jueves, 22 de marzo de 2012

Los sueños

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Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía. Génesis 37:5.
La historia de José es una historia de sueños. La Biblia lo llama “José, el soñador”. El centro de sus sueños era Dios. Aquella tarde, cuando sus hermanos lo vendieron y fue llevado a Egipto, una tierra distante, miró por última vez desde la colina hacia las tiendas de su padre, e hizo una promesa a Dios: “Señor, no sé adónde voy ni adonde me llevan; pero, pase lo que pase, cueste lo que costare, nunca dejaré de amarte.
Las personas pueden quitarme la libertad, pueden intentar acabar con mis sueños, pueden arran­carme los brazos, las piernas, e incluso alejarme de mi familia. Voy a un país donde no tengo amigos, y nadie me conoce. Voy como esclavo; tal vez, para comenzar lavando platos y limpiando baños. Pero voy contigo y, pase lo que pasare, nunca dejaré de amarte”. El amor de Cristo inspiró la vida de José todos los días. Fue vendido como esclavo, y se mantuvo fiel frente a las más audaces tentaciones. Y ¿cuál fue la recompensa que recibió por su fidelidad? La prisión.
En este mundo, no siempre tu fidelidad va a traerte, como recompensa, el cielo. En esta tierra, a veces, la fidelidad va a traerte hambre, pobreza, renuncia, y hasta el desprecio de tus amigos. No te preocupes. Si Jesús está contigo, si le has entregado la vida a Cristo, vayas a donde vayas, el Señor irá contigo.
Y desde la prisión, desde la mazmorra, desde la desgracia, te va a levantar y te va a convertir en un príncipe, porque tú eres hijo del Reino; has nacido para serlo y, finalmente, llegarás a serlo.
José es el hombre que nunca dejó de amar a Dios. Por su amor a Dios, descendió a las profundidades del dolor y del sufrimiento; pero, también, fue levantado de allí, hasta las cumbres más elevadas. Llegó a ser el segundo hombre más poderoso de Egipto, una nación pagana.
Si tú luchas en busca de un futuro mejor, amas a Jesús y nunca te apar­taste de su amor, y pese a eso, parece que todo te va mal; si, no obstante, mantienes tu amor y tu fidelidad por Cristo, créeme que Dios te va a colocar en los lugares más altos.
Haz de este un día de sueños; que el más grande de todos sea permanecer fiel a Dios hasta el fin, a pesar de la incomprensión de tus hermanos. Porque “soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía”.

Cinco pasos para el cumplimiento de la Visión

Cinco pasos para el cumplimiento de la Visión
Rev. Samuel David Mejía Ibáñez
En Génesis 12:1-3, leemos: “Pero Jehová había dicho a Abraham: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”.
Todos nosotros hemos oído hablar, algún día, de la visión. Ciertamente, Dios tiene algo especial que realizar en la vida de cada persona, e inicia esa labor preciosa entregándole una visión.
 
¿Qué significa el término “visión”? La visión consiste en una meta definida que Dios pone frente a nosotros. En otras palabras, se trata de un “cliché fotográfico” en el que alcanzamos a ver alguna tarea o misión cumplida antes mismo de haberla realizado. En la visión, Dios define claramente sus expectativas; tanto lo que Él pretende hacer con nuestras vidas, como lo que Él espera de nuestra parte. Para ilustrar este mensaje, recurriremos a la vida del patriarca Abraham, y analizaremos los pasos que aquel hombre de fe dio, hasta lograr cumplir la visión.
 
I. COMUNIÓNY OBEDIENCIA
 
En los versículos que citamos, hallamos que lo primero que Dios hizo con Abraham fue mostrarle una visión y hablar directamente con él, ordenándole que saliera de Ur de los Caldeos, una tierra pagana (v.1). Este hecho denota que Abraham gozaba de una comunión profunda con Dios, y por lo tanto, Dios tenía tratos individuales con él. La comunión con Dios consiste en una condición insoslayable para alcanzar a ver con claridad cuáles son las expectativas que Dios tiene para nuestras vidas.
 
La primera visión que Abraham tuvo fue de tipo general o global. En ella, Dios le dio una serie de directrices a seguir en el presente, para así poder alcanzar las promesas futuras que también incluía la visión. En obediencia a las ordenanzas de Dios, Abraham, pues, abandonó sus posesiones y privilegios en la tierra de los Caldeos, y salió rumbo a la tierra de Canaán. He aquí el primer paso a seguir para que se cumplan los propósitos de Dios en nuestras vidas: debemos obedecer ante cualquier tipo de demanda o de sacrificio de Dios exija de nosotros para el cumplimiento de la visión.
 
