lunes, 23 de enero de 2012

Padre torturó a su hija y la dejó inválida por convertirse al cristianismo



UGANDA.- Susan Ithungu, a la edad de 13 años, fue encerrada en una habitación durante seis meses sin apenas alimentos ni agua porque se había convertido al cristianismo. En este periodo de reclusión, a consecuencias de las palizas propinadas por su padre para que regresara al islam, quedó inválida.

Beya Baluku, padre de Susan y el pequeño Mbusa, se encolerizó cuando escuchó decir a su hija que se había convertido al cristianismo. Y para que regresara al Islam la encerró durante seis meses en una habitación sin apenas alimentos ni agua, la amenazó con despedazarla con un cuchillo y a consecuencia de las palizas que le propinó la dejó inválida. El progenitor, que pronto fue detenido e inmediatamente puesto en libertad, afirma transcurridos varios años que sólo “aceptará” a su hija Susan si abraza la fe de Mahoma.

Susan, de 15 años de edad, ha permanecido desde octubre de 2010 hasta ahora en un hospital en el que ha recuperado algo la movilidad de sus piernas, aunque para su sanación definitiva deberá seguir una estricta dieta alimenticia y un caro tratamiento médico. Por el momento, la joven cristiana reside en compañía de su pequeño hermano en un lugar desconocido,y sobrevive gracias a la caridad de otros cristianos que han velado siempre por su salud y seguridad.

En esta terrible historia destacan por méritos propios dos personajes: un pastor evangélico y el fanático padre musulmán de Susan. El primero, apareció en la aldea ugandesa donde habitaba la niña y la convirtió al cristianismo, sin plantearse que ningún derecho le asistía a ello ni de las consecuencias que del hecho podían derivarse para la menor. El segundo, torturó a su hija, la sometió al miedo, al hambre y la dejó inválida en el nombre de Alá.

Ambos adultos “convirtieron” a una niña en el objeto de sus desvaríos y quimeras, disputándose su alma infantil sin importarles cualquier otra consideración, como el derecho de Susan a una infancia relativamente feliz en un país asolado por la violencia. M.D.

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