con sus ideas llenas de engaño y de sutilezas huecas y vacías. Te invito a tomar este consejo: “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” (Isaías 55:6); si estás enfermo, prueba al Dios de aquel patriarca Job, éste necesitó de un mediador, tú también necesitas un mediador, Cristo es el Mediador, el árbitro. El que está entre Dios y el hombre, Jesús solo espera que te acerques a Él para mediar por ti ante el Padre Celestial.
 
Job tuvo que vencer los inconvenientes de su enfermedad, la burla de sus amigos, el rechazo de su mujer y todo esto para poder participar de la gracia redentora de Cristo. Jesús dice: “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37); “venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). La Biblia dice: “Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros.” (Santiago 4:8).
 
Amigo, si le permites a Jesús entrar a tu vida en este día, te aseguro que tu vida al igual que la de Job cambiará. La Escritura dice: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31). Job también tuvo que confesar a Jesús como su Salvador cuando le llamó su Redentor; así termina el libro de Job diciendo: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven” (Job 42:5). Dios le permitió a Job pasar por momentos malos y difíciles, pero al fin reconoció que solo Cristo podía solucionar su situación.
 
De igual manera pude pasar en tu vida, acércate y da tu vida al que puede ayudarte en todo tiempo y limpiar tu corazón y hacer de ti una nueva criatura. “No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre nosotros dos”, Job 9:33.

lunes, 23 de abril de 2012

Dejando de mirar las manos de Dios para mirar su rostro

Dejando de mirar las manos de Dios para mirar su rostro


Rev. Sinaí Santiago
Dejando de mirar las manos de Dios para mirar su rostro

Nos hemos acostumbrado al cúmulo de bendiciones. Entonces nos cegamos, y apartamos la mirada del rostro de Dios, para fijarnos solamente en Su mano que bendice. Hoy en día, hay mucha gente que conoce al Señor solamente como alguien que da.
“También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.

Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como uno de los jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo, y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.” Lucas 15:11-24.

Este pasaje de las Sagradas Escrituras se conoce como LA PARÁBOLA DEL HIJO PRÓDIGO, y nos da una enseñanza preciosa. Se trata de la historia de dos hermanos, y cómo el menor de estos decidió alejarse de su hogar y de su familia, para malgastar toda su herencia con sus amigos. Y asimismo, cuando una persona se aparta de Dios, entra en un éxtasis, en un túnel, en la oscuridad de las tinieblas, porque se aleja de Cristo, que es la luz del mundo. Por eso, desecha las bendiciones y los tesoros eternos de Dios, a cambio de los placeres vanos, costosos y efímeros.

Este joven lo perdió todo, no solamente quedó en la ruina sino que el país lejano donde vivía sufrió una hambruna, y tuvo que pedir trabajo a una hacienda. Para no morirse de hambre aceptó, pues, ejercer una ocupación que era abominable para los judíos: apacentar cerdos.

No obstante, con el transcurso de los meses y el aumento de la miseria, aquel hombre volvió en sí, y se acordó de la abundancia de la casa de su padre. Recordó aquellas manos que le habían entregado su herencia, y que lo habían bendecido tantas veces. Recordó que en la casa del padre, hasta los jornaleros tenían abundancia de pan. Recordó que su padre lo amaba y era misericordioso, y decidió volver.

Las Escrituras indican que su padre lo reconoció de lejos, y fue movido a misericordia, y corrió hacia, y se echó sobre su cuello, y le besó. De la misma manera, cuando uno de Sus hijos decide regresar a Su casa, el corazón de Dios, que rebosa de amor, se apiada de él.

Amado lector, si usted es el hijo pródigo de esta historia, ya es hora que vuelva en sí, que recapacite y regrese a la casa del Padre Celestial. Si un padre humano fue capaz de perdonar la traición y los errores de su hijo… ¿Cuánto más lo hará el Señor por usted? Él se encuentra con los ojos puestos en el camino, esperando que usted regrese a su casa. Cuando lo vea de lejos, Él correrá los últimos metros hacia usted, le abrazará y dará la orden a Sus ángeles, para que le vistan con los vestidos del heredero, y que le vuelvan a poner el sello que ha perdido.

El fallo inicial de aquel joven consistió en que puso sus ojos en los bienes, en las regalías, y en las bendiciones de su padre. La Palabra de Dios revela que: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17). No obstante, en ciertas ocasiones, las bendiciones celestiales pueden volverse contraproducentes y tornarse en algo negativo, esto es, cuando nuestra vida espiritual está fundamentada y enfocada en las bendiciones que recibimos del cielo.

Cuando esto sucede, corremos el mismo peligro que el hijo pródigo. En efecto, nuestra vida espiritual empieza a patinar, porque nos hemos acostumbrado al cúmulo de bendiciones. Entonces nos cegamos, y apartamos la mirada del rostro de Dios, para fijarnos solamente en Su mano que bendice. Hoy en día, hay mucha gente que conoce al Señor solamente como alguien que da, y sus oraciones consisten siempre en exigencias y solicitudes. Nunca oran por su familia, los hermanos, los pastores, y los que andan perdidos en este mundo sin salvación. Y estos son como el hijo pródigo, quien le dijo a su padre: “dame lo que me corresponde”.