Durante su recorrido por la tierra de Canaán, Abraham tuvo un segundo encuentro de poder con Dios. En aquel lugar de peregrinación, Dios le entregó otra promesa a aquel hombre de fe, y esta fue: “A tu descendencia daré esta tierra” (Génesis 12:7). Aquella promesa consistía en un detalle o aspecto que no habían sido incluidos en la visión general que Dios le entregó a Abraham en Génesis 12:1-3. Cuando damos el paso de la obediencia, el Señor nos concede una visión más concreta e individualizada de los planes que Él tiene para con nosotros. En efecto, en la segunda visión que encierra el verso 7, Dios se muestra más exacto que en la primera visión.
 
Abraham supo cuál sería su participación exacta dentro de aquella primera visión general o global. Asimismo, Dios le ha entregado a esta Obra del Movimiento Misionero Mundial una visión global en cuanto a la evangelización del mundo; pero en esta visión general, nosotros tenemos una visión individual y una participación personal específica.
 
II. CORREGIR LAS EQUIVOCACIONES
 
A pesar de haber recibido las dos visiones mencionadas anteriormente, Abraham cometió una serie de errores. En Génesis 12:10, vemos a Abraham preocupado por el hambre que hubo en la tierra, por lo que decidió, sin consultar a Dios, descender a Egipto. A este primer error, sumó el de mentir con respecto a su esposa, Sara, a quien hizo pasar por su hermana. Faraón oyó alabar por sus súbditos la belleza de Sara, y empezó a entregarle dones como vacas, ovejas, siervos, criadas, etc.
 
¡Cuidado con los negocios que nos mantienen fuera de la voluntad de Dios! Los negocios no son para una persona a quien Dios le ha entregado una visión. Entre aquellas criadas que le regaló Faraón, estaba Agar, que, con el transcurso de los años, se convirtió en una fuente de problemas entre Abraham y Sara.
 
Siempre hemos de tener presente que, aun cuando Dios nos entrega una visión exacta de Sus planes para con nuestras vidas, no estamos exentos de cometer errores. La visión siempre es perfecta, pero nosotros somos seres humanos llenos de imperfecciones. El tercer paso a dar para que se cumpla la visión, pues, consiste tanto en reconocer nuestras faltas como también estar dispuestos a corregirlas.
 
Esto requiere que tengamos un espíritu humilde. Hay personas a quienes Dios les ha entregado una visión perfecta, pero que se han desviado del propósito de Dios, y, en vez de corregir su error, se mantiene empecinados en su conducta. No tienen la capacidad de doblegarse y humillarse ante Dios para reconocer sus faltas.
 
Asimismo, por su orgullo, se niegan a confesar sus errores ante los demás hombres.
 
Abraham recapacitó, y rectificó su conducta. En Génesis 13:3,4, leemos: “Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai, al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová.” Es menester que volvamos al lugar donde Dios quiere que estemos, si por equivocación nos hemos salido del lugar que Dios nos había mostrado, como individuos, iglesias locales o concilio. No importa cuál sea la posición que ocupemos en la Obra de Dios, si no somos capaces de corregir nuestras faltas, no servimos.
 
Por ejemplo, hay líderes que salen de la posición que Dios les ha dado, y cuando se les llama la atención para que vuelvan a ocupar su lugar, se enfurecen, se sienten mal, y comienzan a defender sus propios puntos de vista. Es que el orgullo humano hace que no corrijamos nuestras equivocaciones, y que empecemos a justificar nuestros errores. Uno piensa que, aunque se encuentra en Egipto y fuera de la voluntad de Dios, la visión habrá de cumplirse en nuestras vidas. Sin embargo, esto nos es así. La visión se cumple en la tierra que Dios nos ha mostrado (Génesis 12:1), en la posición que Él nos ha dado, en el lugar espiritual que Dios ha escogido para usted en la iglesia. Cuando una persona decide apartarse de la visión, las repercusiones en su vida espiritual y personal son inmediatas.
 
Hermano, si usted quiere que la visión se cumpla en su vida, no tiene otra opción sino la de regresar al lugar de la revelación, allí donde está el altar de Jehová. De no hacerlo, la visión quedará truncada, cortada a mitad de camino.
 
