lunes, 15 de octubre de 2012

Red de tráfico humano amenaza a mujeres coptas


Recientes ataques contra iglesias están obligando a muchos cristianos egipcios a buscar asilo en Occidente. Muchas de las victimas son mujeres que temen ser blanco de secuestros y matrimonios forzados con hombres musulmanes.

Magda Kaiser es una cristiana egipcia que llora por la desaparición de su hija Mary. “Era nuestra única hija así que la mimábamos mucho, tenía todo lo que quería, pero era muy tímida. Éramos amigas, ella no iba a ningún lugar sin mi. Siempre me pedía que fuera con ella porque le daba miedo estar sola”, comenta esta madre.
Mary era una estudiante excepcional, con premios en matemática. A los 19 años ingresó a la universidad para ser farmacéutica. Allí fue donde se hizo amiga de una estudiante musulmana. Una noche cuando ellas fueron a comer pizza y ver una película, Mary de repente se enfermó y algunas amigas la vieron subir a un taxi.
“Esa noche no llegó a casa. Creemos que sus amigos musulmanes pusieron droga en su comida y contrataron gente que rapta jóvenes cristianas para que la secuestraran”, relata Kaiser.
Un día después la policía informó que habían localizado a Mary cerca de Cairo en el pueblo de Kerdasa. Dijeron que Mary se había convertido al Islam y casado con un vendedor musulmán.
Magda y su esposo sospecharon que esto fue un complot, que su hija fue víctima de una enorme red islámica de tráfico humano enfocada en jóvenes cristianas.
Su madre asegura que “todo fue coordinado entre el gobierno, la policía y los wahabis (corriente religiosa musulmana). Todos tuvieron algo que ver”, afirma.
Los oficiales llevaron a Mary a la estación policial donde su padre le estaba esperando.
“Cuatro mujeres con velo y cuatro hombres de barba entraron a la estación policial acompañados por dos policías armados. Cuando entraron mi esposo gritó el nombre de nuestra hija, ¡Mary! Cuando ella volteó a ver, uno de los hombres la empujó y la golpeó en la cara”, comenta Magda Kaiser.
El padre de Mary lleno de enojado demandó que se le permitiera hablar con su hija, sin embargo, la policía rehusó y le expulsó. Dijeron que cerraron el caso porque Mary ahora es musulmana.
Este antes era un hogar de gozo y alegría, pero cinco años después de que Mary desapareció su cama sigue vacía, aún se siente el dolor emocional. Según su familia ella era una cristiana comprometida. Era imposible que se convirtiera al Islam voluntariamente.
Reclaman intervención política
Los secuestros como el de Mary ahora son comunes en Egipto. Según un nuevo estudio, han aumentado los secuestros y desapariciones de jóvenes cristianas. Así también los secuestros de muchachas menores y madres de niños pequeños.
La profesora Michele Clark de George Washington University participó en el estudio. Ella testificó recientemente ante la comisión de Helsinki, negando los argumentos de que las jóvenes cristianas abandonan su fe y sus familias por relaciones románticas.
“Ellas aceptan la amistad, el romance, la esperanza, el futuro, la seguridad, sin embargo no acceden a ser arrancadas de sus familias sin poder verlas de nuevo”, comenta esta experta.
Y también niega que estas mujeres cristianas asintieron a convertirse obligadamente a una religión diferente a la suya o a vivir en cautiverio.
¿Qué, pues, debería hacerse? El analista Walid Phares dice que el gobierno de Estados Unidos debe hablar abiertamente del tema con el presidente Morsi de Egipto.
“Los perpetradores en Egipto deben saber - desde los medios, desde la discusión pública – que nuestros oficiales demandan del presidente de Egipto y del Parlamento, que estos asuntos sean discutidos, que el comité constitucional que redacta la futura constitución considere estos elementos”, expresa Phares.
La profesora Clark también dice que Egipto debe crear un registro nacional para documentar la desaparición de menores.
“El gobierno egipcio requerirá una investigación anual de todos los casos de desapariciones incluyendo casos abiertos y en proceso, así como arrestos que resulten de esas investigaciones”, indica Clark.
Líderes egipcios siguen debatiendo la posibilidad de imponer una interpretación estricta de Sharia, una ley que tolera la conversión forzada y matrimonios forzados en mujeres no-musulmanes.
Por ahora Magda Kaiser asegura que seguirá buscando a su hija. “Ella siempre será mi hija sin importar qué le ocurra. Seguiré tratando de recuperarla. Creo en las promesas de Dios y creo que Dios no nos abandonará. Le pido a todos que oren por nosotros, pues confío en el día que la volvamos a ver”. 

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