Así, pues, como muchos de nosotros, aquel joven nunca vio claramente el rostro de su primogenitor, sino solo de sus manos. En otras palabras, nunca le dio importancia a la bondad de su padre, no gustó de su misericordia, ni tampoco supo apreciar la mirada de amor que reservaba a sus hijos. El hijo menor se centraba de forma exclusiva en los beneficios materiales que podía sustraerle a su padre en su calidad de heredero. Amados, si fijamos la mirada en las manos del Padre Celestial, quedarán opacados Sus demás atributos, y perderemos bendiciones quizá más profundas todavía.

En el momento cuando el padre vio a su hijo perdido venir de lejos, corrió hacia él porque sabía que la actitud de éste había cambiado. Aquel hombre sabía que el joven ya no podía exigirle dinero ni herencia, por cuanto se las había entregado. Si volvía a la casa del padre, era sin intereses personales, por cuanto ya no le esperaba nada allí, excepto el perdón y trabajar como cualquier jornalero para ganar su pan de cada día.

LA BENDICIÓN DE PONER LOS OJOS EN EL ROSTRO DEL PADRE

Aunque no le quedaba ningún beneficio económico por recibir, el hijo pródigo decidió acercarse de nuevo a la casa paternal para morar en el lugar de bendición. Decidió cambiar la mirada que le dedicaba a su padre, y verlo como los jornaleros que trabajaban en su hacienda.

Después de abrazarlo y perdonarlo, el padre dio órdenes con respecto a su hijo: 1) Que lo vistieran con las mejores ropas; 2) que le pusieran un anillo en su mano; 3) que lo calzaran; 4) que mataran al becerro engrosado; 5) que se celebrara el retorno. Como denotan estos actos, el padre devolvió a aquel joven todo lo que el mundo y su descarrío le habían arrebatado. Más allá de recibir de nuevo bienes terrenales pasajeros, importaba que fuera restaurado como hijo y heredero de la casa. Y también desde una perspectiva espiritual, aquel joven resucitó: “Este mi hijo muerto era, y ha revivido” (Lucas 15:24).

El reencuentro con Dios cambia la vida del ser humano. El padre pudo ver de lejos que su hijo volvía diferente; el mismo joven que se había mostrado arrogante, que exigió su herencia antes de tiempo, venía ahora cabizbajo, humillado, reconociendo que no merecía que su padre lo recibiera de nuevo en su casa. Aquel hijo era nuevo, y había desplazado su mirada de la mano de su padre para fijarla en su rostro bondadoso.

También el padre dijo que el muchacho se había perdido, pero que ahora había sido hallado (Lucas 15:24) Y es que cuando uno se va de la casa del padre, no importa dónde se meta ni a quién frecuente, está igualmente perdido. Mas cuando regresa, los cielos celebran su retorno con fiestas. Esto lo dijo el propio Señor Jesucristo: “Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento […] Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.” (Lucas 15:7-10).

Jacob también fue un hombre que abandonó la casa de su padre a causa de sus errores. No obstante, en el vado de Jacob, aquel hombre tuvo un encuentro con Dios que transformó su vida para siempre; porque, por primera vez alzó sus ojos para ver el rostro del Padre: “Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.” (Génesis 32:30). Pero este encuentro con Dios tuvo consecuencias, y fue que Jacob nunca más volvió a caminar como solía. El varón que luchó con él le descoyuntó la cadera: “Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba […] Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera” (Génesis 32:25-31).

Cuando Jacob miró a Dios cara a cara, dejó de ver en Él únicamente la mano que suple. En efecto, en su huida de la casa de su padre, dijo: “Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.” (Génesis 28:20-21) ¡Qué diferencia con las palabras que expresó Jacob después de su encuentro con Dios! (“Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.”). Aquel hombre dejó de ver la mano que le suplía, para poner sus ojos en el rostro de Dios.

Los efectos de mirar el rostro bondadoso de Dios fueron espirituales y eternos, como el apaciguamiento de la terrible angustia de su alma. Pero hay más. En el libro de Hebreos, leemos lo que sigue acerca de la muerte de Jacob. “Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón.” (Hebreos 11:21).

Hasta el día en que expiró, el patriarca se apoyó, pues, en un bastón para poder caminar. Cuando miró a Dios cara a cara, no solamente cambió su forma de andar, sino que también empezó a usar un bordón para apoyar sus pasos. Ese bordón se convirtió en su compañero de ruta hasta el fin de sus días, y Jacob nunca pudo separarse de él. La vara de Jacob tipifica al Espíritu Santo, a ese paracleto que va a nuestro lado, que guía cada uno de nuestros pasos. Dicen las Escrituras: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda verdad” (Juan 16:13).