III. TENER UN CONTACTO FÍSICO CON EL OBJETO DE LA VISIÓN
 
En Génesis 13:14-17 Dios le revela a Abraham un detalle suplementario de la visión que tenía para él: “Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre […] levántate, ve por la tierra a lo largo de ella, y a su ancho; porque a ti te la daré.”
 
Dios ordenó a Abraham que recorriera la tierra de Canaán de norte a sur y de este a oeste. En otras palabras, Dios quería que Abraham tuviera un contacto físico con la tierra que Él le había otorgado. Esto indica que la visión no puede cumplirse, si no tenemos un contacto directo con el objeto de esa visión. Por ejemplo, si Dios le indica a una persona que lo usará como predicador, esta visión no se cumplirá si la persona no empieza a predicar en su propio barrio o en la puerta de su casa. Si usted no tiene ese contacto directo con la visión, la misma se atrofia y nunca se llegará a cumplir.
 
La visión genuina o auténtica siempre confronta obstáculos o problemas. Por lo tanto, si Dios le ha llamado, póngase en contacto con la visión, y camine a lo largo y a lo ancho, para que se le quiten los temores.
 
Dios quería que Abraham sintiera, tocara, y palpara el objeto de su visión. Dios le instó a que conociera de cerca el lugar que Él le habría de dar. Durante su vida, Abraham solo poseyó un cementerio en Canaán, porque no tenía el dinero suficiente para comprar toda la tierra. Sin embargo, no necesitaba hacerlo, porque Dios se la había entregado. Cuando el patriarca empezó a recorrer la tierra a lo largo y a lo ancho, se olvidó de sus limitaciones, de sus temores, del hecho de que no tenía dinero para comprarla.
 
Al recorrer la tierra, al tener contacto con el objeto de la visión, Abraham recibió la fe de que aquel territorio le pertenecería un día. Asimismo, amado lector, usted ha de mantener un contacto mínimo con la visión que Dios le ha dado. Esto le infundirá fe de que la visión le pertenece, y que Dios cumplirá su promesa.
 
IV. ENCONTRARNOS CON EL SUMO SACERDOTE
 
En Génesis 14 leemos acerca de cuatro reyes que se aliaron para hacerles la guerra a las ciudades de Sodoma y de Gomorra. Aunque aquella guerra no le concernía, vemos que Abraham se vio indirectamente involucrado en la misma, por cuanto su sobrino, Lot, residía en Sodoma y fue llevado cautivo. Por causa de Lot, pues, Abraham armó a sus criados y fue a pelear contra aquellos reyes para rescatar a su sobrino.
 
Tras haber perseguido y vencido a aquel ejército, Abraham tuvo un encuentro con un hombre a quien no conocía: Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo (Génesis 14:18-20). Aquel sacerdote lo bendijo, y Abraham le entregó el diezmo de todo cuanto poseía. Hasta aquel momento, Abraham siempre había tenido encuentros con el Dios Altísimo.
 
En cada uno de aquello encuentros, Dios le había revelado Su Omnipotencia y Su magnificencia. Sin embargo, para que la visión se cumpliera, Abraham tuvo que ver a Dios en su verdadera dimensión. Hay de quienes le sirven a Dios, quienes le han entregado sus corazones a Cristo, pero que no han conocido a Dios en su verdadera dimensión. No obstante, hasta que no hayan tenido ese encuentro de poder con Dios, esas personas nunca serán capaces de cumplir la visión que Dios tiene para ellas. En efecto, como seres humanos que somos, tenemos limitaciones y vemos todo desde nuestro prisma limitado. Dios quería que Abraham ampliara su visión, porque si nos mantenemos confinados en nuestras limitaciones, encerrados en nuestros miedos, nunca podremos llegar a nada con Dios.
 
Si usted ha recibido una visión y tiene temores, es porque no conoce a Dios en su verdadera dimensión. ¿Acaso existe algo imposible para Dios? ¡Nada! Por lo tanto, aquel que conoce a Dios en su verdadera dimensión, no le da lugar al miedo ni al temor.
 
Después de la batalla, Abraham conoció a Dios como el Dios altísimo. Este hecho implica que tenemos que estar dispuestos a pelear, a entrar en la batalla contra nuestros pensamientos y nuestros conceptos humanos. Dios dice en Su Palabra: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos” (Isaías 55:8).
 
Cuando recibimos una visión de Dios, tenemos que preservarla y pararnos firmes sobre ella. No podemos permitir que nada ni nadie nos aparte de la misma. El Señor nos da esta advertencia en las Sagradas Escrituras: “He aquí, yo vengo pronto, retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.” (Apocalipsis 3:11).
 
V. LA MUERTE DE LA VISIÓN MISMA
 
En Juan 12:24, leemos: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.” Este es el paso más doloroso, difícil, y delicado de todos, es decir: que la visión misma muera.
 
Existe un proceso triste para todo aquel que tiene una visión de parte de Dios. Este es que dicha persona debe estar dispuesta a ver morirse la visión. Cuando Moisés salió a visitar a sus hermanos, recibió la visión divina relativa a su función de libertador. Así que, cuando vio al capataz egipcio golpeando a un israelí, decidió matarlo y esconderlo en la arena. Sin embargo, le denunciaron a Faraón, y tuvo que huir como un criminal a la tierra de Madián. En aquel lugar, y tras una espera de cuarenta años, la visión murió.
 
Después de aquellas cuatro décadas, Moisés vio una zarza ardiendo, la cual no se consumía. Cuando él se acercó, Dios le ordenó que quitara el calzado de sus pies porque se encontraba en un lugar santo. Moisés obedeció, y se postró delante de Dios. En aquel momento, Dios le llamó y le ordenó que sacara al pueblo de Israel. Las diferentes excusas que puso Moisés para no obedecer el llamado, nos plantean una serie de preguntas. ¿Qué había sucedido con lo que él había experimentado y sentido cuarenta años atrás? ¿Por qué él había querido, en aquella época, libertar al pueblo, y ahora se negaba a hacerlo? Porque la visión había muerto en él.
 
Es necesario que la visión muera en nosotros. ¿Por qué? Para que se nos desgarre el corazón al constatar que está muerta; y también para que Dios pueda resucitarla desde el medio de la zarza. La visión resucita en el desierto, en terreno santo y divino. Aquel día la visión de liberación resucitó para Moisés. Amado lector, hoy ha llegado el día para que la visión resucite. Acércate al lugar santo, y Dios lo hará desde el medio de la zarza. Para Él, no existe nada imposible. Dios les bendiga.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Nokia patenta un parche electrónico en la piel

Nokia patenta un parche electrónico en la piel
Anuncian un futuro con dispositivos electrónicos tatuados en la piel.
Una de las últimas ideas de los laboratorios de I+D de Nokia es un parche magnético que adherido al cuerpo es capaz de vibrar cuando, por ejemplo, se recibe una llamada en el móvil. Es sólo una patente (por ahora no hay producto) pero como idea resulta curiosa porque elimina la función de vibración del teléfono para llevarla directamente al cuerpo del usuario.

 
El parche no necesita alimentación y funciona gracias al campo magnético generado por un emisor en el propio teléfono. Nokia cree que en el futuro este tipo de soluciones se podrían también tatuar directamente en la piel. Incluso cuando el teléfono está en el bolso o lejos del cuerpo se sentiría la vibración, que además sería realmente silenciosa (incluso en modo vibración en móvil puede ser molesto en algunas ocasiones por el zumbido que genera).

Parece ciencia ficción pero hay algunos experimentos curiosos en este campo.

En el año 2006 Wired, por ejemplo, escribió un extenso reportaje sobre un grupo de personas que se habían implantado un imán en la punta del dedo anular. El imán era capaz de transmitir sensaciones al cerebro cuando estaba cerca de un campo magnético porque el ligero movimiento en el interior del cuerpo disparaba algunas de las terminaciones nerviosas. Era como un "sexto sentido" aunque pocos recomendaban implantarse uno. La operación no siempre funcionaba y al cabo de un tiempo la cápsula de silicio que alojaba el imán podía romperse.

 
En la Universidad de Illinois también están experimentando con materiales que pueden adherirse a la piel y contener circuitos eléctricos. La idea es que sirvan como soportes para sensores capaces de medir constantes vitales . Un parche colocado en la garganta podría servir para controlar un dispositivo con la voz tan sólo susurrando los comandos oportunos.

¿Andarán dos juntos, si no están de acuerdo?