Más allá de conocer a Dios como la mano que nos bendice, es menester que alcemos los ojos y miremos Su rostro. No importa que en ese encuentro salgamos cojeando, porque saldremos apoyados en Aquel que guía al hombre a toda verdad y a toda justicia. El hijo pródigo, como también el sumo sacerdote Josué, fue revestido con vestiduras nuevas (Zacarías 3:3-5); le quitaron las vestiduras viles y sucias que llevaba, y le pusieron ropa de lino fino blanco. Definitivamente, aquel que tiene un encuentro con Dios, camina en novedad de vida.

A su regreso, el hijo pródigo no fue recibido como un jornalero, aunque lo merecía, sino que retomó la posición de hijo.

Amados lectores, Dios nunca ha cesado de ser bondadoso, y este es el día para que miremos Su rostro, y apartemos la mirada de las bendiciones y de las añadiduras. La bondad de Dios y Su infinito amor nos devolvieron la esperanza y nuestra posición de herederos del reino de los cielos. Para ello mandó a su Hijo para redimirnos de nuestra condición pecaminosa: “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.” (Tito 3:4-7).

Cuando nació nuestro Señor Jesucristo, los ángeles testificaron acerca de Su bondad y benevolencia para con el hombre: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!” (Lucas 2:14). Muchas veces oímos este versículo deformado como sigue: “En la tierra paz para con los hombres de buena voluntad”. La buena voluntad fue de Dios, y no del hombre; porque nosotros no merecíamos nada de Su parte.

Sin embargo, la bondad de Dios nos otorgó el perdón de nuestros pecados, y nos dio redención, paz y gozo. El Señor nos vistió con las vestiduras limpias de la salvación, nos selló con su Espíritu Santo y nos dio el calzado del Evangelio de la paz.

Que apartando la mirada de la abundancia y de los obsequios, fijemos nuestros ojos en el rostro bondadoso de Dios. Que las bendiciones no opaquen Su rostro. Y si, como el hijo pródigo, usted se encuentra lejos de la casa del Padre, vuelva en sí y regrese a ella. Dios no le recibirá como un jornalero, sino como a un hijo, y ese reencuentro cambiará su vida para siempre. Dios le bendiga, y que Su paz, la cual sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús (Filipenses 4:7). Amén.

jueves, 19 de enero de 2012

Páginas cristianas lideran ranking de participación en Facebook

 Son las más influyentes : 

Jesus Daily  y  Dios es bueno  son las que registran una mayor interacción con sus fans en la popular red social.

Páginas cristianas lideran ranking de participación en Facebook
 
















La red social  Facebook se ha convertido en un escenario en el que los mensajes cristianos tienen una gran difusión.  Muestra de ello es el último ranking elaborado por la página, destinado a medir el “impacto” de los mensajes que las páginas publican en sus muros.

Los resultados muestran que los mensajes religiosos, y más en particular los mensajes cristianos, tienen un gran seguimiento entre los fans.  Encabeza la lista la página  Jesus Daily , que registra 4,6 millones de interacciones.

 Jesus Daily  suele compartir versículos bíblicos, pero también pide la interacción directa de sus fans. En su muro se puede leer, por ejemplo: “(Clica) 'Me gusta' si la Biblia es tu libro favorito”, una actualización que cuenta con casi 70.000 identificaciones a través del botón 'Me gusta'.

Le sigue en este ranking otra página cristiana, en este caso en castellano.  Se trata de  Dios es Bueno ,  que funciona de una forma similar a  Jesus Daily  aunque cuenta con un mayor movimiento de publicaciones propias de los usuarios en su muro.

En el ranking se encuentran otras populares páginas cristianas:  Renuevo de Plenitud ,  Jesus Christ  y  Joyce Meyer Ministries  aparecen en este top 20,  en el que también aparecen varias páginas de carácter musulmán,  siendo la más popular  IloveAllaah.com , con 640.000 interacciones.

 TV, FAMOSOS Y DEPORTES
En tercer lugar se encuentra la estrella de pop  Justin Bieber , que suele copar los rankings de seguimiento social. De hecho el joven canadiense cuenta también con una importantísima base de fans en la red de microblogging Twitter.

Otro sector dominante es el de los deportes, con  una participación cada vez mayor de los clubes de fútbol.  El Manchester United lidera entre ellos con un sexto puesto, seguido por el Real Madrid C.F. con poco más de 100.000 interacciones de diferencia.

En cuanto a la televisión, el drama adolescente de Pretty Little Liars registra 498.527 interacciones. El espectáculo invita a los usuarios a discutir sobre lo que pasará en los próximos capítulos, justo por detrás le pisa los talones MTV Roadies que cuenta con 502.757 contribuciones adicionales para conversar.

La lista de los 20 la cierra un juego. Texas Hold’em Poker se apunta 386.952 interacciones que proceden de su gran base de fans: “sólo” unos 54 millones.