¿Andarán dos juntos, si no están de acuerdo?
Rev. Ramón L. Aponte
Si queremos ser pueblo de Dios, y andar con Dios, debemos estar de acuerdo con Él. En primer lugar debemos de estar de acuerdo con Él respecto del pecado. Dios declara en forma inequívoca, categórica, en las Sagradas Escrituras, que todos hemos pecado, que todos hemos escogido nuestro propio camino (Salmo 14:1-3).
Lo primero que nos dice Dios es que nos arrepintamos, que cambiemos de dirección. Hemos estado andando en la dirección equivocada, transitando por el camino del yo, del egoísmo. Debemos virar y abandonar ese camino equivocado, confesar y abandonar nuestros pecados, acudiendo al Señor, pidiéndole que nos perdone y nos de la libertad por amor de Jesús.
 
Ahora bien, existe un arrepentimiento que podríamos calificar de religioso y que solo busca eludir la sanción, librarse del castigo. Pero debemos dar un paso más, hasta alcanzar lo que podríamos llamar el arrepentimiento genuino, cristiano. Ese arrepentimiento abarca no solamente el temor al castigo, sino una pena genuina por haber pecado contra el amoroso Padre Celestial, un dolor piadoso porque hemos ofendido a Aquel que nos amó e hizo provisión para que alcanzásemos el perdón y la limpieza.
 
Debemos llegar a otro acuerdo si andamos con Dios, un acuerdo respecto del señorío de Cristo. Indiscutiblemente debemos considerarlo como nuestro Redentor Salvador. Con frecuencia leemos las Sagradas Escrituras que “todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13). En esta oración resaltan dos palabras. Una de ellas naturalmente es salvo, pero la otra palabra importante en este pasaje bíblico es el vocablo Señor. Debemos ponernos de acuerdo con Dios respecto del Señorío de Cristo. Si hemos sido perdonados, si hemos nacido de nuevo, no es para que vivamos esta vida a nuestro antojo. Dios nos ha redimido y renovado para que cumplamos Sus propósitos. El único descanso, paz y gozo verdaderos se sienten al encontrar nuestro verdadero lugar con relación al Señorío de Jesucristo.
 
Las Sagradas Escrituras afirman que Cristo cargó nuestros pecados en la cruz. “Quien llevó Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia…” (1 Pedro 2:24). Ahora bien, esta provisión se hizo para todos, en todas partes, pero no nos beneficiaron hasta que sepamos de ella y hagamos los ajustes morales y espirituales necesarios, es decir, la confesión y el abandono de todo pecado, recibiendo a Jesucristo como Señor y Salvador.
 
Las Sagradas Escrituras declaran a sí mismo que Cristo no solamente cargó sobre sí nuestros pecados en la cruz, sino que llevó los pecados de todos los hombres de todo el mundo, de toda la raza humana en la cruz. Pero esto tampoco nos beneficia hasta que lo sepamos y hasta que hagamos el necesario ajuste moral y espiritual, que significa una rendición a Dios total, incondicional e irrevocable, Jesús nos dice que equivale a tomar la cruz y seguirle. El apóstol Pablo, después de haber experimentado esta entrega, declara: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…” (Gálatas 2:20). Esta crucifixión también está incluida en el andar de acuerdo con Dios.
 
Efesios 5:18 nos da otro imperativo: “Sed llenos del Espíritu Santo”. El Espíritu habita en todos los creyentes que han nacido del espíritu, pero necesitamos este revestimiento del Espíritu Santo a fin de fortalecer nuestro carácter cristiano y ser como Cristo. También el bautismo en el Espíritu Santo, que es una unción de poder, y que nos da como resultado una vida fructífera.
 
Un estudio muy provechoso de la Biblia de parte de cada uno de nosotros sería la búsqueda de otras formas en virtud de las cuales es de necesidad imperativa que estemos de acuerdo con Dios, a fin de que en forma inequívoca, podamos andar con Él. Amén.

martes, 20 de marzo de 2012

Cuatro judíos asesinados ante una sinagoga en Toulouse

Cuatro judíos asesinados ante una sinagoga en Toulouse























Los fallecidos, tres alumnos y uno de sus profesores, fueron abatidos a tiros junto a cinco heridos.

 Tres niños y un adulto fallecieron este lunes tras un tiroteo frente a un colegio privado y sinagoga judía situado en la ciudad francesa de Toulouse, al sur del país. También hay al menos cinco heridos de distinto pronóstico .

Los fallecidos han sido un profesor y sus dos hijos de 6 y 3 años, así como la hija del director del centro, de 8 años. Hay también un adolescente de 17 herido que fue operado en el hospital.
 
   EL TIROTEO
   El ataque, según fuentes policiales, se produjo sobre las 8.00 horas de este lunes 19 de marzo, cuando un pistolero desconocido disparó varias veces contra un grupo de personas que se encontraba a las puertas del centro judío .
 
  En cuanto a los heridos, hubo un adulto y dos escolares fallecidos en el acto, de seis y tres años, a los que se añadió una niña, de ocho años, que había recibido un tiro en la cabeza y que moriría poco después, con lo que se convertía en la tercera víctima mortal menor de edad. La cuarta víctima, el adulto, tenía 30 años y era un rabino profesor y padre de dos de los niños.
 
  Testigos presenciales aseguran que el atacante huyó en un ciclomotor. El centro educativo y religioso es el  Liceo Ozar Hatorah , situado en el número 33 de la calle Jules Dalou, en una zona residencial del barrio de Bonnefoy, en la zona noreste de la ciudad.
 
   VIGILANCIA EN CENTROS JUDÍOS
 
  El ministro de Interior francés,  Claude Guéant , ha ordenado "reforzar la vigilancia" en torno a las escuelas judías francesas después del ataque, especialmente en las situadas en el suroeste del país.
 
  El Gran Rabino de Francia,  Gilles Bernheim , declaró su consternación por el incidente: "Estoy horrorizado por lo ocurrido esta mañana en Toulouse a la escuela judía".
 
   NOTA DE LA COMUNIDAD JUDÍA ESPAÑOLA
  La Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), institución que representa oficialmente a los judíos españoles, en un Comunicado de prensa "deplora el atentado que ha sufrido esta mañana el colegio Ozer Hatorah de Toulouse".
 
  Los judíos españoles "manifestamos nuestra profunda tristeza por la muerte del profesor franco israelí, Jonathan Sandler, de 30 años, rabino de la escuela, de sus hijos Arieh de 3 años y Gabriel de 6 y de Miriam Monsonego de 8 años, hija del director del colegio. Transmitimos nuestras condolencias a las familias de las víctimas y de los heridos y les acompañamos en estos momentos de profundo dolor".
 
  La FCJE también exige a las autoridades que adopten las medidas pertinentes para velar por la seguridad de las minorías y que garantice el cumplimiento de la ley.
 
   UN PRESUNTO CULPABLE
  Las autoridades francesas han averiguado que el ataque tiene relación con dos tiroteos registrados la semana pasada, también en la zona sur de Francia.
 
  Tres soldados fallecieron este jueves 15 de marzo. Eran militares franceses que fueron abatidos por disparos mientras retiraban dinero de un cajero automático en el municipio de Montauban. El incidente ocurrió cerca del cuartel del 17º Regimiento de Ingenieros Paracaidistas, al que pertenecían las víctimas, que tenían 24, 26 y 28 años de edad. Las primeras investigaciones apuntaron a que el autor habría sido una persona que circulaba en una moto con el casco puesto y la visera bajada.
 
  El autor de los disparos sería, según la investigación, el mismo que cuatro días antes, el domingo 11, asesinó a un militar en la propia Toulouse. Las balas habrían sido disparadas por la misma pistola.
 
  Los investigadores que analizan el crimen perpetrado en la mañana de este lunes en el colegio judío de Toulouse, han llegado a la conclusión de que la motocicleta empleada en el asesinato de este lunes, una Yamaha T-Max, fue robada antes del asesinato del militar el pasado 11 de marzo en esta misma localidad y habría sido empleada tanto en ese crimen, como en el del centro escolar y en el homicidio de los militares en Montauban. El arma también ha sido la misma.

Cristianos evangélicos irán al infierno, según el Vaticano

Cristianos evangélicos irán al infierno, según el Vaticano
La Ciudad del Vaticano, en Roma



























Sólo los sacerdotes católicos pueden perdonar los pecados, afirman.

 El infierno parece ser el destino inevitable de los cristianos protestantes o evangélicos, entre otros, según portavoces autorizados de la Iglesia Católica Romana (ICR).

En una nueva vuelta de tuerca para reafirmar la vigencia de doctrinas y prácticas de las más cerradas épocas del catolicismo romano  ahora se reafirma la posición de que los pecados solamente pueden ser remitidos por los sacerdotes de la propia ICR .

Eso significa que quien no pasa por el perdón de los sacerdotes consagrados por el Vaticano no se salvarán del infierno.

 Esto es lo que explica la agencia de noticias Zenit, con sede en el Vaticano, al publicar un reportaje realizado por José Antonio Varela Vidal al padre dominico Hernán Jiménez, confesor en Santa María la Mayor de Roma . María la Mayor es uno de los llamados cuatro templos papales encargados para el rito de la confesión. Según una antigua tradición se le confió a la orden dominica esa responsabilidad.

En una parte de la entrevista se produce el siguiente diálogo.

 Varela Vidal:  ¿Existe acaso la confesión "directa con Dios", tal como argumentan algunos? ¿Cuál es la diferencia de esa práctica con el sacramento de la Reconciliación?
 P. Jiménez :  Con Dios hay una comunicación directa con la oración y la meditación interior, pero nunca la remisión de los pecados. Según el mandato del Señor, solamente los apóstoles y sus sucesores, los sacerdotes, lo hacen .
 Varela Vidal:  ¿Cuál es la base bíblica del perdón de los pecados ejercida por un sacerdote frente a un penitente? ¿Él actúa en nombre de Dios o lo hace por su propio poder de consagrado?
 P. Jiménez : La base la encontramos en los Evangelios, en Juan 20, 22-23. El sacerdote actúa en el nombre de Dios y lo hace por el mandato de la Iglesia que recibe en la ordenación sacerdotal. El sacerdote remite todo pecado con la formula: “… en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”

A esa afirmación de Jiménez debe agregarse que no la hace por cuenta propia sino que está avalada por su orden y por las autoridades de la jerarquía vaticana.

Por otro lado  la entrevista se hizo dentro del contexto de la reciente declaración del Papa quien, según el periodista Varela Vidal, “insistió en que la nueva evangelización parte también del confesionario” Una afirmación que tiene enormes connotaciones pues Benedicto XVI no habla de que la nueva evangelización parte de “la confesión” del penitente, sino del “confesionario” .

En la ICR el “confesionario” es el lugar más productivo para la sumisión de los “penitentes”, término oficial del catolicismo romano para las personas que acuden al confesionario para pedir el perdón de sus pecados. Si de ahí parte la denominada “nueva evangelización” según el papado, a todas luces, se insiste en reafirmar el pasado.

Amad a Vuestros Enemigos

“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajany os persiguen” (Mateo 5:44).


LOS HISTORIADORES nos hablan de un personaje llamado Dirk Willumsoon que se convirtió al protestantismo. Como resultado de ello, fue condenado a ser torturado hasta la muerte. De alguna manera, pudo librarse y empezó a correr para salvar su vida. Un soldado fue tras él.
Corrió hasta que finalmente llegó a un gran lago. El lago estaba helado, pero el hielo era débil porque el invierno estaba llegando a su fin. A Willumsoon no le quedaba otra salida. Decidió correr por el hielo. Mientras corría, el hielo del lago comenzó a resquebrajarse. Pero no se de­tuvo. Quería evitar la terrible muerte que le esperaba si era capturado.
A gran­des zancadas avanzó hasta que, con gran esfuerzo, pudo saltar a la orilla. Mien­tras recuperaba sus fuerzas para seguir corriendo, oyó un grito de terror a sus espaldas. Se dio la vuelta y vio que el soldado que lo perseguía había caído en el agua y se debatía intentando aferrarse al hielo.
No había nadie cerca para ayudar al desdichado, solo Dirk. Aquel soldado era su enemigo. Arrastrándose con cuidado por el quebradizo hielo, alcanzó al soldado. Lo sacó del agua helada y, tirando de él por el hielo, lo acercó a la orilla. Jesús dijo: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13). Por los amigos, podemos entenderlo…
Pero, ¿por nuestros enemigos? Leamos las palabras de Jesús: “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mat. 5:44). Para el que sigue a Jesús, amigo o enemigo, da lo mismo.
Amar a nuestros enemigos no es fácil. Amar a nuestros enemigos no significa necesariamente que tengamos que ser los mejores ami­gos, sino que queremos su bien y oramos por ellos. Aquí se esconde un secreto: Si hacemos esto, hay muchas posibilidades de que esa persona en poco tiempo ya no se sienta enemiga nuestra.